lunes, 19 de diciembre de 2011

LA GRAN EMBAUCADORA



Numerosos analistas políticos y económicos, a los pocos meses del comienzo de la era de los Kirchner, allá por el 2003, pronosticaban al principio muy tímidamente, que el camino económico adoptado por el gobierno, al mediano o largo plazo iba a eclosionar con un alto costo social para la población.
Ya hace unos cuantos meses atrás la timidez de los analistas desapareció completamente anunciando que la “fiesta” de los Kirchner, haciendo un parangón con la “fiesta” de Menem, iba terminar abruptamente, porque el “viento de cola” iba desapareciendo y las arcas del país se estaban vaciando a paso agigantado.
Concretamente, el contexto económico del país y el mundial, cambiaría para peor.
No obstante la presidente Cristina Kirchner hacía caso omiso de estas advertencias y siguió con su incomprensible “modelo económico”.
Con arrogancia, siguió repitiendo una y mil veces, entre duras críticas a los organismos de crédito multinacionales y a los países más desarrollados del mundo, que la Argentina estaba a salvo e inmune a los problemas económicos mundiales, que bajo ningún caso iba a realizar una política de ajuste y otros conceptos que por su irrealidad e intrascendencia ni vale la pena repetir.
También expresó que la Argentina no tenía necesidad de volver a pedir préstamos y créditos en el exterior y de esa manera evitar volver a endeudarnos.
Desconoce esta buena Sra. que la única forma de desarrollarnos y mejorar, es mediante una avalancha de inversiones. Y lo que está pasando en el país es exactamente lo contario.
La salida de capitales y dólares del país es cada vez mayor. Ya alcanzan records históricos.
Todo lo mencionado lo sabía la presidente, salvo que su autismo le haya impedido ver la cruel realidad. Lo sabía mucho antes de las elecciones presidenciales del 23 de octubre. No obstante seguía insistiendo sobre “el modelo”, “su modelo” que a ciencia cierta nadie sabe con precisión de que se trata.
Algunos de sus detractores afirman que el famoso modelo consiste en lo que irónicamente se ha dado en llamar “la fiesta o el circo”, es decir tener a la gente contenta y satisfecha, mediante un exagerado consumismo que lo distrae de cual es la verdadera situación.
Pero ocultar los índices inflacionarios y distorsionar con ello la mayoría de los parámetros socioeconómicos de toda la economía para provocar una situación de liquidez y bonanza en la población ha llegado a su fin.
La incongruencia de las decisiones de la Sra. Kirchner, una verdadera inmoralidad, es hacer exactamente lo contrario de lo que repitió tantas veces.
Antes de asumir nuevamente su período presidencial el 10 de diciembre, ya había implementado las medidas 180 grados diferentes, a lo que proclamaba permanentemente. Y estas empiezan con un feroz ajuste de las tarifas de servicios públicos con consecuencias sociales aún impredecibles.
En vez de ir abandonando progresiva y gradualmente la política de subsidios implementada al comienzo de la gestión de los Kirchner para congraciarse demagógicamente con la ciudadanía, lo hace ahora de golpe causando un fuerte impacto social.
¿Porque lo hace de esta manera tan drástica? Muy sencillo, se le acabó el dinero.
Nadie puede estar en desacuerdo en retirar los subsidios que distorsionan gravemente la economía del país. Pero todo debe “hacerse en su justa medida y armoniosamente” dijo Perón en una oportunidad.
Pero las contradicciones de la presidente son tan obscenas, casi aberrantes, difícil de entender. Busca terminar con los subsidios, pero otorga una partida de 225 millones para reforzar el Fútbol para Todos. ¿Es esta la prioridad en la asignación de los dineros públicos? Pareciera a todas luces una gruesa contradicción.
Pero el circo y la función deben continuar.
Recientemente he podido leer en un artículo del Correo de Lectores de un periódico, una frase que resume la actual situación. Decía que en las épocas malas y duras, lo que nos salva no es precisamente el circo, sino el pan que permite la supervivencia de los más postergados y necesitados.
Pero en este gobierno es cada vez más evidente, que el circo le va ganando al pan.
Todos los dirigentes políticos en general, tanto en el extranjero como aquí, buscan disfrazar o modificar levemente la realidad para el logro de sus fines.
Pero esta situación con las afirmaciones de la presidente antes de los comicios presidenciales y luego de haberse impuesto con amplitud en los mismos, antes de asumir el nuevo mandato, hacer exactamente lo opuesto, es un tremendo engaño al pueblo que la votó tan masivamente.
Los Kirchner siempre han mentido y engañado para el logro de sus fines personales.
No obstante nunca se ha llegado a un extremo de una desmesura de mentiras y falsedades tan evidentes y concretas. Un engaño verdaderamente escandaloso y descarado.
Se ve que a Cristina nada la detiene y no le tiembla el pulso para embaucar obscenamente a la ciudadanía y en particular a aquellos que le permitieron repetir su mandato.

17-Dic-11 Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl.com.ar

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