
AVENTURERO FALTO DE ESCRÚPULOS
Por Jorge Omar Alonso
El Totalitarismo suele debilitar a la larga a los que se le oponen, esto es histórico.
El kirchnerato resulta una muestra más de lo repulsivo de este modo de actuar políticamente.
El déspota Kirchner que se impone por sobre las instituciones y las Leyes constitucionales de la República, tuvo esa probabilidad de éxito en una sociedad que venía de una hecatombe y pugnaba como siempre, por el mesiánico que la sacara del pozo.
Se confió en un aventurero falto de escrúpulos.
Y no hubo quien alertara al resto de esa sociedad, sobre los antecedentes de quien se hacía del poder supremo de la Nación.
No debió ser una sorpresa si se hubiese indagado en sus antecedentes, como intendente y luego como gobernador de provincia.
Nadie en Santa Cruz pudo desconocer la catadura moral de este individuo, a quien se le entregaba el bastón de mando del gobierno.
Bastón con el que jugó torpemente, presagiando lo que iba a hacer con el País: jugárselo a través de la disolución de las instituciones democráticas.
La demanda general de la sociedad por una acción resuelta y diligente por parte del Estado, fue el elemento dominante que hizo que no se advirtiera la traza aviesa de este irracional.
Familiarizado demagógicamente con la masa, no obstante era imprescindible reunir a una corte de dirigentes políticos, que se entregarían por migajas: “Fantasmagóricos ministros y secretarios de Estado que no tienen responsabilidad propia en el ejercicio de sus funciones” (Santiago Kovadloff)
Ese elenco de seguidores carentes de valores como él, es el elemento con que cuenta con toda certeza este demagogo hábil y ladino.
Pero nosotros somos también parte del problema: “Parece casi una ley de la naturaleza humana que le es mas fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva”(Friedrich Hayek - “Camino de Servidumbre”)
De este modo vamos por la vida divididos y peleados, anatematizándonos uno al otro si piensa diferente, sea productor agrario, militar, iglesia, periodista independiente, político, vicepresidente. El odio se ha convertido en norma suprema.
Dentro del régimen solo hay lugar para la total intolerancia y la supresión de todo disentimiento.
Intolerancia, manejo indiscriminado de la cosa pública, absolutismo, pillaje.
En la actualidad muchos hablan de la agonía del régimen, pero quizás por eso mismo estamos entrando en una etapa peligrosa Cuando son acorraladas las fieras se muestran más amenazantes.
El régimen quemando las naves, tratará de llevarse en su caída a la Nación entera.
Lo cual significa que la fracción política que se haga del poder, tendrá que vérselas con la escoria kirchnerista, compuesta por los Moyano, la Bonafini, la progresía, todo el residuo de la subversión setentista encaramados en los distintos estamentos del Estado, las formaciones de la izquierda violenta, el capitalismo prebendario de los amigos, la intolerancia de sus serviles y todo lo que ha de quedar en pie.
Todo ese dispositivo ideológico y canallesco sobre el que se mantiene el régimen.
Este séquito es ingobernable.
¿Qué hacer con ellos?



















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