lunes, 25 de julio de 2011

PRIMARIAS EN DUDA


¿SE CAEN LAS PRIMARIAS?

Por el Dr. Carlos Tórtora

Un extraño frente de tormenta judicial se cierne sobre la criatura electoral del kirchnerismo, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del 14 de agosto. Primero fue, la semana pasada, el Juez Federal Manuel Blanco, que conducirá las primarias nacionales en Buenos Aires y también la provincial, al estar unificadas ambas. El magistrado -que es el vocero de los cuestionamientos de la Justicia Federal al régimen de primarias- resolvió que, dada la enorme multiplicación de boletas que se presentarán, la Justicia no se hará cargo de distribuir las mismas. Esta definición tendría un efecto práctico enorme sobre la elección, porque sólo el Frente para la Victoria y la UDESO tendrían suficiente estructura como para entregar boletas en 32.000 mesas el mismo día y hora. Para las fuerzas menores este problema logístico sería realmente grave. Pero esta señal de alarma fue rápidamente superada por otro hecho.

Duhalde en acción

La Justicia bonaerense hizo lugar el viernes a un planteo elevado por el Frente Popular, que lleva como candidato a Eduardo Duhalde, por la no autorización de 57 de las listas que el sector inscribió en la Provincia para los cargos municipales y por la falta de respuesta de la Junta Electoral provincial a la apelación presentada ante esas inhabilitaciones. Y en ese marco se dictó una medida cautelar que frenaría las elecciones internas y obligaría a redefinir el cronograma de esos comicios.

La medida cautelar fue dictada ayer por el juez de Garantías de La Plata en turno, César Melazo, en quien recayó el recurso de amparo del duhaldismo, según pudo saberse en fuentes calificadas. Y aunque no se conocieron otras precisiones sobre la resolución del magistrado, la decisión modificaría los plazos vigentes para la realización de las primarias, ya que en la presentación del Frente Popular se requirió expresamente que, “como medida cautelar, se ordene la suspensión del cronograma electoral de la provincia de Buenos Aires”.

En el recurso del duhaldismo se pidió también que, “subsidiariamente, se dicte una medida de no innovar, para que, hasta que se dicte resolución definitiva, se mantenga la aceptación de las 57 listas internas aprobadas por la Junta Electoral partidaria” que luego no fueron habilitadas por la Junta Electoral de la Provincia.

Los trascendidos indican que el juez Melazo también dictó una medida de no innovar en los términos solicitados.

Como este diario informó ayer, el Frente Popular radicó un recurso de amparo en el que señaló que, “ante la falta de oficialización de un gran número de listas internas que se presentaron (57)”, el apoderado del sector fue a las dependencias de la Junta Electoral bonaerense, “donde funciona la Dirección de Informática Electoral, tal como se le indicara en la Junta, para demostrar que las presuntas observaciones (a las nóminas) eran errores materiales, al no haberse cargado el material oportunamente entregado” a esa dependencia.

Concretamente, el sector planteó que acreditó que las listas que luego no habilitó la Junta provincial habían sido presentadas y recepcionadas en ese organismo en tiempo y forma, y no habían sido “tomadas” por el sistema informático del ente electoral. Y subrayó que no se le quiso recibir ese material en la Dirección de Informática bajo el argumento de que “no tiene mesa de entradas”. Y puntualizó que no ha tenido “respuesta” de la Junta Electoral ante esa virtual apelación en pos de que se habiliten esas 57 listas de candidatos a intendente y concejales, indicando que por ello ha recurrido a la Justicia, dados “los plazos fatales e improrrogables a los que estamos sometidos”.

Vale señalar que, como medida de fondo -sobre la que aún no falló el juez Melazo-, el Frente Popular pidió que “se ordene la oficialización de las 57 listas aprobadas internamente” en ese armado electoral.

Show de suspicacias

Las usinas kirchneristas emiten en las últimas horas en el mismo sentido: acusando a Duhalde de impulsar la caída de las primarias a través de su excelente relación personal con Blanco y con Melazo. Este último estuvo en el centro de un serio cortocircuito entre Duhalde y Felipe Solá cuando éste era gobernador. Pero los resultados de las elecciones en Capital y Santa Fe indican a las claras que el clima de derrota que envuelve al kirchnerismo no es precisamente el contexto ideal para que CFK se presente el 14 de agosto. Objetivamente, para el kirchnerismo la suspensión de las primarias por la justicia sería un verdadero salvavidas. Y si encima Duhalde es el responsable formal de esta situación, mucho mejor todavía. Es sugestivo, entonces, que el reclamo judicial de Duhalde encuentre su motivo en que la Junta Electoral de Buenos Aires, controlada por el kirchnerismo, no se pronunció sobre la oficialización de múltiples listas municipales.

La lista de interesados en que no haya primarias incluye en realidad a casi todos los candidatos. Elisa Carrió, Alberto Rodríguez Saá y Hermes Binner sospecharían que, si por ejemplo Ricardo Alfonsín fuera el segundo en votos, podría generarse para la primera vuelta un efecto polarizador a favor de éste que los perjudicaría. Para Duhalde, las primarias implican riesgos particulares. El primero es el mencionado efecto polarizador en el caso de que le vaya mejor a Alfonsín. Y el segundo es que a Mauricio Macri no le resultaría para nada fácil apoyar a Duhalde el 14 de agosto. El motivo es que, si lo hiciera, debilitaría significativamente las listas para diputados nacionales del PRO, que no llevan adherida ninguna boleta presidencial. El macrismo, que está gozando de una racha triunfal en Santa Fe y Capital, no puede exponerse a caer verticalmente en sus porcentajes el 14 de agosto. La excepción la representan Alfonsín y De Narváez, que defienden las primarias porque están confiados en salir segundos y polarizar la elección a su favor el 23 de octubre. Y ni que hablar -como ya dijimos- del creciente temor del gobierno a obtener varios puntos menos del 40%, mostrando que no le alcanzaría para ganar en octubre sin ir a segunda vuelta.

Como en algunas novelas de Agatha Christie, casi todos los protagonistas son sospechosos de haber cometido el crimen. Sólo que en este caso, todavía está por cometerse.

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