lunes, 28 de julio de 2008

LOS IDUS DE JULIO

Daniel Zolezzi



"Guárdate de los idus de marzo" (el adivino a César, en Shakespeare, "Julio César", Acto I).


I. Una resolución confiscatoria lanzó al campo a las rutas en la segunda mitad de marzo. La quincena final de julio se estrenó con el No del Senado. Y Néstor Kirchner lo acusó de haberle dado una cuchillada traicionera, como las que tumbaron al César.

II. Es que muchos votos negativos vinieron del justicialismo y el último --lapidario-- del vicepresidente. Sin embargo, no hacía falta ser adivino para prever las consecuencias de "la 125". Tampoco es necesario serlo para diagnosticar el ocaso de Kirchner, en su propio partido, aunque él esté dispuesto a hacer lo posible por retardarlo.

III. Equivocó la batalla: hizo de resolución ministerial una cuestión de Estado. Jugando todo a una baza menor, se descolocó ante propios y extraños. En realidad, el ex presidente no debería enojarse con Cobos ni con el Senado. Perdió allí porque había perdido fuera del recinto.

IV. El voto del vice, con ser definitorio, fue apenas el último golpe que derriba a un boxeador que está noqueado de pie. Cobos se hizo eco del clima del Senado y éste del que reinaba en la calle. El campo juntó más del doble de gente que la que reunió, frente al Congreso, el partido con mayor capacidad de movilización.

V. Fenómeno reiterado: un dirigente carismático --o dos-- puede más que toda la clase política. Mucho más. El lenguaje directo de un chacarero, yendo recta y simplemente a las cosas --eso que Ortega nos aconsejaba a los argentinos-- supera de lejos al discurso reiterativo y vacuo que nos prodigan los políticos.

VI. La oposición apenas alcanzó a entibiarse cuando el país estaba en ebullición. Un caso concreto: Macri mantuvo una distancia que no cayó bien a su electorado (tal vez no rompa lanzas, porque piense que al menos parte del peronismo pueda postularlo más alto en un futuro no muy lejano).

VII. Otro. Carrió fue, de lejos, la más decidida. Ahora bien, si acertó como analista, cuando propuso presionar al Congreso desde la calle, exageró como dirigente, al atribuirse el alineamiento de la ciudad con el campo, en Palermo.

VIII. ¿Qué queda de este ajetreo de cuatro meses? Algunos análisis optimistas consideran que el No que ganó el pueblo y homologó el Senado marca un hito, "un antes y un después" en la fea y gráfica muletilla. Aunque lo desearíamos, no nos parece tan claro. Es ostensible que el pasado de muchos congresistas se da de patadas con el No al que esta vez se animaron. Dieron demasiados Sí, demasiadas veces, a demasiados abusos.

IX. La clase política sigue siendo la misma y su sistema de candidaturas está blindado por ley. No va a adquirir, por un soplo pampero, pureza campesina. Los conversos tardíos son numerosos. Pero tardíos. La autocrítica a la que llama Scioli --que dejó pasar su oportunidad histórica-- parece una cruel ironía para consigo mismo.

X. El titubeante voto de Cobos simboliza la debilidad de convicciones de esa clase. Que, como lo hizo con De la Rúa, parece dispuesta a dejar que rueden una cabeza o dos, para que todo quede como está. Sin optimismo fácil, no puede desaprovecharse la lección del campo. Marcó un camino: los cambios se ganan todos los días, desde el lugar que corresponda. Y, ¿qué tal si empezamos con las listas sábana?


Daniel Zolezzi es abogado y analista político.

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