domingo, 27 de julio de 2008

PISTOLITA A LA KARTUCHERA

Moreno prepara la retirada


Hubo intensa actividad del polémico secretario, que se llevó papeles personales y destruyó otros en su oficina. Se ve fuera del Gobierno en los próximos días

Guillermo Moreno cree tener contados sus días en el Gobierno, y así se lo hizo saber a sus colaboradores.

El jueves y el viernes fueron días de febril actividad para las tres secretarias de Guillermo Moreno y sus asesores más cercanos.

“Nos vamos. Empiecen a guardar todo”, ordenó el jefe de Comercio a Gisela, una de las asistentes que lo acompaña desde cuando reinaba en la Secretaría de Comunicaciones, revela el diario Crítica de la Argentina.

Cuando empezó la mudanza, Moreno mandó cerrar una triple puerta de roble oscuro que permanecía abierta desde hacía años.

Desde el jueves por la mañana, en el segundo piso se oyó todo el tiempo el ruido de las máquinas que convierten las hojas de papel en tiritas ilegibles. Las mismas que se usan en las películas de Hollywood cuando alguien quiere borrar huellas.

Dos fuentes de la repartición revelaron a Crítica de la Argentina que Moreno también ordenó borrar el contenido de varias casillas oficiales de correo electrónico. Sus colaboradores, además, formatearon los discos rígidos de un puñado de computadoras para eliminar archivos.

Según fuentes oficiales, la decisión de remover a Moreno está tomada. El Gobierno sólo la aplaza porque no quiere aparecer entregando uno de sus alfiles a la oposición y los medios. Pero paga un costo: las críticas contra él se multiplican en el propio oficialismo y la crisis de gabinete se prolonga.

Desde la Casa Rosada trascendió anoche que había presentado su renuncia el viernes la directora del INDEC, Ana Edwin. Nada fue confirmado oficialmente, pero uno de los hombres que suena para reemplazarla fue Héctor Valle, ex jefe del INDEC y hoy jefe del Fondo Nacional de las Artes.

La manipulación de estadísticas y especialmente del índice de precios al consumidor (IPC) fue el escándalo del “Napia” que más caro le costó al oficialismo. Intentaron frenarlo sin éxito los ex ministros Felisa Miceli, Miguel Peirano y Martín Lousteau.

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