domingo, 20 de julio de 2008

DIOS DIRIGE EL TRÁNSITO

“Dios dirige el tránsito...”
El Vicepresidente de los argentinos votó a conciencia, votó por el país, “no puedo votar por la afirmativa...” “Quiero seguir siendo el Vicepresidente de todos los argentinos...”
Una ley que no une no sirve. Julio Cleto Cobos dio una clase magistral de democracia.

Por Juan Carlos Sánchez


Era de esperar. Cobos, ex liceísta, católico, sencillo, hijo de trabajadores fue fiel a sus principios y le puso el pecho al poder.
No está solo, lo acompañan 36 senadores y entre ellos están los más fuertes referentes de la política nacional de distintos partidos, casi la mitad de los diputados y lo que es más importante millones de argentinos que desean la paz y frenar la soberbia infamante para la República del kirchnerismo.

Una ley que divide no sirve, el ciudadano está obligado a resistirla y de haber sido aprobada el caos se hubiese potenciado. Esto es lo mejor que pudo pasarle a la PresidentA, lo escribí antes del debate de Diputados y lo repito, ahora tiene una oportunidad que son dos, la primera abrirse al diálogo y la segunda librarse del gran derrotado de la jornada que es el PresidentE, de su influjo y de su agraviante protagonismo que la desmerece a ella y a la institución republicana que es.

El gobierno podrá enviar un nuevo proyecto esta vez consensuado, no hay opción. El PJ ya no es –dejó de serlo hace tiempo- un poder monolítico porque este volvió al pueblo, al movimiento nacional. Carece de importancia, también lo escribimos algunas veces de distinta manera a lo largo de estos febriles cuatro meses, el partido es una herramienta por medio de la cual se expresa el pueblo, el movimiento, ese subsuelo de la Patria sublevado que cité tantas veces y que ayer estuvo en el Monumento de los Españoles y el 25 de Mayo en el Monumento a la Bandera en Rosario.
El kirchnerismo tal como lo conocimos ha muerto y no lo mató el voto de Cobos ni de los senadores, fue la división que Néstor Carlos y Cristina impusieron a la comunidad nacional enfrentándola entre sí. Al kirchnerismo lo derrotó su impericia y su soberbia, su amor por el conflicto permanente. Ahora habrá que barajar y dar de nuevo y si la PresidentA quiere conducir deberá comprender con humildad el mensaje de estos días, solamente así sobrevivirá porque cuando el pueblo recupera su dignidad impone condiciones y lo hace de modo radical.

Un párrafo especial merece el acongojado discurso de Cobos –que pasará a la historia cuyo juicio pidió el Vicepresidente de la Nación-. No fue atemorizado, el mendocino con talla de estadista penaba por la división de la Cámara que preside, por la futilidad de los argumentos del oficialismo y por esa última amenaza de ingobernabilidad que fue el discurso del jefe de la bancada. Perdió el Gobierno, ganó la Nación.

Ahora es el tiempo de la grandeza y del sinceramiento de ambas partes. La dirigencia agropecuaria también tiene que asumir este triunfo con humildad y donación de sí misma. No ganaron las cuatro entidades, ganó el subsuelo de la Patria sublevado ese que siempre a su tiempo, cobra toda deuda.

Ya son las 5 de la mañana, termino esta nota escuchando los bocinazos de los trasnochadores y recibo algunas llamadas telefónicas. Hay alegría en la Argentina. Todos sabemos que esto no terminó hoy, que hay que aprender a caminar juntos, que será menos duro que ayer pero que será difícil y que hay que intentar por todos los medios posibles que Julio Cleto Cobos siga siendo el Vicepresidente de todos los argentinos y compañero de fórmula de Cristina Kirchner hasta 2011

Era verdad Bernardo, Dios dirige el tránsito...


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