Una derrota legislativa que puede amainar la ira presidencial
Desde esta madrugada en que el Senado votó negativamente la Resolución 125 del ministerio de Economía, ríos de saliva, tinta y mares de palabras virtuales se han abalanzado sobre esta nueva provincia sojera bolivariana que desde hace cuatro meses se encuentra paralizada. Ganó el campo, perdió el Gobierno, pero fue sólo una votación que apenas deja traslucir la profundidad del problema en que se encuentra empantanada Argentina y que no transita únicamente por el trillado tema de las retenciones.
Sin oposición política relevante en el Congreso, el matrimonio Kirchner fue derrotado por cinco líderes del sector agropecuarios que lograron en poco tiempo agrupar detrás de sí un amplio espectro opositor de electores. En ese conjunto se destacó el sector rural que en el mes de octubre de 2008 votó por la presidenciable del oficialismo a la que se encuentra enfrentado en la actualidad.
Hoy, oficialistas y opositores cantan loas a los legisladores nacionales. Hasta ayer fueron criticados con dureza por su decidida genuflexión ante el Ejecutivo. Ni poco ni demasiado porque una golondrina no hace verano ni el hábito al monje. Los santos no hacen política. Sería conveniente que de ahora en más senadores y diputados dejen de lado ciertos frenesís laborales que les agarran de vez en cuando y a altas horas de la noche, y sean más metódicos en su accionar. La gota de agua horada la piedra. Los fuegos artificiales son divertimentos de corta duración y de alto costo. Un invento chino.
La pareja presidencial está herida. Es una obviedad decir que vive. El tiempo mostrará cuán profunda fue la lesión que le infringió la dura señora realidad. Fueron cinco años en la que dio mandobles a diestra sin siniestra contra todos los sectores de la sociedad con el deseo de anexar un territorio a su feudo al que los argentinos llaman Santa Cruz. Este último martes 15, uno de los Kirchner, en la Plaza de los Dos Congresos, frente a sus seguidores, mostró la faz más belicosa del Gobierno. Se lo vio muy alterado. Totalmente fuera de sí. Sacado. Lunático.
Como actual representante político de la juventud que treinta y cinco años atrás intentó derrocar a un gobierno constitucional e imponer una dictadura castroguevarista por medio de las armas, cabe preguntarse qué hubiese sucedido en Argentina si las Fuerzas Armadas no hubiesen vencido a las organizaciones guerrilleras en el campo militar. Juan Domingo Perón, que en los últimos meses es recordado con una frecuencia sorprendente por Néstor Kirchner, dijo el 22 de enero de 1974 en una carta dirigida al personal militar de la guarnición Azul después que el cuartel fuera atacado por un grupo guerrillero: "Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República." Es evidente que Perón tenía conocimientos de psicología y sabía que la psicopatía es incorregible.
Si los argentinos desean vivir en paz, en un futuro deberán elegir personas eficientes y equilibradas en su faz psíquica porque Argentina sigue retrocediendo. Hoy se firma la reestatización de Aerolíneas. Un nuevo elefante blanco al que habrá que amamantar una vez más con lo que aporta la gran ubre de los contribuyentes. Una gran ubre que no tiene en su interior leche de soja. Ni retenciones.
SALINAS BOHIL
CORREO DE BUENOS AIRES
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