jueves, 17 de julio de 2008

VIOLENCIA

VIOLENCIA.
http://www.lacajadepandoraonline.com/Editoriales2/19.html .

Por Malú Kikuchi.



Dicen que el pueblo argentino es manso. Dicen que demuestra su mansedumbre un día si, y otro también. Dicen que es un pueblo agredido, violentado, muchas veces abusado. Casi siempre engañado. Dicen y es cierto.

El pueblo argentino vive sometido a una permanente violencia, violencia que se ejerce en su contra con palabras y a veces con hechos.

Según la enciclopedia, "violencia" significa comportamiento deliberado, que provoca o puede provocar, daños físicos o psíquicos a otros seres y se asocia con la agresión.

La violencia que ejercen la Presidente, algunos funcionarios de su gobierno, particularmente el ex presidente "en funciones" y algunos de sus "dilectos" amigos, atentan contra la integridad psicológica y moral del pueblo argentino. Entre muchos, algunos hechos violentos.

Violencia. La Presidente ofende cuando habla de los "piquetes de la abundancia". Sigue agrediendo cuando se refiere a la soja como "el yuyito". Su falta de conocimiento con respecto a la agricultura es un hecho de violencia cometido en contra de los agricultores. Puede no saber, pero si no sabe, que no opine y sobre todo, que no de clases.

Violencia. La presidente dice que: "Me he convertido en una experta. Puedo darles clases de vaca, de trigo, de soja. Jamás soñé en convertirme en una especialista, pero realmente me interesa". ¡Demos gracias a Dios! El tema campo, ¡le interesa! Es bueno saberlo, Argentina vive del campo. Lo violento es que sólo después de 4 meses de desencuentros, los problemas del campo, generados por el gobierno que ella preside, le interesen. Antes, ¿no le interesaban?

Violencia. En un mes y algunos días, la Presidenta usó 6 veces la cadena nacional. Eso se explica en un país que pasa partes de guerra, sino, no tiene justificación. ¿O será que Argentina está en guerra contra ella misma? Y es una guerra que viene perdiendo en todos los frentes.

Violencia. La Presidente habló. Habló. Volvió a hablar. ¡Cómo habla! ¡Cuánto habla! La semana pasada habló en la comida de las FFAA, donde en tono admonitorio les aclaró: "es la última vez que lo voy a decir". ¿Los retó, los conminó, fue un ultimátum? ¿Qué quiso decir, que la próxima vez los manda al rincón? Ya lo hizo.

Violencia. En la madrugada del sábado 5 de julio (2008), mientras Felipe Solá exponía su proyecto en la Cámara de Diputados, detrás de él, el diputado Carlos Kunkel (FPV), mentor y amigo del ex presidente "en funciones", le gritaba: "traidor, hijo de... ". Un lenguaje cuidado, digno de la gente que representa.

Violencia. Ante las comisiones del Senado, el secretario de comercio interior, Guillermo "Lassie" Moreno, aseguró con total desparpajo que las cifras que da el INDEC son las cifras reales, que lo demás son "suposiciones". Desgraciadamente, el pueblo paga con "suposiciones".

Violencia. Mientras en Madrid el canciller Taiana (existe, está vivo y cada tanto aparece) intentaba explicar y suavizar el problema de Aerolíneas Argentinas, en Buenos Aires, el secretario de transporte a cargo del tema, Ricardo Jaime, violentamente decía: "Vamos a echar a los españoles de Aerolíneas". Una diplomacia violenta, estilo K.

Violencia. El ex presidente, la semana pasada, primero en la UOM y luego en la biblioteca nacional, aseguró que: "El 16 de junio (2008, el día del cacerolazo) los ruralistas intentaron un golpe de estado, quisieron echar a Cristina de la Rosada...".

Violencia. La acusación es de una violencia inusitada, difícil de comprender. Si tiene pruebas de una conspiración de tal magnitud, debe aportarlas a la justicia y hacer la denuncia correspondiente. Si tiene pruebas y no lo hace, es cómplice de los golpistas. Si no tiene pruebas de lo que afirma, además de incitar a la violencia, es un mentiroso irresponsable.

Violencia. Kirchner sigue diciendo en la UOM: "... por lo que les pido a nuestra gente que no se queden quietos... son golpistas... a Cristina no le van a doblar las rodillas". "Pido a nuestra gente que salga a la calle a defender a la Presidente".

Violencia. Convocar a la gente a la calle desde el oficialismo en plan de enfrentamiento, el mismo día y a la misma hora del anunciado acto del campo, es violento, es irresponsable y difícil de adjetivar. Se trata de un fenómeno histórico, de un acto peligrosísimo que puede terminar de dividir a los argentinos, esta vez desaprovechando una oportunidad única, una situación privilegiada, que no se va a repetir.

Violencia. Son violentos en dichos y hechos, la inseguridad, D´Elía, Pérsico, y la Cámpora. Son violentos en sus dichos Bonafini, Aníbal y Alberto Fernández. Ejercen violencia la inflación, el problema energético, la falta de inversiones, la 125 y las mentiras del INDEC. Violencias que soporta el pueblo argentino.

Tanta violencia se genera desde arriba, que: "A raíz de la crisis agropecuaria, durante el 1º semestre de 2008, se incrementó en un 10% el consumo de psicotrópicos en todo el país" (Marcelo Peretta, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de la Ciudad de Buenos Aires, diario Crítica de la Argentina, 10/07/08).

En el ranking de la violencia, Kirchner gana por varios puntos. Kirchner, el ex presidente de la nación, el presidente del partido mayoritario del país (PJ), el marido de la Presidente, convoca a sus partidarios a salir a las calles para defender a Cristina, a quien nadie en su sano juicio, quiere mover del sillón presidencial.

Kirchner incita a la violencia cuando miente sobre las intenciones de aquellos que se le oponen; Kirchner siembra violencia con sus grupos para estatales; Kirchner genera violencia con su actitud y sus dichos prepotentes, intolerantes y agresivos. Kirchner es sinónimo de violencia.

Nos vemos el martes 15 a las 15, en el monumento de los españoles. Vamos armados sólo con banderas argentinas, cacerolas y verdades. Mansos. En paz. Dejemos que la violencia sea patrimonio de otros.

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