miércoles, 19 de marzo de 2008

BAJO LA LUPA: EL ORGULLO

El Orgullo de los Argentinos.-

Dedicación especial: Para mi tío y colega Dr. Adrián Sirio


El Orgullo de los Argentinos.



Según una encuesta realizada meses atrás por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 80% de los porteños y de los habitantes del Gran Buenos Aires dijo sentirse orgulloso de ser argentino y el 70% aseguró que, si pudiera, elegiría tener esa nacionalidad. Cuando se les preguntó a los encuestados qué valores asociaban a la nacionalidad argentina, el 40% destacó la solidaridad, mientras que el 16% señaló la democracia; el 11% habló de paz y el 10% valoró la educación.

¿Cuál es el aspecto más negativo de ser argentino? El 26% de los encuestados nombró el bajo nivel de educación; el 25%, la inestabilidad política, y la brecha entre los ricos y los pobres, el 23%.

Son los más grandes y los más jóvenes los que mayor orgullo experimentan por ser argentinos entre los mayores de 65 años, el 91% dijo que se siente orgulloso de serlo; entre los de 18 a 30 años, el 84% piensa de igual manera.

“Existe un orgullo comparativo, como el de creerse superior a alguien, y otro que valora las cosas por lo que realmente son. El primero se diluye pronto, mientras que el orgullo genuino, sin necesidad de comparaciones, es más perdurable y es el que permite construir una sociedad”. (Lic. Miguel Espeche, coordinador del Programa de Salud Mental del Hospital Pirovano).

El orgullo es una emoción basada en logros con sustento real, aunque también existe un “pseudo orgullo” fruto de un incremento de las fuerzas narcisistas que hacen que una persona se crea más de lo que es. “Podemos dividir entre un orgullo saludable y un orgullo neurótico o insalubre, que es el orgullo en sí, que se resume en una estima desmedida. De esto último suelen acusarnos a los argentinos en el exterior”.



El orgullo, por Enrique Pinti

“Los argentinos tenemos muchos motivos de orgullo nacional, que a menudo vienen de lo que no hemos hecho.

Estamos orgullosos del paisaje de nuestro país, de su geografía y de lo que hicieron nuestros antepasados.

Hacemos alarde de la Patagonia, de las cataratas, del Valle de la Luna… De cosas que Dios nos regaló y ahí están.

¿De qué me siento orgulloso como argentino? No deja de maravillarme la capacidad que tenemos de no sucumbir del todo. El derrumbe argentino de 2001 fue aterrador. Yo pensé que nos caíamos, y si bien las consecuencias de todo lo que vivimos están aún a la vista, no desaparecimos del mapa. Y eso no se a la divina providencia.

Me parece admirable que, a pesar de las controversias políticas, no haya asesinatos de bandos o que nadie salga a matar al responsable de la muerte de su hijo. En otros países, por lo menos de lo que pasa en Argentina, hay tiroteos en las calles. Acá seamos sinceros, más que de un escupitajo a Cavallo, no pasó…

También hay un montón de cosas que no haría por orgullo, ni en teatro ni en televisión, aunque no puedo estar de acuerdo con esta ola puritana que invade al mundo, con señoras que se horrorizan por los desnudos. Si bien el desmadre es real, el problema más grande de los mediases la falta de creatividad, de talento. El público se deja llevar por el mercado y para revertir eso se necesita educación. Educar al soberano, como decían los próceres. Al rico y al pobre. Si no, señora, no hay país del que enorgullecerse, ¿no le parece?”.



La mirada de los otros, por Sendra

“Los argentinos nos sentimos orgullosos de un montón de cosas de las que no participamos. Nos ponen orgullosos los logros de otros, que no tuvieron nuestro esfuerzo, como el triunfo de Ginóbili en la NBA o el gol de Maradona a los ingleses. Lo hicieron ellos, no “los argentinos”, pero nos vanagloriamos con esas conquistas porque son gratis, claro, o nos cuestan poco más que sufrir un rato frente al televisor.

A su vez, no vivimos con orgullo aquello que nos cuesta esfuerzo; lo vemos como algo lógico: como trabajamos para lograrlo, el resultado era de esperar y no nos sorprende tanto.

Puede parecer pesimista, pero el gran motivo de orgullo de los argentinos es la mirada de los otros, de los de afuera, más que la de los propios. Si algo triunfa afuera es bueno, pero si triunfa adentro hay que revalidarlo.

¿Qué hago yo como argentino que no me da orgullo? Venga un mea culpa: hacer cosas afuera que uno no repite en su país, como respetar el carril rápido. Claro que hay una disculpa inmediata: si acá querés andar por el carril rápido, tenés a uno que viene a 180 y haciéndote luces. Cuando uno participa de una manada en desbande, sigue las reglas del desbande. Ése es el problema”.



El Orgullo, por Dr. Fernando Martín Sirio

Ser orgulloso en el buen sentido de la palabra, no es malo, el tema es el uso inapropiado de esta palabra, es decir, aquella persona que se adjudica toda la verdad, “lo mío es lo mejor, y mi verdad es absoluta”. Es bueno sentirse orgulloso, en primer lugar de uno mismo, y desde ya de nuestros orígenes, pues en definitiva cada ser humano es un todo en sí mismo.

El argentino es vivaz por naturaleza, y esto es prueba expresa en aquellos compatriotas que fijaron su futuro en el exterior desde hace varios años a esta parte. Ningún ciudadano de otro país, el que Ud. elija, se compara con la capacidad, coraje y sabiduría del argentino.

Mi orgullo sería vivir un proceso de transformación exitoso para nuestra patria, ya que si cada uno de nosotros se lo propone, se puede, “querer es poder”.

Quiero a mi país, quiero a mi tierra y quiero un futuro con igualdad de condiciones para todos los habitantes de esta querida república. Siento orgullo de ser ciudadano argentino, y no tengo duda alguna, que este territorio será una opción obligada para salvar al planeta del caos ecológico, político, social y humanitario.

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