CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En el año 2003, Néstor Kirchner, decidido a llegar a la Casa Rosada y considerando la performance de la economía, decidió que lo mejor era dejar todo en 'piloto automático'. No solamente intentó que Roberto Lavagna fuese su compañero de fórmula presidencial sino que, cuando éste rechazó el convite, solicitó su permanencia al frente del Palacio de Hacienda. Para Kirchner, dar una señal de continuidad ayudaba a su crecimiento en intención de voto.
Mientras Roberto Lavagna fue ministro, toda la atención la consumió el canje unilateral de bonos de la deuda externa pública, a tal punto que no se decidieron imprescindibles ajustes en la estructura de precios y tarifas. Ambos, Kirchner y Lavagna decidieron que la inflación no era un tema importante sino la tasa de inversión que Lavagna imaginó corregir con los acuerdos de precios sectoriales, que inevitablemente iban a fracasar pero Kirchner le hizo el favor (a Lavagna) de despedirlo antes de comprobarse la inutilidad de la estrategia.
Entonces, Kirchner convirtió los acuerdos de precios en controles de precios, puso al frente de la economía al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y decidió ubicar al frente del Ministerio de Economía a nadie; es decir, a Felisa Miceli. Kirchner vivía en la 'Era del Piloto Automático' que consistía en aceptar que los precios internacionales de los commodities llevaban a la Argentina hacia el éxito.
Miceli se marchó no porque la experiencia fuese un fracaso y era necesario ejecutar correcciones o bien enunciar una política económica. Miceli se marchó por una denuncia de corrupción. Luego llegó la transición, con Miguel Peirano, quien quedó sepultado cuando se negó a firmar las garantías del Estado Nacional para el tren-bala, el grotesco negocio de los Kirchner, Ricardo Jaime y la francesa Alstom.
Entonces llegó Martín Lousteau, a instancias de Alberto Fernández, quien hasta la fecha intenta convencer a propios y extraños que él será, a mediano plazo, un ministro de Economía convencional y no un ujier de Guillermo Moreno. La mayoría de las veces no lo consigue, pero sigue intentándolo.
Pero no hay una política económica. Apenas algunos parches. Prevalece el 'piloto automático' que Kirchner heredó de Eduardo Duhalde, vale la pena recordarlo porque, de lo contrario, podría terminarse creyendo que Kirchner nació de un repollo. Abundan las indefiniciones que hacen a la recomposición de la estructura de precios relativos. Ni siquiera hay un sistema bancario funcionando en forma aceptable, aún cuando la novedad son las 2 quejas en 1 mes de Cristina de Kirchner sobre escasez de préstamos y grandes utilidades de la banca privada. ¿Nadie le explicará a Cristina que esas grandes utilidades se las proporciona el propio Estado Nacional con la colocación de títulos públicos?
Durante el año 2007, la economía de los países industrializados comenzó a complicarse. La manifestación más concreta fue la crisis de las hipotecas de riesgo en USA. Ahora, con la debilidad continuada del dólar estadounidense, se acumula un incremento de los precios de los commodities. Hay inflación global en dólares y la Argentina, que permanece dentro del 'universo dólar' le suma a todos sus problemas de precios relativos, la inflación global en dólares.
Todo esto era previsible. Pero los Kirchner se negaron a considerarlo siquiera. Ellos insistieron, una y otra vez, que la economía argentina se encontraba 'blindada' ante un cambio escenario global. En un país capitaldependiente, energíadependiente y con los precios de sus ingresos fijados en Chicago (Illinois, USA, es importante recordarlo), el concepto fue ridículo. Incorregibles, los Kirchner prefieren correr los problemas desde atrás. En el mejor de los casos, son irresponsables.
Quedaron atrás los días del 'piloto automático'. Ahora se necesita una política económica elaborada por economistas, no por amateurs que, mientras definen la asignación de tal negocio a Fulano, llaman a Hacienda para ordenar nuevos gastos corrientes y afirmar que así se gestiona la Economía.
Pero Cristina de Kirchner se encuentra inhibida de tomar decisiones al respecto. Y Néstor Kirchner no asume que la Argentina es más compleja que Santa Cruz. En tanto, la inflación doméstica se acelera.
La inflación en los alimentos en el mundo desarrollado ronda el 5%. El promedio en los países emergentes va del 8% al 16%. En la Argentina que ausculta el Indec, ese índice fue del 7,7% en febrero respecto del mismo mes del año pasado, pero con picos del 25,3% en harina de trigo, 20,6% en aceites, 14,7% en lácteos y huevos y 9% en carnes. Buscando un paliativo, y además más ingresos para la voracidad fiscal, Martín Lousteau anunció su nuevo sistema de retenciones móviles.
Pero no es una política económica. Siguen resultando parches al 'piloto automático'.
Por delante hay decisiones muy importantes que deben tomarse antes que se complique más la Economía local.
> El Gobierno no ha resuelto el 'default' con el Club de París y sigue especulando conque podrá sobrevivir al cerco judicial de los bonistas 'hold out' en Nueva York. En tanto hay vencimientos 2009 de los bonos Kirchner-Lavagna que ya se sabe que no podrán atenderse por su volumen abultado: US$ 6.500 millones, casi 60% más de los vencimientos de 2008. La respuesta será forzar una nuevo canje unilateral de bonos. Puede concluir en nuevos episodios de 'default', si no es gestionado en forma adecuada.
> La política salarial del Gobierno Nacional está provocando graves problemas a varias provincias, que no pueden imitar las actualizaciones que convalidan los Kirchner. El Estado Nacional tiene ingresos no coparticipables de actualización periódica (tal como los US$ 1.200 millones adicionales que embolsó con el aumento de las retenciones a la soja) que las provincias no tienen. Los gobernadores anticipan que no tienen margen para otorgar el 22% promedio y reclaman auxilio financiero para evitar que se profundice el déficit que ya las sofoca.
> Hay graves problemas de precios y tarifas. Hay un problema de posible desabastecimiento de carne vacuna y de productos lácteos. Hace 5 años que la Argentina carece de política de recomposición de stock vacuno y si esa será la respuesta, hay que considerar que no habrá resultados hasta dentro de 3 a 5 años. ¿Y en el interín qué? En cuanto a las tarifas, el Grupo Marsans acaba de advertir que así no pueden continuar Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas. Se encuentran hartos de la falta de soluciones: o hay liberación de tarifas o hay pago regular automático de subsidios proporcionales. Es una estupidez sindical apostar a que el Estado Nacional podrá operar las rutas aéreas. La turba sindical, con Ricardo Jaime a la cabeza, ya demostraron su impericia con el falso rescate de Lafsa/Southern Winds. La Argentina de los Kirchner es un país con un territorio crecientemente incomunicado.
> La carencia de política económica es evidente en el reclamo de más tipo de cambio de parte de la clientelística Unión Industrial Argentina. No hay políticas de competitividad. La Argentina de dólar sobrevaluado no puede competir con el Brasil de dólar casi subvaluado. Y la UIA entonces afirma que la recomposición en dólares de los salarios industriales -que no es tal- obliga a volver a devaluar. Es un modelo obsoleto. Alejado del mundo. Los Kirchner necesitan elaborar una respuesta eficiente porque no resolverán el intringulis decidiendo aislarse más, levantando barreras, escondiéndose del mundo. Otra vez: la Argentina es más visible que Santa Cruz.
Por lo tanto, los Kirchner tendrán que comenzar a evaluar que 'algo' ha cambiado y que lo más razonable es aceptar que no pueden seguir usufructuando el 'rebote' posdevaluatorio, que obviamente se ha terminado. Alguna vez hay que comenzar a gobernar. Y gobernar no es distribuir subsidios a los amigos. O imaginar qué empresa se le obsequiará a Mengano.
La coyuntura tiende a complicarse y todavía no terminó el 1er. trimestre del año...
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