viernes, 7 de marzo de 2008

¿ DIPLOMACIA O HIPOCRESIA ?

Una vez mas salta a la vista el fracaso de organismos internacionales, hoy le toca a OEA y cabe recordar la inoperancia de la SDN, Sociedad de Naciones, creada por el tratado de Versailles el 28 de Junio de 1919 y disuelta en 1946 dado el fracaso, ya que no pudo impedir la Segunda Guerra Mundial, en su reemplazo surge la ONU, que hasta el momento solo ha sido sede de discursos y no se ha caracterizado por su "ejecutividad" .

Hoy la OEA, devenida en bombero, ataca el fuego pero no el origen del mismo.

Los enfrentamientos entre Colombia, asediada por carteles de la droga que financian el terrorismo, que mata y secuestra, con sus vecinos se debe a que estos ideológicamente permiten que elementos narco subversivos tengan refugio en sus países para desestabilizar un régimen democrático. Sin embargo la OEA condena tibiamente a Colombia por su incursión en territorio ecuatoriano, pero no lo hace con quienes albergan fuerzas terroristas que además se dedican al tráfico de drogas.

El país que debería protestar por la declaración de las naciones integrantes de la OEA, Colombia, queda callado mientras que se alzan las voces de descontento de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, los prepotentes de la región que realizan todos los esfuerzos por empujar a una confrontación armada. Al no poder calmar el hambre de sus pueblos estos tiranuelos pseudo democráticos, alimentan el odio pretendiendo arrastarlos a guerras sin sentido.

Y la OEA, una vez más se conforma con esconder la basura debajo de la alfombra, pospone algo que en cualquier momento volverá a estallar porque como el cáncer, si el mal no es extirpado de raíz, volverá a surgir tal vez, con más virulencia.Condena el operativo colombiano contra insurgentes pero no hace mención a los rehenes en poder de la guerrilla ni a los contínuos sabotajes que esta protagoniza contra Colombia desde territorios vecinos, como es el caso del reciente atentado dinamitero contra un oleoducto.

Podría asegurarse que se está en presencia de la "hipocresía inherente a la diplomacia", que no llama a las cosas por su nombre y tolera lo intolerable, conformándose con medidas de coyuntura. En esta forma el mundo vio surgir a Adolfo Hitler, a Stalin o a Fidel Castro...

Todo indicaría que las dos guerras que asolaron el siglo XX no fueron lecciónes suficientemente duras como para convencer al hombre que la muerte y la desolación solo acarrean miseria.

Y en esta enorme farsa que confunde a los incautos, hay dirigentes que hablan de "una más justa distribución de los ingresos" a la vez que hacen ostentación de riquezas que ofenden, se dicen defensores de los pobres cuando son quienes los sumergen en la miseria y se postulan como defensores de los derechos humanos a quienes hacen escarnio de los derechos y muchas veces no merecerían llamarse humanos.

Horacio Guido Dupuy
www.argentina- alascosas. com.ar

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