Doble patinada de Cristina en la cumbre
Cristina Kirchner patinó ayer dos veces.
Una, cuando obediente a la dictadura de las efemérides aludió a la cuestión de la mujer.
Llevada por la costumbre de usar el masculino y el femenino –siempre en ese orden– en sus intervenciones, se dirigió a quienes la escuchaban con un “estimados colegas y colegas”.
Por Susana Viau
NuevoEncuentro 08/03/08
De inmediato, con tono admonitorio, recordó: “hay cosas en las que las mujeres somos un poco mejores que los hombres”.
No aclaró cuáles son.
Lástima.
Saberlo les –nos– ahorraría errores, lágrimas, frustraciones y sobre todo, tiempo.
Lo de “un poco” habrá que cargarlo a la cuenta de la improvisación.
Otra consecuencia del aturullamiento conceptual se hizo evidente con la referencia a los rehenes de las FARC y su tratamiento en el marco de los derechos humanos. Hasta ahora era a los Estados a los que se les exigía el cumplimiento de la Declaración de 1948.
O se los condenaba por su violación.
Los tribunales argentinos discuten todavía si los crímenes de la Triple A son o no son delitos de lesa humanidad y, por tanto, imprescriptibles.
Ese es un debate perverso, amañado: la Triple A no constituía un grupo autónomo como los insurgentes colombianos
Actuaba con la protección del Estado, utilizaba su infraestructura, empleaba sus funcionarios.
Las FARC no tienen la menor similitud con aquel diabólico engendro paragubernamental.
Por lo tanto, al margen de las objeciones morales que puedan formularse a los métodos de la guerrilla, las acciones diplomáticas destinadas a rescatar a los rehenes
deberían ser consideradas como una intervención humanitaria, simplemente humanitaria, de la misma entidad que las que sirven para socorrer a las víctimas de las epidemias, paliar los efectos de los terremotos y poner fin a las violencias étnicas.
En esos términos ha planteado la cuestión el propio Hugo Chávez. Darle una vuelta más a la tuerca para mencionar, de paso, cuánta preocupación tiene la administración Kirchner por esos temas implicaría quizá reconocer a los territorios controlados por Tirofijo como estados dentro de un Estado.
Y si así fuera habría que pensar en encuadrar el asesinato de Raúl Reyes en los marcos de la Convención de Ginebra.
Pero eso es otro cantar.
domingo, 9 de marzo de 2008
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