UN MÉDICO EN VEZ
DE OTRO ACTO
Por Carlos Manuel Acuña
En medio de un mar de versiones a veces contradictorias entre sí y mientras el vicepresidente Luis Cobos prefirió volver a su provincia natal - Mendoza - en automóvil, desde la Quinta Presidencial de Olivos llegó el rumor de que Cristina Fernández de Kirchner ingresó en un estado de profunda depresión y reiteró la amenaza de renunciar a su cargo. La bipolaridad que caracteriza su comportamiento público, ahora tendría motivos más profundos para manifestarse, lo que podría determinar grandes cambios políticos en los más altos niveles de la conducción del país.
Esta sería la razón real de la demora al previsto viaje a la provincia del Chaco para inaugurar una obra virtualmente menor y a los preparativos en la Casa Rosada para una reunión con los "colaboradores inmediatos". Estos son los funcionarios de la "mesa chica" más identificados con la corriente montonera que se hizo del poder en la Argentina, es decir Kunkel, Parrilli, Zannini, el embajador Timerman, el agente de inteligencia Verbitsky, ambos Fernández y otros que constituyen lo que da en llamarse "la línea dura del kirchnerismo" . Esta nómina no se agota con estos nombres pero es significativo que pese a las noticias periodísticas que se lanzan al aire sobre el demorado viaje al Chaco y las preguntas que se formulan acerca de la eliminación de las retenciones que todavía están vigentes, la presidente Cristina no apareció en público en tanto crecen las afirmaciones en el sentido de que ha surgido una seria diferencia entre la Primer Magistrado y su marido Néstor. Este le habría reprochado la iniciativa de enviar el polémico proyecto que anoche fue dramáticamente rechazado por el Senado de la Nación y al mismo tiempo, para tratar de convencerla respecto de sus próximos pasos, Néstor Kirchner le organizaría un acto público para respaldarla.
La insólita propuesta formaría parte de la extensión de una honda crisis interna surgida dentro del gobierno, donde la "línea dura" es partidaria de buscar alguna alternativa que "facilite retomar la iniciativa política". Esta corriente extrema de colaboradores, a igual que Néstor Kirchner, interpreta que el oficialismo se ha debilitado sensiblemente y que una de las medidas iniciales que deberían adoptarse, es "no darle importancia a lo sucedido" y continuar con los actos oficiales ya previstos.
Esto último habría determinado un cambio en la atmósfera silenciosa con que Cristina se rodeó hasta el momento y viajar a Resistencia, Chaco, para inaugurar el aeropuerto internacional que se ha construído en esa Provincia, pero sin abrir la boca, sin declaraciones ni gesto alguno revelador de su afectado estado de ánimo. Según actúe, se confirmaría la estrategia de tratar de no hacerse eco de la tremenda derrota sufrida por el kirchnerismo en el Congreso y elaborar una nueva iniciativa en reemplazo de la que desató la tremenda crisis cuyas consecuencias todavía flotan en el aire político e institucional. La idea de Néstor Kircner de organizar una nuevo acto público, es considerada como un verdadero disparate atado a otra circunstancia de mucho peso: la dificultad del oficialismo para reunir un público en una cantidad más o menos aceptable. Pero también este proyecto pone en evidencia otro hecho importante, como lo es la caprichosa insistencia de Néstor por no retroceder, no negociar y sobre todo, hacer evidente que la derrota legislativa alcanza la posibilidad de continuar en el ejercicio del poder.
Así las cosas, se agranda la división interna en el Frente para la Victoria y el Justicialismo, en tanto se sabe que el oficialismo le habría ofrecido anoche a Carlos Menem a través de un abogado, cerrarle todas las causas judiciales a cambio de un voto afirmativo, lo que obviamente no fue aceptado por el ex presidente, lo que merece un aplauso.
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