lunes, 24 de noviembre de 2008

ARGENTINA NO SE SALVA

La Botella al Mar - 24-Nov-08

LA ARGENTINA NO SE SALVA SIN UN GOBIERNO
DE PERSONAS CONFIABLES CON PRINCIPIOS VERDADEROS

Con muy buena voluntad, demostrada a lo largo de una extensa prédica en favor de una Argentina mejor, el economista Roberto Cachanosky publicó un artículo el 17/11/2008 en Internet en su página "Economía para todos" acerca de la inexistente oposición al régimen de Kirchner.

En ese artículo dice que la oposición no existe realmente porque está desunida y que no puede unirse sólo por el espanto que causa la tiranía de los Kirchner sino por un proyecto político convincente. Y concluye proponiendo un programa mínimo, muy razonable, con el cual coincido, aunque sea incompleto. Sólo que se olvida de un asunto esencial: quienes serán las personas que habrán e aplicarlo.

Yo propuse un programa más corto, pero más universal que el de Cachanosky porque no se limita al plano económico ni al plano jurídico relacionado con la economía, sino que abarca la esencia misma de la convivencia social y del poder (ver nro. 711, del 29/3/2006 de "La botella al mar" titulado "Seis tesis argentinas") . Pero ni mi programa ni el de Cachanosky resuelven el problema. El asunto son las personas que estén en el gobierno.

Cualquier programa, por bueno que sea, no vale más que aquellos a quienes tengan el poder para aplicarlo. Esos deben ser personas confiables y tanto que no hay asunto más grave que el de regir una nación y sería una locura darle poder a quien no es confiable.

¿Cómo se reconoce a la persona de confianza? La confianza nace del tiempo. Por más que individuos como Solá o Cobos rompan ahora con el gobierno Kirchner, por más que la Carrió se haya pasado denunciando robos, por más que Macrí tenga fama de empresario eficiente y de exitoso director de un club de "foot-ball", nada de eso autoriza a tenerles confianza aunque, por oportunismo, propusieran un plan excelente.

La única forma en que se puede revertir realmente la espantosa suerte argentina es que el cambio venga de la mano de gente que, aunque no haya tenido nunca el poder como para probar su confiabilidad en el ejercicio del gobierno, haya tenido una conducta pública confiable durante un tiempo suficiente y tenga las calidades intelectuales necesarias como para merecer confianza.

Como dijo Nuestro Señor Jesucristo, "nadie remienda un vestido viejo con un paño nuevo, pues lo nuevo arranca parte de lo viejo y se hace mayor la rotura. Ni tampoco echan el vino nuevo en pellejos viejos, porque si esto se hace revienta el pellejo y el vino se derrama y piérdense los cueros. Sino que echan el vino nuevo en pellejos nuevos y así se conserva lo uno y lo otro" (S. Mateo, 9 - 16,17)

Políticos que hayan demostrado su confiabilidad en el ejercicio del poder, no existen. Repito; NO EXISTEN. Todos, militares y civiles, desde hace 60 años no han hecho otra cosa que mostrar que son individuos sin personalidad, sin principios sanos, sin amor a la Justicia, sin diligencia en el servicio del bien común, "to say the least"...

El peronismo ha puesto en evidencia solar que es una banda de ladrones, resentidos e incompetentes que ha destruido el país, en colaboración con los radicales, que son lo mismo pero con un toque de antigüedad.

Alfonsin, el "gran demócrata", no hesitó en pactar con Menem la destrucción de la Carta Magna para permitirle a ese gran mistificador dar un golpe de Estado para usurpar el poder por cuatro años más al cabo de los cuales, a la Argentina "no la reconocía ni la madre que la parió", como diría un lunfardo castizo. O sea, Alfonsin es un farsante hecho a la medida del peronismo con el cual ha colaborado incesantemente. Lo mismo dígase de todos los radicales. inlusive los pseudo-disidentes Carrió y Lopez Murphy, que no cesan de cantar loas al gran farsante.

Luego, hay que encontrar hombres nuevos cuya actuación demuestre coherencia de buenos principios, amor a la Justicia, inteligencia y conocimiento de los asuntos públicos. Esa será la garantía de su confiabilidad.

* * *

Ocurre que tenemos una plaga adicional que será muy dificil de curar. Si hay alguien que debería apreciar la esencial importancia de los buenos principios son los Obispos y la gente culta de familias tradicionales.

Empezando por lo menos importante, tengo una muestra (¿no dicen que para muestra basta un botón?) de cuán responsable es esa clase culta de los males argentinos.

Estaba conversando con un grupo de personas que a ella pertenecen que elogiaban a la Sra. Carrió. Traté de demostrarles su error pero era inútil y alegaban que "no hay nadie, es lo que hay", etc. Por último les dije: "En definitiva Uds. saben poco de ella y mucho más de mí y de mi larga militancia patriótica y por los principios católicos. ¿No les parece que yo soy más confiable que ella?" Uno de ellos -sin que los otros lo refutaran- meneó la cabeza y dijo. "No sé".

Fue una afrenta y una falsedad que no le tomo en cuenta porque estoy tristemente acostumbrado al maltrato de esa gente con muy poca formación, pero vale como anécdota, porque demuestra la mentalidad de las llamadas "clases cultas tradicionales" .

Pero lo de los Obispos es mucho peor.

El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, hablando ante la Legislatura de Corrientes dijo:

"La Iglesia tiene un gran aprecio por el servicio público y por la vocación política", porque "hay hombres y mujeres en las provincias que aquí representamos y en todo el país, que se esfuerzan sinceramente para que la función pública encuentre el verdadero cauce y se distinga, como debe ser, por un auténtico servicio al bien común de todos, y que atienda preferentemente a los más desprotegidos y vulnerables de la sociedad", e hizo un "llamado a pasar 'de habitantes a ciudadanos para construir un país que incluya a todos', y precisó que se trata de 'una propuesta que tiene como objetivo generar acciones que ayuden a alcanzar una sociedad más justa en el marco de la democracia y el respeto a los derechos humanos'" (AICA 19/11/08).

También en este caso "para muestra basta un botón". Lo que dijo Mons. Satanovik -puro "bla-bla-bla" relativista- es lo mismo que dicen continuamente Mons. Bergoglio y todos los demás Obispos, con diferentes palabras y matices. Pero el mensaje es idéntico: los políticos actuales son interlocutores válidos y aceptables, la unión de todos, sin definir en base a qué principios, es un bien en sí misma y si se lograra la Argentina habría realizado su bien común.

Sin embargo, eso es falso. El bien común es irrealizable sino se basa en la Verdad y en la Justicia, cosa que sólo se logra perfectamente en el marco de la doctrina católica tradicional y si eso no fuera aposible, al menos en una recta filosofía del derecho natural. Luego, la unión de una banda de delincuentes (los actuales políticos, oficialistas o de la pseudo-oposició n) con ignorancia de esos principios es sólo una asociación ilícita que jamás puede realizar el bien común.

"Elementary, Mr. Watson", diría Sherlock Holmes. Pero estas cosas elementales se les escapan a loa señores Obispos y a los señores de las "clase cultas tradicionales" . Los de la "falsa derecha" lo saben, pero no lo quieren reconocer y viven entretenidos con diversas querellas internas y pequeñas mediocridades que no logran disimular atacando el aborto y criticando a las Kirchner, verdaderos "sitting ducks" -como diría un norteamericano- para la crítica fácil, dada su estupidez notoria y su falta de importancia real ya que no son más que el mascarón de proa de algo mucho peor que está detrás de ellos.

Cosme Beccar Varela

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