lunes, 13 de abril de 2009

ANOMIA


LA LARGA ANOMIA EN LA ARGENTINA

Por el Dr. Alberto Néstor Cafetzóglus

Como es sabido, la “anomia” es el nombre dado por Durnkheim a la ausencia de normas sociales. Y es de rigor lógico pensar que la ausencia se debe a que ellas directamente no existen,o a su forma mas perversa, que se dá cuando existen pero se elaboran razonamientos torcidos para no cumplirlas. Es decir, cuando hay una estafa.-

Ante el movimiento “táctico” del señor Kirchner de las llamadas postulaciones “testimoniales”,sistema en el que se declara impúdicamente que los candidatos se presentarían a las elecciones para “arrastrar” votos, pero, si fuesen elegidos no asumirían y conservarían el cargo que detentan y para el que yá fueron elegidos, se me desató un incontenible análisis histórico indignado de ésta anomia.-

Siempre me pregunté por qué causa los Estados Unidos de America, que tienen mas o menos la misma edad que la Argentina como Nacion son, con sus mas y con sus menos, la primera potencia mundial, y nosotros recorremos un triste camino de decadencia.-

Y siempre me vino a la cabeza el tema de la anomia, hasta en el acto fundacional, y aún antes.-

Cuando éramos Colonia de España, ante las Reales Cédulas del monarca se elaboró la cínica fórmula jurisprudencial (que se enseña en las Facultades de Derecho nuestras como algo genial): “se reverencia pero no se cumple”.Y mientras los Padres Fundadores del Norte iniciaron su aventura por una muy macha postura espiritual, consistente en poder vivir su idea religiosa libremente y sin la prepotencia del Rey, aquí la revolución se hizo mediante la anomia por estafa, puesto que se depuso al Virrey y se tomó el poder “en nombre de su Majestad, Don Fernando VII”,ardid idóneo que pasó a la historia con el nombre de “la mascara de Fernando”.-

Parece nada, algo insignificante. Pero desde el punto de vista moral era algo enorme. Allá se desafiaba gallardamente. Aquí se engañaba.-

Quizás por eso San Martín insistió tanto en que el Congreso de Tucumán declarase viril y frontalmente la independencia…

Resultaría cansador y aburrido detenerse en describir los casos de anomia que registra nuestra historia desde entonces. Basta con señalar algunos: el plan homicida para San Martin bosquejado desde el gobierno de Buenos Aires, el asesinato de Quiroga, la complacencia de una argentinidad parcial ante las potencias interventoras que nos atacaron en la Vuelta de Obligado, la venta masiva de las caballadas entrerrianas a Brasil,que trasmutó una magnífica y poderosa caballería en una infantería inservible que fue a la guerra con Paraguay a ser diezmada inevitablemente, el “fraude patriotico”, la revolución de 1930, la corrupción enorme del gobierno argentino que descubrió De La Torre, la revolución de 1943,el juicio y destitución de los Ministros de la Corte Suprema por el gobierno constitucional subsiguiente con la imputación de que habían convalidado el acto revolucionario de 1930,(en el que casualmente había participado el propio Presidente de la República….),los gobiernos prepotentes que subsiguieron, que no eran para todos sino para los parciales, los “jefes de manzana” que cumplían el rol de alcahuetes oficiales, el gobierno militar de 1956 que estableció la ley marcial “ex post facto” al solo efecto de fusilar a los insurrectos, el demente movimiento guerrillero importado que generara la llamada “guerra sucia”,la propia guerra sucia y la loca aventura bélica internacional al solo efecto de perpetuarse en el poder, el golpe económico que destituyó a Alfonsin, la neocolonización posterior, y el régimen actual sesgado, confrontativo, no quijotesco y embotellado en sí mismo, que antepone la obsesión por el poder al bienestar general con el discurso de que todo lo que hace es para asegurar la mesa de los argentinos, y que pretende convencernos que la inseguridad es solo una sensación…

Cuenta la Historia que cuando los rusos avanzaban en Berlín y estaban a cientos de metros del bunker, Hitler dio la orden de inundar los subterráneos que estaban llenos de gente refugiada. Esa gente habría de morir irremediablemente, y la excusa que se dio para ello fue que así se retrasaría la ofensiva rusa. Una vez mas la anomia por estafa. Pero dice algún historiador que a solas Hitler dijo a quien recibiera la orden: “….devastación, devastación, nada mejor para iluminar mi caída…..”.Ya no había estafa. Había confesión lisa y llana del móvil real. Y había anomia en estado puro.-

Cuando se nos informa lisa y llanamente que la Constitución no prohibiría la postulación “testimonial” y que los funcionarios no ocuparían los cargos en caso de ser electos, quedándose en sus funciones originales, creo que se nos toma a los ciudadanos de a pie por perfectos idiotas.-

No soy constitucionalista. Pero mi buen sentido de abogado me lleva al artículo 19 de la Constitución Nacional que dice que los actos personales “que de ningún modo ofendan al órden y a la moral pública ni perjudiquen a terceros”,están reservados a Dios y exentos de la autoridad de los magistrados.-

La anomia no puede, por definición, ser legitimada por el sistema de derecho

pues es la antitesis de la existencia de las normas. Es decir, las normas no pueden legitimar su no existencia.-

Y dado un contexto normativo como el que surge de la Constitución y las leyes, la no existencia de las normas solo se puede producir por la estafa abrogante o por el acto de fuerza. Y cualquiera de las dos hipótesis sí lesionan el órden, la moral pública, y a los terceros (en éste caso los ciudadanos que queremos vivir la República como la ley manda).Y sí caen bajo la autoridad de los magistrados.

Basta con mirar la cosa con mirada ética presidiendo el razonamiento lógico, y es imposible equivocarse.-

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