
La Nueva Provincia - 09-Abr-09 - El país
PUERTAS ADENTRO
La tragicomedia de Néstor Kirchner
por Eugenio Paillet
No hay forma de disimular lo que sugiere por estas horas el juego tragicómico de Néstor Kirchner en torno a su candidatura, en el que se mezclan de manera impúdica muestras públicas de insólito jolgorio que corren a la par de dramas sociales descomunales, como la epidemia nacional de dengue -- enfermedad de la pobreza si las hay-- y la imparable ola de inseguridad.
Kirchner teme lisa y llanamente perder las elecciones del 28 de junio y, peor todavía, recibe a diario muestras propias y ajenas de que su postulación a estas alturas puede significar todo un pelotazo en contra para el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, donde sí o sí debe conseguir un triunfo contundente para empardar las pérdidas de votos y bancas que sufrirá, salvo cataclismos de última hora, en distritos claves como Santa Fe, Córdoba, la Capital Federal y Mendoza.
El ex presidente lanzó entre risas, con el consabido seguimiento del habitual coro de adulones, la posibilidad de que finalmente sea Daniel Scioli quien deba afrontar esa candidatura en la provincia. ¿Dónde está el divertimento? La postulación del gobernador bonaerense no admite dos lecturas: si se sube a esa candidatura porque hoy a Kirchner no le alcanza para evitar una derrota frente al peronismo disidente de Francisco de Narváez.
Peor todavía: en aposentos oficiales se reconoce que la eventual postulación del santacruceño sigue "sin levantar el amperímetro" y que, por el contrario, las encuestas que ha encargado, y también las que confeccionan consultoras independientes, se parecen cada vez más a la crónica de una derrota anunciada.
El lanzamiento entre risas de la eventual candidatura de Scioli, que el gobernador no tuvo más remedio que confirmar menos de diez horas después de que Kirchner lo haya dicho --a juicio de la mayoría, "en tono de broma"-- es algo más que un globo de ensayo. Se trata de un manotazo de Olivos para zafar de una candidatura que a estas alturas, y con los números en la mano, rechazan varios de los más poderosos intendentes del conurbano bonaerense.
El nuevo juguete de Kirchner desató un tembladeral en las filas del oficialismo. Para dirigentes como Hugo Moyano, Alberto Balestrini y el propio Scioli, que no pudo disimular su deseo de sacarse ese caballo de encima cuando le devolvió gentilezas al santacruceño y le dijo que "la provincia te necesita más que a nadie", Kirchner se ha quedado sin espacio para rechazar el convite. Se suman voces del gabinete que auguran jornadas complicadas si se baja ahora. "Lo menos que nos van a decir es que no se presenta porque tiene miedo de perder", se sostiene en cercanías de Sergio Massa, Florencio Randazzo y Oscar Parrilli.
Todos coinciden por igual en que finalmente Kirchner tendrá que rendirse ante la evidencia y asumir la candidatura, aún a riesgo de saber que el 28 de junio puede sufrir una dura derrota en las urnas. Y arriesgan que ese jueguito con Scioli forma parte de un ensayo para ver cómo cae en la gente, y también por si despierta en las filas propias algún deseo de armar un "operativo clamor" a favor de su candidatura. Acá ya sufrió Kirchner una primera desilusión: no encontró demasiado eco en los barones del conurbano para montar semejante escena, cuando ellos mismos le advierten en los últimos días que cada vez les cuesta más movilizar clientela a los actos que el ex presidente realiza en el conurbano. Pruebas al canto: los últimos tres o cuatro actos fueron en gimnasios cerrados, donde la concurrencia no supera los 400 o 500 asistentes. El malhumor social también ha llegado a la propia tropa y para colmo de males los principales dirigentes del piqueterismo kirchnerista parecen seguir de eternas vacaciones.
Se dijo ayer en la Casa Rosada que muy probablemente la candidatura de Kirchner, o la renuncia a esta, se terminará de dirimir este fin de semana largo en El Calafate, donde descansarán Cristina y Néstor junto a un grupo de incondicionales convocados al efecto, entre ellos Julio De Vido y Carlos Zannini. Tal vez también el ministro Randazzo.
Parrilli reconoció en las últimas horas que el tema efectivamente va a ser abordado en esa suerte de retiro espiritual, y que tal vez la semana próxima haya novedades. Y aseguró, un dato que la mitad de la tribuna toma con sorna, que la decisión final quedará en manos de Cristina Fernández. Claro que en consulta con su esposo y el resto de los comensales.



















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