domingo, 20 de noviembre de 2011

KRETINA CONSUMIDORA


LO QUE VIENE
Cristina consume capital por anticipado

Tema dominical inevitable: los anuncios sobre las tarifas futuras de gas, electricidad y agua potable. El Frente para la Victoria-Partido Justicialista desliza todo en cuentagotas. Pero eso no impide que puedan extrarse algunas conclusiones.
Carlos Menem fue cuestionado siempre por sus adversarios a causa de prometer un "salariazo" que no fue tal.

Eduardo Duhalde aún hoy es aguijoneado por aquello de "quien depositó dólares, retirará dólares".

A Cristina Fernández siempre le reprocharán haber solicitado el voto de la población para impedir el ajuste que harían los opositores... pero que ella ha iniciado.

Las derivaciones políticas de todo esto, aún es innecesario/imposible buscarlas.

Pero bien vale la pena compartir algunas reflexiones dominitales, que no aparecen en la prensa paragubernamental, que prefiere no hablar del tema, en un muy peligroso retroceso en el discurso.


Antonio Rossi en el diario Clarín:

"(...) A contramano del “relato oficial” que sostiene que no hubo aumentos de tarifas, han sido los propios organismos del área energética del Gobierno los que procedieron en los últimos días a actualizar los precios del gas y de la energía eléctrica para los usuarios residenciales.

En el caso del gas, la suba se aplicó sobre uno de los componentes de la parte “variable” que integra la tarifa de ese servicio. Se trata del cargo tarifario específico que fue creado en 2008 para atender el pago de las importaciones de gas.

Dicho cargo es adicional al valor propio del gas, se aplica a cada metro cúbico consumido y representa entre el 40% y 70% del segmento variable de la tarifa.

Por medio de la resolución 1982, el ENARGAS introdujo dos cambios significativos:

> Extendió la aplicación del cargo a todos los hogares de bajos y medianos consumos que estaban excluidos del pago. A los hogares de la región metropolitana con consumos de hasta 1.000 metros cúbicos anuales que no tenían el cargo, ahora se les facturará un adicional por cada metro cúbico consumido que oscila entre los $ 0.087 y $ 0.131.

> Subió hasta un 248% el valor del cargo para los clientes de medianos y altos consumos que ya lo venían pagando. Para los consumos que van de 1.000 a 1.250 metros cúbicos anuales, el cargo saltó de $0,050 a $ 0,174. Y para los consumen más de 1.800 metros cúbicos anuales, el valor pasó de $0,270 a $0,940.

En que lo respecta al servicio eléctrico, el aumento tarifario proviene de la nueva programación de los precios estacionales del mercado mayorista (MEM) que fue aprobada por la resolución 1301 de la Secretaría de Energía. Dicha norma actualizó los precios horarios para las industrias y estableció un nuevo valor de referencia para las tarifas residenciales que incluye un aumento del orden del 160%.

Ahora lo que falta es que el ENRE -el ente regulador eléctrico- saque las resoluciones con los nuevos cuadros tarifarios para las distintos niveles residenciales. Esas normas registran una inexplicable demora y todo indicaría que el lanzamiento del “registro voluntario de renuncia a los subsidios” previsto para mañana se hará tomando con referencia los nuevas tarifas que sólo conocen los funcionarios y que aún no han sido oficializadas.".


Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:


"(...) se barre bajo la alfombra el tramo menos agradable de la novela, que es el que mostrará que, con la trampa de la declaración jurada que deberán firmar todos los usuarios de servicios del país, casi el 80 por ciento de las facturas a partir de enero o febrero del año que viene llegarán con aumentos de entre el 150 y el 270 por ciento. Y eso puede incluir cómodamente a quienes perciban un salario apenas por encima del nivel de pobreza que mide Guillermo Moreno en el INdEC; es decir, unos 1.200 pesos mensuales.

El siguiente aspecto que salta a la luz no es menos obvio que el anterior: el impuestazo al usuario es una consecuencia directa de la desesperación del gobierno por conseguir fondos de donde sea para cubrir el déficit fiscal y sostener, a la vez, el inmenso gasto público y político que genera, cuando parecen agotadas o en vías de extinción las posibilidades de seguir sirviéndose de los fondos de la Anses o de partidas del Banco Central, más preocupado en sostener el valor del dólar con la pérdida consiguiente y sostenida de reservas, detrás del objetivo de frenar intentos destituyentes por parte de los coleros de la City porteña, como insólitamente cree (o le hacen creer) Cristina Fernández.

(...) El siguiente aspecto que salta a la luz no es menos obvio que el anterior: el impuestazo al usuario es una consecuencia directa de la desesperación del gobierno por conseguir fondos de donde sea para cubrir el déficit fiscal y sostener, a la vez, el inmenso gasto público y político que genera, cuando parecen agotadas o en vías de extinción las posibilidades de seguir sirviéndose de los fondos de la Anses o de partidas del Banco Central, más preocupado en sostener el valor del dólar con la pérdida consiguiente y sostenida de reservas, detrás del objetivo de frenar intentos destituyentes por parte de los coleros de la City porteña, como insólitamente cree (o le hacen creer) Cristina Fernández.

Nadie, públicamente, ha dicho, en el gobierno, adónde irá a parar la plata que se ahorrará la administración con la quita gradual de subsidios a todos los segmentos sociales, una suma que, en el ministerio de Planificación, calculan en, al menos, la mitad de los 72.000 millones de pesos que hoy el Estado destina anualmente a sostener ese verdadero elefante blanco. (...)

La siguiente comprobación, que se veía venir aunque no constituya una novedad, porque lo mismo hizo Néstor Kirchner en 2007, antes de que asumiera su esposa, señala que el gobierno decidió aprovechar al máximo esa suerte de tiempo muerto que va desde las elecciones del 23 de octubre hasta la asunción de la presidenta, el 10 de diciembre (...).

(...) En ese marco, y como conclusión de una saga que el gobierno se ha empeñado en disimular, resulta evidente que todo ha transcurrido, en lo que va de aquel "tiempo muerto", en un mar de contradicciones internas, peleas enconadas entre ministros y secretarios, medidas que se planearon y que fueron al canasto en menos de lo que dura un suspiro, simplemente por las pujas hasta ideológicas en el equipo económico, cuando no las contraórdenes de la presidenta, que una y otra vez amenazó, durante este tiempo, a su equipo con poner todo en manos del inefable Guillermo Moreno."


Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:

"(...) Analistas de opinión pública sostienen que entre un 25 y un 30 por ciento de los votantes de Cristina Kirchner pertenecen a un grupo social apolítico y apartidario. Toma sus decisiones electorales sólo por lo que considera conveniente en el momento de la elección. La Presidenta cuenta también con un voto afectivo, pero no tiene la magnitud como para decidir una elección ni para dotar a un líder de fortaleza política.

La mayor ventaja de Cristina Kirchner es, sí, la absoluta carencia de referentes opositores. Aun cuando pierda parte de los votantes de octubre, éstos se irían a un limbo sin dirigentes. Diezmada la dirigencia política clásica, sólo Mauricio Macri pareció conservar la vida política después de las elecciones. Pero Macri eligió el camino de no confrontar; no quiere que nadie lo acuse a él de las desventuras del Gobierno. Su estrategia es arriesgada, sobre todo si careciera de las necesarias diferenciaciones.

El único adversario en serio que le surgió al Gobierno es el sindicalismo. Hugo Moyano no dejó ninguna duda al respecto cuando lanzó un conflicto gremial en la empresa de catering para vuelos internacionales justo en los días en que Aerolíneas Argentinas estaba atravesando su propio conflicto sindical. Fue un tiro por la espalda , dijo un funcionario.

El problema más grave con el gremialismo todavía está oculto: se refiere al nivel de los aumentos salariales para el próximo año. El Gobierno los quiere clavar en un techo del 18 por ciento, pero los sindicatos ya están rechazando esa cifra después del nuevo sistema de tarifas públicas, que también tendrá su incidencia en la inflación.

Las propias empresas de servicios públicos, que no recibirán nada de los cambios tarifarios anunciados, están más preocupadas que antes. ¿Cuándo podrán aplicar un aumento de las tarifas si la sociedad se enfrenta a una inminente y enorme suba real de las tarifas? El control de cambios y la falta de previsiones sobre la economía de las empresas están dañando la inversión. La economía podría bloquearse en el próximo atajo.

Clase media y sindicatos fueron los aliados fundamentales de Cristina Kirchner en octubre. Son ahora, también, las primeras víctimas de un brusco cambio en las reglas del juego. Las promesas ya no son lo que eran."


Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:

"Habrá que reconocerle al gobierno kirchnerista una enorme imaginación para las metáforas. Está llevando a cabo un ajuste casi clásico de la economía, pero Amado Boudou y Julio De Vido se empeñan en presentarlo como un simple ordenamiento de las cuentas públicas. Machaca con un recorte en los subsidios a los servicios cuando, en realidad, está auspiciando un tarifazo . Intenta persuadir que el peso recaerá sobre aquellos sectores de mayor poder adquisitivo, aunque se terminará desparramando sobre el conjunto de la sociedad. Se exhibe con la iniciativa firme, pero no logra despejar un interrogante: ¿actúa por convicción o por las urgencias de un caja estatal con peligro de desfonde para el 2012? Una mirada general sobre aquel paisaje permitiría, incluso, descubrir equivalencias con épocas pasadas que fueron útiles siempre al kirchnerismo para contraponerle su relato.

Hay pinceladas de noventismo y de fondomonetarismo en lo que hace. El tarifazo encubierto, los manejos con la paridad cambiaria que trasunta un retraso, el aumento de las tasas de interés y el inocultable déficit fiscal. Al superávit original, una de las mejores patas del modelo K, se lo fue consumiendo justamente el crecimiento de subsidios. Desde el 2007, cuando llegó Cristina Fernández, treparon del 1,8% al 4,2% del PBI . En la actualidad orillan los $ 78.000 millones. El Gobierno requiere rebajarlos, al menos, en $ 20.000 millones. Va por los $ 4.600 millones con los dos primeros anuncios de Boudou y De Vido. Le queda todavía un largo camino por recorrer.

Cristina supo cubrir muy bien las apariencias. En la campaña sólo habló de las fortalezas del modelo y se solazó a veces, incluso, con la crisis mundial. Instaló, al menos ese tiempo, la falsa idea de un país blindado. Boudou proclamó cosas parecidas. Que el Gobierno daba certezas mientras el mundo navegaba en las dudas.

Que lo mejor aún estaría por venir en la Argentina . ¿Sólo especulación de campaña o también algún error de cálculo? Ambas cosas, en diferentes proporciones, pudieron combinarse en el mensaje del binomio K. Pero, al menos por ahora, la metamorfosis no pareciera acarrearle grandes costos a Cristina.

También habría que señalar algo que podría tomar dimensión política con el tiempo: la transición se le está escurriendo entre problemas; su segundo mandato comenzó antes de lo que establece el calendario; no tendrá ningún desagote con los habituales argumentos de la herencia. Ella se sucede a sí misma en el poder y antes estuvo Néstor Kirchner, su marido."

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