sábado, 9 de junio de 2007

SIMPLES O GRANDES HISTORIAS?

SIMPLES O GRANDES HISTORIAS?

Un escritor suele transitar las calles todos los días con su cuaderno de apuntes y anotar en el, hechos que luego motivan sus escritos, sus notas o poemas. Asi me suele ocurrir al menos a mi. Luego escribo, con el fin de transmitirlas a mis semejantes no tanto para mostrar cuestiones que podrían permanecer en el fuero intimo, por ser a veces hasta privadas, sino por el hecho que pretendo que mis semejantes reflexionen sobre las mismas. Ninguna experiencia personal podría resultar válida a los otros porque de algún modo cada uno quiere tener la propia sino porque todos somos diferentes. No obstante siempre las experiencias ajenas son importantes y deben ser tenidas en cuenta.

Detrás de pequeñas y sencillas historias se esconde la “grandeza” de muchos hombres. Con bastante frecuencia he viajado a la Patagonia donando bienes materiales a distintas fundaciones y/u organizaciones infantiles, normalmente hogares de niños huérfanos. Habiendo tenido la suerte de tener un gran padre me imagino lo triste que podría ser un niño huérfano. He sido solo “un instrumento” “un medio” en una cadena de gente noble y solidaria. Mi costumbre fue siempre tomar las fotografias y hacer la entrega casi en forma pública no para mostrarme personalmente sino para que mis donantes no dudaran del destino de los fondos y/ o bienes. Recuerdo haber arribado a Bariloche. Le pregunto al taxista: ¿dónde hay un hogar de niños huérfanos? Era un domingo. Golpeo la puerta de una casa y me atiende un matrimonio. Eran “los padres” de ese hogar. Los niños allí estaban preparándose para la misa dominical. Yo con dos valijones cargados de zapatillas. Abro los mismos y coloco todo arriba de una mesa. Los niños se abalanzan buscando lo suyo. Las lagrimas corrían en mis mejillas.

Regrese mas que contento. La alegría fue mayor al recibir mi informe el donante. Un hombre frío en apariencia que no pudo ocultar su emoción al ver esas imágenes. Se dio cuenta que compartir lo suyo con los demás lo había hecho muy feliz.La historia se repitio en San Martin de los Andes.LLego al Hotel Intermonti y sus dueños al enterarse del destino de unas cajas con donaciones me alojaron gratuitamente sin conocerme.

Prefiero detenerme mas en estas pequeñas pero grandes historias que recorrer el camino “negativo” y “destructivo” al que me pueden llevar otras notas cargadas de mucha política. Es necesario crear un espacio para el alma y el espíritu para que el hombre vuelva a recuperar la fe en sus semejantes. En homenaje a la verdad me siento mas feliz de escribir estas "grandes" historias de simples personas que nunca serán noticia para la prensa que busca a veces mas el escandalo que otra cosa. No es culpa por cierto de los colegas. Ellos reciben directivas de los propios diarios.

Dr.Francisco Bénard
Abogado y Escritor
pancho1947@gmail.comfrancisco_benard@fibertel.com.ar

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