lunes, 3 de noviembre de 2008

DOÑA DISPARATE Y.....

OTRAS VOCES
Doña Disparate y Bambuco
Daniel Zolezzi



I. El título de esta nota es el de un libro para niños de María Elena Walsh. Sin embargo (en nuestro muy real país), los disparates corren por cuenta de los adultos; especialmente, de aquellos que tienen la responsabilidad de conducirlo. El último, "el de las AFJP".

II. El peronismo, en los noventa, sufrió un espasmo privatizador. Del "reparto" a la jubilación privada, teléfonos, servicios de aguas, YPF, aerolínea de bandera y demás etcéteras. Hoy, el mismo partido va en camino de reestatizar todo. Entonces, contó con la complicidad liberal. Ahora, la encuentra en la izquierda.

III. Es razonable que el Estado se concentre en su rol, dejando en manos particulares un buen número de las funciones que alguna vez se arrogó en exceso. También hubiera sido razonable que, al enajenarlas, hubiera conservado poder de decisión en la petrolera estatal y en Aerolíneas.

IV. Lo irrazonable, lo absurdo, es la oscilación pendular entre una solución y la otra, en poco tiempo y llevadas a cabo con la máxima torpeza y la mínima transparencia. Como siempre, los costos de empresas ineficientes, de las comisiones de ida y de vuelta y de lo demás "que se queda en el camino", recaen sobre las espaldas del contribuyente; es decir, de todos nosotros.

V. Nadie lo dude y nadie lo duda. Esto de volver al sistema de reparto tiene el único fin de meter mano en el bolsillo de los particulares para cubrir erogaciones estatales. Una vez más, el jubilado (o el que ha de serlo) se convierte en la variable de ajuste del pésimo manejo de la administración.

VI. La crisis mundial, excusa burda. También nos dieron excusas ridículas (y el radicalismo fue cómplice) cuando se reformó muy malamente la Constitución, sólo para que Menem gozara de un nuevo período presidencial.

VII. Como antecedentes inmediatos de este proyecto, deben computarse las incautaciones de fondos particulares a través del plan Bonex y de la pesificación. Y Cortes tolerantes encontraron margen para considerarlas constitucionales (casos "Peralta" y "Bustos").

VIII. Respecto del segundo, dijimos, en esta columna (el 9 de noviembre de 2004): "Cuando los ministros de la Corte Suprema estamparon su firma en el caso "Bustos", convalidando la constitucionalidad de la "pesificación", rubricaron, también, la defunción de un Poder que dejó de ser independiente. Que, encargado de custodiar la primacía de la Constitución, prefirió acompañar a los poderes políticos, con olvido de su auténtico rol".

IX. Si otro hubiera sido el fallo de entonces, seguro es que el Ejecutivo no hubiera imaginado este delirio. Cuando los poderes de la República no se encuentran en equilibrio, se abre la compuerta de la tentación autoritaria.

X. El proyecto aún debe recorrer el trayecto del Congreso y, si lo superara, quedaría recién entonces expuesto al análisis judicial de constitucionalidad. En su "Historia de los Girondinos" , Lamartine elogiaba que Mirabeau (en su época y circunstancias) fuera capaz de poner "las instituciones en armonía con los hábitos". Bueno sería, ahora, que legisladores o jueces pusieran los malos hábitos en armonía con las instituciones.

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Daniel Zolezzi es abogado y analista político.
LNP

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