miércoles, 8 de abril de 2009

EL CONTRASTE


EL CONTRASTE EVIDENCIA MÁS LAS VIRTUDES Y FALENCIAS

El fallecimiento del Dr. Raúl Alfonsín impactó fuertemente en la opinión pública de la ciudadanía. Una enorme cantidad de gente se volcó a las calles para exteriorizar su congoja por el fallecimiento y los medios destacaron su larga trayectoria política.
Lo aclamaron más de 100.000 personas durante sus exequias y muchos lo lloraron, algunos con conmovedoras escenas.
Solamente la muerte del General Perón logró una despedida final similar, en el último medio siglo.
Sin abrir ningún tipo de juicio de valor: ¿Cómo se puede interpretar semejante reacción popular ante la muerte de un presidente que solo poco tiempo antes era considerado como un mandatario mediocre, con una bajísima imagen popular, en el período democrático iniciado en el año 1983?
Según una consultora que efectuó encuestas en el nivel nacional referente a quien fue el mejor presidente desde el año 1983 mostró que en 2008, Alfonsín ocupaba el tercer lugar detrás de Kirchner y Menem con solo el 9.9 % de aceptación popular.
En enero de 2009 se hizo la misma encuesta y Alfonsín muy atrás, igualaba con Menem con solo 17 % cada uno.
Después del fallecimiento de Alfonsín ante la misma pregunta en la encuesta, remontó al 51 %, pasando a ser el mejor presidente en el período considerado.
¿Cómo se explican estos cambios tan pronunciados en la imagen del ex presidente? ¿Es que el pueblo argentino no tiene memoria de su gestión gubernamental? ¿Será la inconsistencia y volatilidad de la opinión pública en nuestro país?
Los desatinos y gruesos errores de Alfonsín son tan numerosos y graves que tuvo que abandonar su cargo cinco meses antes de su finalización. No es objeto de esta nota enumerar esta cuantiosa lista, ya que fácilmente se pueden conocer en otros medios.
¿Entonces cual es la causa de convertirlo en casi un héroe nacional y llamarlo “el padre de la democracia moderna”?
La respuesta podría estar en el título de esta nota. El gran contraste entre Alfonsín y a la actual gestión del matrimonio gobernante.
Alfonsín con todos sus defectos, yerros y errores encarnaba la imagen clásica del político de comité, bonachón, coloquial, con excelente discurso, con una oratoria convincente pero insustancial no exenta de una elevada dosis de demagogia, encaraba su gestión ateniéndose fielmente a los principios republicanos, a las leyes y a la Constitución Nacional.
Por su pasado setentista y su ideología afín, alguna vez la historia lo marcará como uno de los responsables de la permanente agitación social de la Argentina, teniendo todo a su favor, prefirió abrir la caja de los truenos, dividiendo al país para siempre y envolviendo a la sociedad en un manto de permanente hipocresía. Prontamente tuvo que volver a cerrarla, pero dejó abonado el camino hacia lo que es nuestra Patria en estos momentos.
Pese a ello Alfonsín fue sin dudarlo un político de raza. Un demócrata republicano. Su liderazgo moral y su honestidad cubre con creces su controvertida y mediocre gestión Fue un político honrado en el manejo de los dineros públicos y nunca dejó de reivindicar los valores éticos, fue fiel a la democracia, a los conceptos republicanos y respetuoso para con sus adversarios políticos
Si volvemos a la pregunta formulada anteriormente y comparamos al ex presidente con la dinastía de los Kirchner surge de inmediato la respuesta. No hay equiparación posible.
Los Kirchner representan sin duda alguna al polo opuesto al de Alfonsín, tanto en sus características personales como en su espíritu democrático. En los primeros, la ausencia casi total de virtudes más elementales en personas civilizadas y educadas, así como también una falta de valores éticos y morales esenciales en personas de bien.
En cuanto a su concepto de lo que es un régimen democrático su visión está totalmente distorsionada. No son democráticos, son déspotas. No respetan la división de poderes, las instituciones ni a los que piensan distinto. Mienten, engañan, agreden, agravian. La lista de sus falencias sería demasiado larga para exponerla en esta nota y por otro lado son ampliamente conocidas.
Casi parecería que por sus increíbles torpezas se los podría considerar como irracionales, prácticamente dementes, encerrados en una burbuja ajena a la realidad.
Y toda su gestión fue dentro de un clima de una descarada corrupción generalizada, de la de prepotencia de sus dirigentes y una impunidad insolente. El daño causado al país en todos los órdenes es incalculable y seguramente llevará largos años revertirlos. Las diferencias entre ambos mandatarios surge por si solo. Es como comparar el blanco y el negro.
Una muestra de ello son las condolencias por el fallecimiento del Dr. Alfonsín, que el país ha recibido, de personalidades y mandatarios de todo el mundo.
En cuanto a la pareja real también se reciben noticias e informes de todo el mundo, pero destacando los tremendos errores, verdaderas desatinos y barbaridades inconsistentes de la gestión gubernamental.
Tal vez la enorme demostración popular hacia Alfonsín fue como una muda protesta de la ciudadanía para diferenciarse de la actual conducta pública y el penoso estilo de gestión de la pareja real.

07-Abr-09
Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl.com.ar

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