domingo, 14 de marzo de 2010

BOLAS O QUE SE VAYAN !!!!


El congreso o asume la conducción o pierde su oportunidad



Por Mario Cadenas Madariaga

¿Cuál es la situación que se enfrenta? ¿Estamos frente a errores parciales, o a una concepción de gobierno fracasada? ¿Se cuenta o no se cuenta con la mayoría en el Congreso? ¿O la mayoría en el Congreso hay que ganarla?

Las respuestas deben ser claras. La mayoría no existe conformada por anticipado, ni aun después del 28 de junio del 2009. Esto es resultado de su fragmentación y de que no tiene un plan mínimo y global que la unifique y la capacite para la conducción. Hasta tanto no lo posea, ni ella se reconocerá ni la sociedad la identificará como alternativa de Gobierno. La mayoría no es suma aritmética sino el resultado de una acción política que ubica a un sector en la opinión general como capacitado para dirigir.

Por otra parte estamos frente al fracaso de una conducción; la del oficialismo. Esto queda demostrado porque ha entrado en una crisis, la del 2009 - con la caída de la producción, y el aumento de la pobreza y el desempleo -, sin que tuviera las causas que la originaron en EEUU y Europa, el excesivo endeudamiento. La Argentina ha entrado en crisis porque su conducción no le permite producir la cantidad de riqueza que daría un alto nivel de bienestar a su población.

Por tanto la oposición en el Congreso tiene esta alternativa y ninguna otra: o es una oposición circunstancial, con una definición limitada a determinados temas, - conservación de la divisas del Banco Central, modificación del Consejo de la Magistratura, reforma del INDEC, etc., o es una oposición que se ha cargo del gobierno de la Nación, para lo cual debe tener un plan global de conducción que de satisfacción a las necesidades generales de la sociedad.

La primera fue la tímida aspiración expresada en diciembre del 2009, cuando se hizo cargo de sus posiciones y definió sus fuerzas. Esta definición lleva implícita una responsabilidad muy grande e injustificable: que es la de poder ampliar su campo de acción y deliberadamente omitirla, porque decide no ejercer todo su poder.

Necesariamente implica ser responsable de lo que no se hace y de lo que se hace mal por el Poder Ejecutivo. No se puede criticar la pobreza, la indigencia, los defectos en la prestación de la salud, el déficit del presupuesto nacional, y de los presupuestos provinciales, sin resolverlos. Así necesariamente quedara tan comprometida como el Poder Ejecutivo por que mostrara ineficacia, demora, o falta de planes suficientes.

El principio de que el Poder Ejecutivo gobierna y el Congreso controla no rige cuando la Presidencia no domina en el Parlamento.

Por eso la única alternativa es asumir plenamente la responsabilidad que la aritmética le confiere. Puede que el Poder Ejecutivo vete sus decisiones y para insistir en ellas no tenga el poder suficiente, pero esto debe quedar claramente expresado. No puede ser un riesgo ante el cual se paralice y no haga nada. Debe quedar claro, absolutamente, que tuvo un plan para resolver y superar aquellas deficiencias y el Poder Ejecutivo no le permitió concretar sus planes.

Si sigue esta conducta, este posible que su mayoría se amplíe ante la evidencia que es el único faro que alumbra en el túnel de la política argentina. O en el día de las elecciones el pueblo sabrá que la única opción es la oposición que no pudo gobernar pero puede hacerlo y tiene planes exitosos.

La oposición ya ha tenido una prueba de lo que significa solamente decir que no a los planes del Poder Ejecutivo, en el tema de la utilización de las divisas. Ha contado con el apoyo del Poder Judicial, pero ello no será suficiente, si en definitiva 37 senadores y 130 diputados no lo sostienen. Porque la política no es una academia de derecho.

Por eso insistimos en la propuesta formulada el 18 de febrero con la propuesta que le presentamos al Parlamento sobre El Gobierno del Congreso Nacional. Un programa en nombre de la ciudad y del campo, de los trabajadores y los empresarios, de los ocupados y los desempleados, de la educación y la salud, de la Justicia, el Congreso y la Administración Nacional, de la estabilidad y del crecimiento, del pago de la deuda financiera y de la deuda social.

Hoy la aritmética en el Congreso no alcanza porque es raquítica la ambición y pobre la propuesta de la oposición.

Olivos 12 de marzo del 2010

Mario Cadenas Madariaga

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