El lento adiós a la suma del poder público enfurece a los Kirchner
Informamos a nuestros lectores que desde el 26 de febrero, la empresa monopólica española que nos presta el servicio de internet y telefónico, alegando desperfectos técnicos, ha suspendido una vez más esos servicios. Desde ese día hasta el martes 2 de marzo hemos intentado sin éxito conseguir una constancia telefónica del pedido de reparación. Por esa causa, el día 3 de marzo nos dirigimos a la sucursal correspondiente para efectuar el reclamo en forma personal. En ese lugar se nos informó que tal pedido estaba asentado desde el 1º de marzo y no desde el 26 de febrero (¿?); que la zona se encontraba saturada de líneas descompuestas debido a las intensas lluvias; que la reparación podía darse en un lapso máximo de 15 días (lo que desde ya desmentimos porque suele tardar mucho más) y la empleada que nos atendió hizo gala de su oposición a la privatización del servicio en su momento.
Seguimos esperando.
A la asunción del nuevo presidente de Uruguay asistieron todos los que debían estar para supervisar los movimientos políticos del recién descubierto continente americano. El príncipe de España; la secretaria de Estado estadounidense y Greenpeace por el Reino Unido. Todos ellos tienen fuertes intereses en el Nuevo Mundo y comprenden a la perfección que la nueva clase política necesita aún de ciertos tironeos en las bridas que los sujetan.
De este lado del "río marrón", tan caro a Borges y Marechal, 40 millones de almas propias y extrañas se atosigaron al escuchar durante las semanas que precedieron al solemne acto las bondades del Uruguay, de su territorio, de su gente, de su economía y de su clase política. Todo por el mismo precio. Es que el colonizado mental de estas tierras tiene muchas facetas dignas de un estudio de Fanon. Puede que se babee con los adelantos que deslumbran en París, Londres o New York y con personajes de la calaña de Stalin, Castro, Chávez, Komeini o Morales quien explicó que su Pachamama provocó los temblores en Chile al irritarse por el cambio climático que produce la actividad humana, aunque omitió decir si su Madre Tierra también había tenido algún tipo de participación en la destrucción de Pompeya y Herculano ocurrida en el año 79 de esta era.
Mientras que en el Chile tan admirado por los colonizados, terremotos y tsunamis mediante, se ha podido saber que las habas que se cuecen en ese territorio no son tan digeribles como se pretendía. Provocadas las lamentables catástrofes que son de dominio público, su dirigencia ha demostrado no estar a la altura de la responsabilidad que exigía la hora para anticiparse a los hechos, prevenirlos y auxiliar en forma inmediata a la población tendiendo en cuenta que es el primer país sísmico del mundo. Se suponía (nos habían asegurado, machacado una y otra vez) que tras la Cordillera las cosas marchaban eficientemente y no como aquí que somos más que un desastre por lo que, de una vez por todas, mucha dirigencia debería comenzar a pensar en argentino básico y actuar en consecuencia, aún con sus posibles diferencias que pueden llegar a enriquecer las propuestas y aún más las soluciones.
Pero si del otro lado de Los Andes hay temblores, aquí también los hay pero de otro tipo, aunque no menos preocupantes por su persistencia y por las víctimas que suelen causar. Los lectores de CORREO DE BUENOS AIRES están en conocimiento de la oposición que desde este lugar se ha manifestado en contra de grupos minúsculos de caceroleros crónicos que aprovechaban hasta hace poco cualquier oportunidad para batir tapas en las calles pidiendo la salida del matrimonio presidencial del Gobierno. Creímos entonces -y lo seguimos creyendo- que era necesario esperar que se cumplan los plazos legales que marca la ley porque de lo contrario los electores seguirían en su senda de cambiar pichones tras pichones de arrebatadores de dineros y esperanzas públicas. En otras palabras: cambiar el collar pero no el perro. Por tanto, había que esperar el desenlace de la crisis económica que inevitablemente atravesaría el matrimonio Kirchner y que llevaría también a la Argentina a una nueva y grave crisis. No obstante, la Casa Rosada no está sola en eso de necesitar dinero porque los gobernadores también claman por billetes para pagar sueldos o para mantener diversos "elefantes blancos" como el Teatro Colón de Buenos Aires que si los contribuyentes de la Ciudad supieran la millonada que va a costar su apertura para beneficios de unos pocos saldrían a la calle en una pueblada.
Resulta más que evidente que los Kirchner se han comprometido ante el extranjero a pagar deuda y lo que es más grave, parece que a como dé lugar. Así lo hizo pagando más de un 15% de interés anual por los préstamos de Chávez lo que señalamos en su momento, fue una clara muestra de pésima administración, claramente punible penalmente porque había al alcance de la mano otras fuentes de financiación mucho más económicas.
La pérdida de la mayoría oficialista en el Senado da comienzo a la liquidación de temporada de la soberbia instalada en el Poder en el 2003. En otras palabras: "Cosecharás lo que siembras". Es lógico que en su caída, los Kirchner intenten arrastrar consigo a la mayor cantidad de víctimas porque suelen jugar a todo o nada. Ahora uno de ellos grita a los cuatro vientos que quiere escuchar a la oposición y que no está en su ADN la venganza. Falta una vez más a la verdad y además es tarde, muy tarde. No han quedado bajo sus mandatos grupo social que no fuera agredido, salvo, como es lógico, los grupos subvencionados de "Derechos Humanos" que tanto dinero han recibidjavascript:void(0)o de parte de los contribuyentes y del exterior. Pero hay más. Es que les ha llegado el momento de blasfemar a los jueces en vivo y en directo, con nombre y apellido, hurgando en sus sábanas con el método estalinista del escrache al que, lamentablemente, la sociedad se ha acostumbrado. Eso es aberrante. Y miente una vez más uno de los Kirchner cuando dice ante la claque que la oposición no quiere pagar la deuda porque los líderes opositores han manifestado en innumerables ocasiones que ese pago debe efectuarse con dinero del presupuesto nacional.
Lentamente la oposición comienza a moverse en la dirección adecuada. No es lo óptimo pero lo mejor sigue siendo enemigo de lo bueno. Hay, sin embargo, demasiados legisladores sin aparecer. Deberían trabajar más en las propuestas que no fueron presentadas en la elección del 28 de junio. En la baja del gasto público, en Seguridad, Salud, en la parte comunicacional oficialista como la del canal oficial y el del ministerio de Educación que han sido tomados por una horda de "periodistas" y programadores a sueldo de las directivas Rosadas. Hay muchas cosas por hacer. Tienen que estar atentos y recordar, principalmente, que la Nación Argentina es administrada por tres poderes. La prevalencia de uno de ellos por sobre los demás de manera descarada, es principio de dictadura.
SALINAS BOHIL
miércoles, 10 de marzo de 2010
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