“DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES”
Esta cita del refranero popular pareciera que es de aplicación perfecta en el conocimiento más acertado de las personas, al poder deducir con certeza sus aspectos ocultos.
Si lo aplicamos a cualquiera de los integrantes del matrimonio reinante, no es que nos llevemos una sorpresa, sino confirmamos fehacientemente lo que a lo largo de estos cinco años íbamos comprobando.
No es ya ningún secreto para nadie que los Kirchner están indudablemente identificados con la corriente “progresista” de América Latina.
Este “progresismo” está materializado por la Cuba de Fidel Castro, la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Correa y la Venezuela de Hugo Chavez y también por los Kirchner de nuestro país.
Con Chavez no solo hay afinidad política sino prácticamente una alianza y un apoyo irrestricto. Simplemente recordemos la valija repleta de dólares destinada a la campaña presidencial de Cristina.
Pero entre las naciones de América Latina hay otro “progresismo”. El de Chile de Bachelet, el de Uruguay de Tabaré Vasquez, el de Brasil de Lula, y el de Colombia de Uribe.
Es innegable que la palabra “progresismo” tiene dos acepciones.
La primera mencionada, está constituido por países que tienen como objetivo sistemas políticos en extinción en todo el mundo, que se aferran a políticas perimidas y que tienen meramente una simple semejanza muy superficial, con lo que es un sistema político democrático. Están en conflicto con los países centrales y se distinguen en el mundo por sus medidas retrógradas. Algunos de ellos participaron, integraron o simpatizaron movimientos subversivos y terroristas en el pasado.
A estos podríamos definirlos con más propiedad como un “progresismo regresivo”. Países que en vez de avanzar en la búsqueda del bienestar y la felicidad de sus pueblos, con sus políticas erróneas, viven retrocediendo en el concierto de las naciones y agravando las crisis sociales existentes.
Los países señalados en segundo término son realmente “progresistas” . Avanzan, crecen y se desarrollan substancialmente, manteniendo fluidas y armoniosas relaciones políticas y económicas con los países más desarrollados del mundo.
¿A dónde va la Argentina liderada por la pareja imperial? Populismo, charlatanería, demagogia. Los Kirchner no solo con el revisionismo del pasado, sino con sus disparatadas medidas gubernamentales, nos están llevando a una regresión alarmante en nuestro desarrollo, que inclusive podría poner en peligro nuestra existencia misma como Nación.
Como lo digiera un dirigente hace poco tiempo atrás: “Nuestro problema son los Kirchner”
Los argentinos no queremos integrar este “progresismo regresivo”, este “eje del mal” americano.
11-Jul-08
Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl. com.ar
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