sábado, 5 de julio de 2008
MODELO KK AGOTADO
Portal Energético Internacional Julio de 2008 Crónica de un "Modelo agotado" - Carlos José AgaEl conflicto desatado por las retenciones a las exportaciones de granos demuestra la inviabilidad social de continuar con este esquema al que muchos generosamente pretenden definir como “modelo”.A diferencia de lo ocurrido con el sector energético, que se sometió a los designios del poder, la resistencia del sector agropecuario puso en evidencia que los tres pilares constitucionales sobre los que descansan nuestras leyes, están profundamente fracturados por fuerza de un sinnúmero de distorsiones, que casualmente forman parte de la esencia pura de ese “modelo”.Paradójicamente, la actual degradación institucional se asemeja mucho a la tristemente célebre “decada infame”, cuando el país estaba manejado formalmente dentro de las instituciones democráticas pero el poder real se concentraba en una camándula arbitraria y cerrada, que disponía a su antojo sobre vida y hacienda de la ciudadanía. Una época en que “las libretas votaban solas” y en la que era necesario “ser amigo del doctor” para desarrollar cualquier actividad.A semejanza de aquellos tiempos, se ha planteado ahora también una crisis de “representatividad” , tanto en el Poder Ejecutivo –que ha confundido legalidad con legitimidad- como en el legislativo, donde la representació n del pueblo ha sido suplantada por la “obediencia debida” a un pequeño grupo que detenta “poderes especiales”. También ha revelado ante todos, que nuestro sistema “republicano” basado en instituciones y en los controles de Estado quedó disminuido frente al voluntarismo unipersonal de alguien que teledirige las acciones del poder desde fuera del Estado.Hemos visto asimismo que - el sistema federal está igualmente arrasado; - doblegado bajo un abyecto sistema clientelista y prebendario, - que ha minado el concepto mismo de la libertad y de la justicia social que se pregona. Las imágenes nos mostraron la existencia de - ciudadanos tan empobrecidos que, para sobrevivir, dependen de la dádiva indigna; - intendentes, que son premiados o castigados según el grado de sumisión que demuestren, y - gobernadores que actúan como meros virreyes mendicantes del poder central.El sector energético ha sido pionero en experimentar los mecanismos de este “modelo” de la descrecionalidad, que hoy resiste –además del campo- la mayor parte del país. Las retenciones móviles, en los hidrocarburos ha ido avanzando. Hoy, cuando el barril vale 140 dólares, los productores reciben 42 dólares y la diferencia (U$D 100/b) queda para el Gobierno; los precios, en varios segmentos de la producción, ya no representan la realidad de los costos, sino que están políticamente dirigidos desde 2001. Con el manejo arbitrario de estos enormes recursos se ha institucionalizado la falta de transparencia. Todos los medios de comunicación, han dado información detallada acerca de los esfuerzos realizados desde el Estado para - favorecer a un puñado de empresarios “aliados” del poder circunstancial para forzar la adquisición total o parcial de empresas de servicios públicos. - Otro tanto acontece en la distribución de subsidios y compensaciones; y - en el otorgamiento de tarifas diferenciales a "sola firma" de los funcionarios.Tras varios años de aplicación de este "modelo", los resultados están a la vista. Puede ser que ciertos empresarios y determinados grupos –las “favoritas del sultán”- se hayan enriquecido mucho gracias al “modelo”, de expoliación colectiva y transferencia montado desde el Estado. Pero, lo cierto es que el sector energético está prácticamente descapitalizado y al borde del colapso, donde la demanda se encuentra crecientemente desabastecida en todos los rubros sin excepciones.El costo, medido en términos de transferencias de ingresos, del largo período de congelamiento de tarifas y precios de la energía, supera holgadamente –desde 2001 a la fecha- la totalidad de las reservas internacionales que declara tener el Gobierno, sin contar el aporte extraordinario de las retenciones a las exportaciones.Y no se sabe para qué ha servido semejante esfuerzo, ya que todos los indicadores hablan de retrocesos que nos están saliendo muy caros tanto económica como socialmente.- Falta energía primaria, especialmente gas y petróleo que –por sí solos- constituyen el 90%. - Las reservas de hidrocarburos cayeron 46%, a su nivel más bajo desde el año 2000 y - estarían llegando a extinguirse totalmente en 2014.Según los pocos datos oficiales que se conocen, ocultar algunos efectos de la crisis, demandará 4500 millones de dólares en 2008. CAMMESA, responsable de la administració n del Mercado Eléctrico, ha acumulado un déficit creciente que ya pasa los US$ 3.000 millones.Sólo el “operativo invierno” de 2008 quemará más de 4.000 millones de dólares que podrían servir a otras finalidades. Alrededor del 70 % se cubrirá con subsidios del Estado, claramente beneficiando a los amigos “seleccionados” por los funcionarios oficiales. Hay que señalar que, cada año, esta cuenta duplica la cifra del año anterior en una ordalía de erogaciones que no parece tener fin. Las importaciones energéticas crecieron 70% en 2007, respecto de 2006. Este año ya batieron ese récord y veremos en diciembre a cuánto llegarán. ¿Redistribució n?Mucho se ha hablado sobre la redistribució n de ingresos que promueve el supuesto “modelo”. Pero todo indica que la realidad resulta inversamente proporcional a los discursos. Sólo unos pocos privilegiados reciben los favores económicos del poder, mientras el “festival” de subsidios se paga definitivamente con inflación y empobrecimiento de grandes sectores de la sociedad.Pese a la disponibilidad de recursos -y al crecimiento la deuda- el gasto en planes sociales viene perdiendo participación, abarcando a menos beneficiarios y manteniendo congelado desde hace varios años el monto de la ayuda mensual -entre $ 150 y $ 250, según los planes-.Los mayores precios –que todos sabemos no son los del INDEC- afectan mayormente a quienes no están beneficiados por negocios del poder ni por prebendas públicas que aseguren sus ganancias. Por ejemplo, - el subsidio para sostener el boleto del colectivo en Buenos Aires es pagado con inflación por gente del Interior que no tiene caminos ni mucho menos medios de transporte. - El gas envasado –utilizado por los sectores más pobres- es muchísimo más costoso que el gas que circula por las redes de las grandes ciudades en parte subsidiado. - El gasoil cuesta más del doble en el Interior que en al gran Buenos Aires, donde está la mayor “clientela” electoral del sistema.- La electricidad en el Interior, cuesta en promedio más del doble que en Buenos Aires y el conurbano. - El desabastecimiento en combustibles y los cortes de gas y electricidad pegan con mucha más fuerza en el Interior, lo mismo que sus secuelas: - las suspensiones de personal y las cesantías forzadas. La soluciónEvidentemente, la idea de generalizar este sistema agónico a todas las actividades del país, con la idea de fortalecer esa “caja”, no representa una solución, sino una profundizació n de todos los problemas. El “modelo” no necesita “más plata”, necesita justicia y respeto por las instituciones. El país necesita volver a ser “representativo, republicano y federal”.
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