miércoles, 20 de mayo de 2009

AFRENTAS A LAS FF.AA


FUERZAS ARMADAS: AFRENTAS QUE, AUNQUE SE SILENCIEN, NO CESAN…

Por Gabriela Pousa
En trance de sincerarnos, y después de seis años de afrentas constantes, de haber levantado una bandera falsa en pro de la defensa de “derechos humanos” miopes y de revisionismos trastocados; no hay forma de ocultar cierto resentimiento y sed de venganza (sin justa causa) arraigada al seno del Gobierno.
Posiblemente, el no haber sido protagonista en los 70’ le ha dejado a los Kirchner un sentimiento de culpa con el cuál se les dificulta su propia convivencia. Y es que la única lucha que han librado ha sido consigo mismos y con enemigos inventados. No hay en los anaqueles de la historia un solo dato que avale la participación del matrimonio presidencial en la guerra librada en la década que han rescatado para asirse de un grupo de referencia tal vez a falta de grupo de pertenencia.
Si bien se analiza, Kirchner no forma parte de la izquierda, ni de los “ideales” montoneros sino, por el contrario, su historia lo halla más cercano a las andanzas de los mercenarios que buscaban el bienestar a través de aquello que suele llamarse el “vil metal”.
La usura, el aprovechamiento del negocio inmobiliario y de la fatídica 1050, poco tienen que ver con la lucha de los años setenta.
En definitiva, nada justifica el odio visceral que experimenta el oficialismo para con el sector militar desde el vamos.
Si acaso los primeros intentos de acabar con las FFAA hubiesen quedado limitados a un cambio de autoridades en las diferentes áreas, posiblemente podría pensarse que sólo fue una maniobra desesperada por encumbrar a un hombre de su “confianza”, que respondiera más que como soldado como capataz para rebajarse y dejarse manosear desde el primer día hasta el final. Pero no.
El empecinamiento no quedó ahí. Sin prisa y sin pausa, se fue desmantelando años de logros en la restructuración de un Ejército, una Armada y una Fuerza Áerea consustanciada con la Carta Magna como lo estaba al asumir Néstor Kirchner la presidencia. Claro, por ese entonces, nadie quizás sospechaba que quién no estaba consustanciado con la Constitución Nacional era, ni más ni menos, que el nuevo jefe de Estado. Hoy hay un sinfín de pruebas al cántaro.
Ahora bien, como si todo lo hecho (o deshecho) no ha sido poco, nos desayunamos con una nueva medida que dista de ser un detalle sin trascendencia. Posiblemente lo sea para el común de la gente enredada en tramas macabras desde que se levantan: candidaturas testimoniales, amenazas de paros, piqueteros que le cercenan el paso, aumentos de precios masivos, campañas proselitistas donde es complicado discernir quién es quién, y qué se proponen de llegar al poder, etc., etc.
Hoy en día, ya no son siquiera los propios hombres de las FFAA las víctimas directas de la pantomima. La confirmación de un odio visceral que anida en el ex mandatario y en sus seguidores más cercanos como la Ministro Nilda Garré, es tal que ha llegado a desvirtuarse hasta el vocabulario.
De ese modo, se han reemplazado los nombres de calles, avenidas, escuelas y hasta se ha perdido tiempo en modificar (no sólo…) la denominación del INSTITUTO GEOGRAFICO MILITAR (Decreto 554/2009) como si no hubiese asuntos más trascendentes del que ocuparse en un país a la deriva.
Pero a veces, los simples “detalles” no son sólo eso sino que dicen – aún silenciados o pasados por alto – mucho, muchísimo más. Si se hace caso omiso a los mismos, no nos sorprendamos luego si, por ejemplo, San Martin o Manuel Belgrano dejan de tener, repentinamente y por capricho presidencial, su pertinente grado militar, o si la Argentina se queda definitivamente sin pasado, sin historia real y con una creciente pérdida de identidad.
No en vano se suceden actos horrorosos como el del fin de semana pasado cuando un grupo -cuyo origen es dudoso aún-, irrumpió violentamente en una conmemoración del Estado de Israel.
Cuando se pierde o se borra la conciencia histórica todo puede suceder. Sólo la atención perenne del pueblo puede evitar procesos que lleven a la pérdida, ni más ni menos, que del “ser” que se es…
Recomiendo que se observe este último dislate como muestra de los intereses que movilizan a quienes tienen la obligación de actuar en representación del bienestar general:
http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/153459/norma.htm

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