jueves, 21 de mayo de 2009

CONGOJA



Esto es lo que siento, como ciudadano argentino de 78 años, observador político del país de mis abuelos y ahora de mis nietos. Recuerdo con nostalgia aquél país de mi infancia: respetuoso, solidario, humilde, laborioso, organizado, con Instituciones que hacían a una Nación, las cuales atrajeron y protegieron a tantos inmigrantes. Nuestros abuelos buscaron un país con una fuerte política convergente hacia un gran futuro, pero fue interrumpido por las ambiciones cargadas de poca grandeza, en los años 40, que comenzó con una idea “populista nacionalista” que se vino fermentando desde 1890.

Creo que hoy muchos sentimos congoja, porque presenciamos el espectáculo cotidiano de la impudicia política, que no va a ningún lado, solo a satisfacer intereses personales, de gente sin destino solo con ambiciones de bienes espurios y fútiles, todos transitorios. La Nación espera.

Ingº Rodolfo Vila

Rodolfo_Vila@arnet.com.ar

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