
Por favor, nunca más “Yo o el Abismo”
POR OSVALDO A. SALOMÓN
Vibrante mensaje anti-extorsión del presidente de la comuna Chabás, en Santa Fe (quien de paso invita a la Fespal, del 8 al 10 de mayo, la mayor feria de microemprendimientos y producciones alternativas).
CHABAS (Especial para Urgente24). La triste frase traiciona su inconsciente…
“Si perdemos explota” En realidad quiere decir que “si ganamos explota y si perdemos lo hacemos explotar”.
Quienes en algún momento lo apoyamos y acompañamos no podemos menos que sentir remordimiento y vergüenza ajena.
La idea de la confrontación permanente está instalada. Los manuales de conducción política dicen que quienes gobiernan deben llegar a las elecciones con un ambiente calmo, sin enfrentamientos, donde sin ruidos y estridencia puedan mostrar los logros de su gestión….
Optaron por el camino inverso, la idea de profundizar las diferencias, entre pobres e indigentes a los que dicen dignificar y, los ricos, que venimos a ser el resto de la sociedad, a quienes nos adjudican avaricia e insensibilidad, como si nosotros fuéramos los culpables de la desdichada situación de más del 30% de los argentinos que viven sumergidos en la pobreza.
La confrontación y el discurso altisonante y agresivo, pretende desviar el centro del debate. En realidad debemos discutir sobre los alarmantes índices de los niveles de pobreza e indigencia que luego de 6 años de gobierno se mantiene en porcentajes vergonzantes. La inseguridad. La errática política de salud.
El freno de la actividad productiva, que no se puede adjudicar a la crisis internacional y, tienen su origen en el conflicto permanente con el Interior Productivo, la falta de previsión e inversión en materia energética, los anuncios vacíos sin resultados efectivos, permiten ganar terreno a los fantasmas de la desocupación y subocupación creciente, etc.
Nos encontramos ante un panorama preocupante y complejo. Pretenden desconocer la realidad, evitando el diagnóstico y la profundidad de la crisis. Como el avestruz esconde su cabeza debajo de la tierra, reparten culpas, sin asumir su responsabilidad por gobernar.
Nuestra región, el campo y la agro-industria
El impacto generado por la incertidumbre, falta de reglas claras de juego, la creciente desconfianza producto del conflicto sin final, fue agravado por la sequía y retroceso de los precios internacionales.
La cosecha de soja caerá de 48 millones de toneladas a 34 en el mejor de los casos. Argentina exporta 5 millones de toneladas en granos y, tienen una capacidad instalada de molienda en fábricas superior a los 53 millones.
En definitiva faltarán casi 20 millones de toneladas de soja para la industria aceitera. Esto significa menos obreros trabajando, menos viajes en camiones, menor actividad en los acopios, escaso trabajo para los obreros rurales, menor inversión en las localidades agroindustriales y una cadena interminable de desventuras, que se agravan con la caída de 10 millones en la cosecha de maíz, 10 millones en trigo y 2 millones en girasol.
El yuyo no resistió los horrores políticos y la sequía. El campo tiene riesgos y, sus cosechas pueden fracasar.-
En definitiva alrededor de 36 millones menos de toneladas en granos. La peor cosecha en muchos años.
Si sumamos las pérdidas que implicará la menor producción de subproductos del complejo sojero argentino, concentrado fundamentalmente en el Gran Rosario.
Agravado por la menor cosecha antes detallada de maíz, girasol y trigo nos encontraremos con menores ingresos que oscilarán entre los US$ 15.000 millones y US$ 18.000 millones, divisas que dejarán de llegar a nuestro país.
El Estado dejará de recaudar una tercera parte de dicha cifra.
De tal forma, con rindes para salvar costos en buena parte de la zona Núcleo, con productores de 60 hectáreas promedio en nuestra región que irremediablemente se quedarán sin capital de trabajo para afrontar la siembra de trigo y, posteriormente maíz y soja.
Con retenciones del 35% absolutamente absurdas y desproporcionadas.
Sin crédito a tasas razonables, nos encontraremos con un notable agravamiento de la situación social en el corto plazo.
A esto hay que sumar que en la mayor parte de la zona Extra – Núcleo la cosecha fue a pura pérdida y, en muchos casos ni siquiera pudo recolectarse.
Con el sector lácteo al borde del quebranto cobrando $ 0,70 el litro de leche, igual que los productores de carne totalmente resignados, los transportistas de granos que perderán 1.200.000 viajes cómo mínimo, con tarifas en baja, representarán una caída estimada de sus ingresos que supera los $ 3.500 millones.
No habrá inversión, no se sembrarán decenas de miles de hectáreas. No se venderán maquinarias para el agro – poniendo en serio riesgo los 45.000 puestos de trabajo del sector – caerá la venta de automóviles y camiones.
Se frenará todavía más la construcción, la economía informal sufrirá el impacto y, también la sufrirán los asalariados, transportistas, contratistas rurales, pequeños y medianos productores agropecuarios, etc.
Los Municipios y Comunas, sufrimos la baja en valores reales de la recaudación y, el aumento de los insumos y la demanda social.
“El hilo siempre termina cortándose por lo más delgado” y, a quienes dicen proteger y beneficiar soportarán las consecuencias.
Basta de profetizar por el futuro oscuro que nos aguarda, si según su particular visión “equivocamos el voto”. El Gobierno debe gobernar!
Resolver los problemas, evitar el irreversible conflicto social al que nos empujan.
Necesitamos consensos, políticas de estado, acordadas con la oposición, los trabajadores, la producción y, ratificadas por un Congreso adulto y responsable. Tendríamos que intentar vivir en el largo plazo…
Con acuerdos y disensos, pero sin enfrentamientos.
Con discusiones profundas dentro de un marco de diálogo serio y responsable.
¿Es pedir demasiado? ¿Es una locura aspirar ser un País normal, previsible, sin sobresaltos y barquinazos?
Parece que hoy la idea es que todo explote para echar culpas.



















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