
PANORAMA ECONOMICO-FINANCIERO SEMANAL
Javier García Labougle 21 de mayo de 2009
Escenario externo
n ¿Qué ha movido la recuperación de los mercados financieros en las últimas semanas? ¿Un auténtico cambio de tendencia en las variables económicas ó el aumento en la liquidez generada por las inyecciones de fondos de las autoridades monetarias? Para los optimistas, los precios de los activos financieros y las materias primas alcanzaron sus mínimos a mediados de marzo y existen suficientes indicios de que lo peor de la crisis ha quedad atrás: cierta mejora en los spreads financieros y el aumento en las emisiones de bonos corporativos alimentan su optimismo. Para los más cautelosos, esas mejoras no son suficientes: los spreads han bajado pero aún siguen altos; la producción y el empleo siguen deteriorándose, y el mercado de las propiedades aún no se ha estabilizado. Para estos últimos es probable que los mercados experimenten una corrección a la baja en los próximos meses.
n Intentando una mirada consistente, la rápida y generalizada suba en el precio de los activos financieros y las materias primas desafía en cierto modo los objetivos de las autoridades monetarias. La estabilización de los mercados financieros y la normalización del crédito es un objetivo declarado tanto para el FED como el BCE, aunque con diferentes enfoques, como se señalaba la semana pasada. En particular la suba del precio del petróleo se presenta como un dilema para el BCE, cuya prioridad sigue siendo la estabilidad de precios, y ha afirmado que el contexto de la baja en el precio de las materias primas de los últimos meses le permitió aplicar una baja más agresiva en las tasas de interés. ¿Significa esto que si la suba en el precio del petróleo y otras materias primas se prolonga, el BCE puede modificar su visión sobre las tasas de interés? O sencillamente, el BCE ya descuenta que la rápida suba de estas últimas semanas no podrá sostenerse por mucho tiempo más, como afirman algunos analistas con los datos de producción e inventarios en la mano.
n Quizás, el mayor desafío que enfrentan las autoridades monetarias es lograr una estabilización de las expectativas. Un exagerado optimismo puede llevar a una suba acelerada que provoque luego una corrección más aguda, dificultando el objetivo de la estabilidad financiera. Esto significa que una buena estrategia de comunicación y pedagogía por parte de las autoridades puede ayudar a un comportamiento más sustentable en los mercados. Lo más saludable, en este contexto sería lograr reducir la volatilidad, y evitar la corrección que muchos estrategas consideran ya inevitable.
Escenario interno
n El comportamiento de los mercados locales ha estado más influenciado por el comportamiento de los mercados externos que el de la economía doméstica. La baja en la prima de riesgo en los mercados mundiales y la suba en el precio del petróleo ha alentado movimientos de corto palazo de fondo externos alentados por los bajos precios de los activos locales. Lo mismo ha ocurrido con otros mercados de la región. Ha continuado también la recompra de sus propios activos financieros tanto por parte del sector público como privado, en una estrategia que apunta a consolidar una baja en el costo del capital en un horizonte de escasez de crédito. La utilización de los excedentes de liquidez no se vuelcan entonces a un mayor crédito interno sino a la recompra de títulos en el mercado secundario.
n Pero las señales de la economía real continúan evidenciando una agudización del ciclo recesivo que aumenta los riesgos inherentes a las vulnerabilidades macroeconómicas de base: la escasez de divisas y la insuficiencia de ingresos fiscales para sostener el ritmo de crecimiento del gasto público y atender los vencimientos de la deuda pública. Cabe esperar entonces una respuesta similar en el mercado local a lo apuntado sobre los mercados externos.



















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