martes, 5 de enero de 2010

EL EPÍLOGO DE CARTAGO



(Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse) (5/1/2010)


Después de que el Imperio Romano estuvo tan cerca de caer postrado un historiador escribió : “El curso de la historia hubiese sido tan distinto que ni el derecho positivo ni la cultura elemental existirían tal como hoy”.

Aníbal, el general cartaginés mas estudiado, con sus tropas triunfantes en el Lago Trasimeno, a muy pocos kilómetros de la capital del Imperio, aún nadie sabe por qué rarísimo motivo… le perdonó la vida a Roma.

La ciudad hubiese caído sin resistir. Ya estaba exánime.
La esencia de esa larga confrontación fue el odio cerril. No hay en la historia un ejemplo más claro y terrible de odio irreversible, que el de los romanos contra los cartagineses.

El presidente de facto de la República Argentina, un verdadero profesional del odio, en uso de las facultades que le son conferidas cada noche en su alcoba conyugal - y en vista de la posibilidad de un gran naufragio - ha decidido, programar en modo secreto las condiciones básicas para una confrontación civil abierta y violenta.

Acaso… su gran sueño de juventud.

Apoyado muy cómodamente en sus fueros de diputado y también en el poder conyugal monárquico, ha imaginado el epílogo de Cartago.
Pisotearles la comarca a sus oponentes es, sin dudas, su mayor placer.

Destruirles todo, quemarles hasta sus vestiduras y echar sal a sus tierras, es lo que podría marearlo de una voluptuosidad casi hedonista.

Transido de miedo, el matrimonio ha decidido ya propender propiciar y propugnar, en todas las formas posibles, y en todo el territorio nacional, un enfrentamiento ciudadano abierto entre quienes piensan como ellos y quienes piensen diferente.

Con el país en camino a un estado de parálisis y en una demostración de inescrupulosidad propia del acorralamiento político que ya los asfixia, no trepidarán en fabricar una concentración artificial, mensajera del odio.



Con sus propias turbamultas llevadas en micros despachados a la Plaza de Mayo, un día cualquiera , no dentro de mucho tiempo tendrán la idea de entregarle un mensaje mafioso a todo el pueblo de la Nación mediante la amenaza concreta de acusar a todos los que protesten, de golpistas.

Será eso : Un mensaje de amenaza a los que se oponen.

Después de completar el desangramiento económico y social con el que han caracterizado su inducción malsana a la crispación civil más visible y duradera de la historia democrática, (su exclusiva obra), querrán trazar una frontera indeleble entre el oficialismo y el “no oficialismo”.

El no oficialismo, estigmatizado por ellos como “golpismo” habrá de ver con perplejidad… como un grupo de mercenarios se agrupa muy rápido de un modo tan falsamente espontáneo como se imagine.

Como los pueblos de las Galias se plegaban de modo ciego a las tropas de Cartago al paso de Aníbal.

Así lo harán estos grupos … para defender a un gobierno al que nadie ha atacado, con la maniobra apuntada a preparar, inversamente, un ataque a quienes no se pueden defender.

En manos de dos o tres marginales muy conocidos , se halla la iniciativa de una fractura civil, cuya base violenta ya ha sido remitida a la letra constitucional del muy difícil artículo 21 de la Carta Magna.

Estos personajes marginales impresentables, voceros casi exclusivos del matrimonio, en su rol de “punta de lanza”, serán entonces, con su formal autorización, los movilizadores de una violencia social explícita, la que ellos no solamente han avalado, sino que además, instigan y financian.

Pero aún en su papel de arrastrados siervos de la gleba, en medio de la confusión y del miedo que los cruza, les marcan a ambos la agenda de toda la operación contestataria y les escriben también insólitamente, una parte del libreto de las fábulas golpistas que darían vergüenza ajena a un niño de 3 años.

Y estos cónyuges singulares, en su infinita mediocridad intelectual, sin otra chance mejor, han impulsado y han avalado ese libreto marginal… Han adherido ciegamente a esa agenda germinadora del enfrentamiento del pueblo, apoyada en un programa trágico de retórica divisionista y científicamente convulsiva.

Ya no habrá aquí, ni protesta del campo, ni retenciones, ni reclamos de un sector productivo : Habrá una eclosión política por el descubrimiento súbito de la ciudadanía, que se habrá de encontrar, a cielo abierto, con el verdadero diseño interno de la maquinaria montada por el matrimonio a efectos de preparar el escenario de una República “ad hoc”.

Ya no habrá aquí, un problema inflacionario, ni un problema energético insalvable, ni mucho menos un asunto relativo a las formas en las que alguna vez decidan reprimir con la gendarmería.

Habrá solamente un corrimiento del velo que cubría todos esos, y mil problemas aún mayores, que necesitaban quedar ocultados por mucho mayor tiempo….

Por cuanto, puestos así a la luz del día, desatarían una conmoción tan profunda en las vísceras del matrimonio que no les dejarán ninguna otra alternativa que diseñar y motorizar un caos social.

Es el único modo de tapar un naufragio

El caos social, inspirado en un clima de confrontación civil complejamente elaborado, aunque costare las vidas que costare… habría de servir para tapar, e incluso para justificar … en pleno… aquel otro caos, cuya desembocadura era tan inminente…

como que hoy puede adivinarse… igual que el epílogo de Cartago.


Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

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