lunes, 30 de mayo de 2011

GRUPO CLARÍN


30 mayo, 2011
LA BERRETIFICACIÓN DEL GRUPO CLARIN
Tinelli “contamina” al Grupo Clarín en la vorágine del rating.


Con el arribo de “Show Match” a la televisión se inicia un nuevo ciclo de escándalos. Todo comienza en el piso de Ideas del Sur para luego transportarse, en la vorágine del desquicio, a los programas que componen el abanico de opciones. Satisfacer al público interesado y estimular, casi orgásmicamente, la pasión por el rating.

Es que Tinelli actúa como tsunami. De hecho, hasta los no interesados en saber qué sucede en su programa, a veces tienen que soportar el cuento porque la planta morbosa se coloca funcionalmente para redirigir las necesidades de regulación. Por ejemplo, en los noticieros.

La Tinelli Dependencia y la Berretificación del Grupo Clarín.

El Depredador (Marcelo Hugo Tinelli) logró berretificar la pantalla de Canal 13, ya que los programas de la tarde son protuberancias del suyo. Alimentó, durante el verano, los contenidos del Grupo Clarín y hoy lo sigue haciendo.

Veamos. El canal de cable Magazine con lo mejor de cada programa producido por Marcelo Hugo; el suplemento de espectáculos del Diario; “Este es el Show”; “La cocina del Show”; “Cantando por un sueño” y más. Una enredadera difícil de evadir para los conductores de chimentos, así como para los animadores de resúmenes y archivos.

Hasta las radios se nutren de la localidad de Tinelli y su periferia.

Tanto es así, que Canal 13 se volvió, para su bochorno, Tinelli Dependiente. Sin embargo, apuesta a las ficciones que le dan otra jerarquía. La legendaria. Aunque ahora se ve opacada por siliconas, hilos de oro, poca neurona y sobredosis de maldad.

Abanderada del “Mal”

Graciela Alfano es la condecorada en el rubro. La que lleva la voz de la discordia en un desplazamiento articulado, detallado y perverso.

Alfano, desde su propia cosmovisión, así como desde su necesidad de ser protagonista, es el motor que dispara los enojos. La que constituye la descomposición de un certamen en el cual, para el conductor e incluso, para el televidente mismo, el baile es una excusa. Un montaje para producir un esgrima verbal que condiciona la construcción subjetiva de aquellos que a diferencia de Alfano, no pueden entrar y salir del ahogo cuando quieren, dado que carecen de la escuela mediática que tiene como premisa la siguiente ecuación: A MAYOR NIVEL DE DESCOMPENSACIÓN PERSONAL Y ESCÁNDALO, MAYOR RATING.

Entonces, la misión es sacar al aire las miserias. Exhibir, hasta la denigración, las vulnerabilidades de los participantes, de algunos miembros del jurado y sobreactuar los hechos a punto tal de revelarse como la villana que no pudo ser en una ficción o film.

Para ello se prepara. Estudia y utiliza Twitter como su máximo medio de expresión. Detrás de la red social se esconde una Graciela, por momentos, vulgar. Que no necesita del insulto o las malas palabras para pronunciarse contra algo o alguien.

Descalifica y hasta retwittea a quienes la descalifican en un acto compulsivo que termina de llenar la portada de quienes la siguen.

Es, del jurado, la menos formada en baile pero la más funcional al programa.

Sus groserías, arrebatos y estímulos de caos guionado, forman parte de la imagen que hoy tiene Canal 13. Una imagen ridícula que busca simular profundidad y estilo en la ficción.

La ficción: El paliativo del grotesco y la caricatura.

Son las ficciones las que hacen que Canal 13 no termine de enchastrarse con los amarillismos, las vulgaridades y las bestiales peleas de mal habladas que siempre repudió.

El Grupo Clarín siempre se jactó de no acceder al canibalismo de los programas construidos desde la hostilidad del maltrato, las bajezas de la promiscuidad y los secretos de alcoba que luego de mediatizan para ser tapa de Revistas.

A través de las ficciones Canal 13 y Magazine -con repeticiones de ficciones de otros años- buscan “limpiar” su imagen. Darle una estética menos nociva a la pantalla. Que tenga algo que ver con aquellos criterios que años atrás no permitían que Tinelli fuese la cara de la emisora. O que “Chiche” Gelblung pudiese desplegar su histrionismo provocador con entrevistas pícaras e informes con excelentes testimonios e imágenes de las necesidades sociales.

Hoy, Canal 13, avala los contenidos lícitamente incisivos de Gelblung y depende de Tinelli.

El oficialista famoso con mayor poder dentro del principal multimedio opositor.

“El Puntero”

“El Puntero” es la ficción destacada. Si bien en números “Los Únicos” lleva la ventaja del rating, “El Puntero” muestra la cotidianeidad del miserable mundo del Narco, la mafia y la violencia. Recrea la atmósfera de la Villa. Del barrio marginal que no permite el ingreso de la policía. Que tiene su “Capo”. Sigue, con otra puesta y actores, la línea de “Tumberos”; “Okupas” y crea un espacio que despunta la imaginación y los mitos de la clandestinidad, apelando al costumbrismo de la narco violencia en el bajo mundo.

Sin embargo, más allá de los intentos por salir parcialmente de la estética del metacrilato y las “nenas de utilería”, el Grupo Clarín se berretificó por la polución de “Show Match”. Se metamorfoseó a un estilo popular.

Una popularidad que en su lógica de pensamiento siempre fue sinónimo de ordinariez pero a la que tuvo que recurrir para revertir la historia.

El Grupo, en el fondo, reniega del giro. Simula asimilarlo. Los números le
marcan que la fórmula bizarra lo consagra en el Prime Time.
Publicado por Laura Etcharren

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