lunes, 29 de octubre de 2007

¿ CRITICA A ELECTORES PORTEÑOS???

Por Dante Suen
A menudo se dice que los pueblos tienen los gobiernos que merecen. Es por su omisión al exigir ejercer sus más elementales derechos en una organización democrática; entre ellos, un sistema transparente y de igualdad de oportunidades para erigirse en candidato a un puesto de liderazgo. Las componendas mafiosas enquistadas en la organización neutralizan todo cambio. Luego la falta de oportunidades y la pobre educación hace el resto para que la mediocridad continúe y se realimente de sus propios excrementos. Quebrar ese círculo antropófago no es sencillo. Al menos no lo es desde la razón cuando hay tantos intereses enquistados y tan bien representados para su exclusiva mezquindad.
Durísima crítica del Gobierno a los electores porteños?
"Les pido a los porteños que dejen de votar como una isla", dijo dolido por la amplia victoria de Carrió en ese distrito, el líder del PJ Capital y jefe de Gabinete, Alberto Fernández; dijo que son "soberbios"
Tras el amplio triunfo de ayer de Elisa Carrió en la ciudad de Buenos Aires, un dolido jefe de Gabinete y líder del PJ en ese distrito, Alberto Fernández, dijo hoy que le seguirá pidiendo a los porteños que "dejen de votar y pensar como una isla en el país". Los trató de "soberbios".

"Le voy a seguir pidiendo a la ciudad que sea parte de un país, y deje de votar y pensar como una isla"??, dijo Fernández a radio América, y recordó: "El otro día me causó alguna gracia esta idea de que los mayores soberbios del país estaban reclamándole a Cristina su condición de soberbia".

El jefe de Gabinete señaló además que si bien Carrió "ha hecho una elección importante" en la Capital, ganó "con voto propio y con voto ajeno", a través de los "sectores de la derecha que abandonaron a [Ricardo] López Murphy y la acompañaron a ella".

Los resultados. Cuando se habían escrutado el 99,05 por ciento de las mesas, Carrió obtenía el primer lugar en el distrito porteño, con el 37,68 por ciento de los votos, en tanto que la presidenta electa Crsitina Fernández obtenía un segundo lugar con 23,64 por ciento de los sufragios.

Fernández reconoció hoy que "la ciudad es esquiva" e interpretó que "los sectores medios compraron más la tesis de Cristina intolerante, irreflexiva, no dialoguista, incapaz de mantener el diálogo" y consideró que esos sectores "creyeron esa prédica".

"Se trató de un análisis que hicieron los sectores medios que definitivamente no confiaron en Cristina, que la vieron con una actitud intolerante, y le creyeron más a la oposición y a algunos medios", afirmó el jefe de Gabinete.

"Es difícil pensar que la ciudad de Buenos Aires no recuerde que cuando llegamos al gobierno en la ciudad el 80 por ciento de los locales estaban vacíos y que hoy no se consigue un kiosco por menos de 100 mil dólares", dijo Fernández.

"Ese crecimiento que demostró la ciudad precisamente ha beneficiado más a esos sectores, pero eso no ha sido tenido en cuenta, han ponderado otras cosas", concluyó.

Ayer se registró un dato alarmante, quizá reflejo del bajo interés que despierta la política en la gente o porque muchos daban por descontado el resultado: concurrió a votar poco más del 72,75 por ciento del padrón electoral, según los datos que surgen de las mesas escrutadas al cierre de esta edición.

Es el registro más bajo desde 1928, año en que concurrió a las urnas el 80,85 por ciento de la población.

Desde entonces, el resultado siempre se mantuvo en niveles superiores al 80 por ciento: en 1946, fue del 83,4 por ciento; en 1951, 87,9 por ciento; en 1958, 90 por ciento; en 1963, 85,2 por ciento; y en 1973, cuando regresó la democracia, fue del 86,54 por ciento.

Tras una nueva interrupción del orden constitucional, en las elecciones de 1983, que consagraron presidente a Raúl Alfonsín, la concurrencia del electorado fue de 85,61 por ciento, y se mantuvo alta: en 1989, cuando Carlos Menem obtuvo la presidencia, la afluencia fue de 85,34 por ciento, y en 1995, cuando Menem renovó su mandato, fue de 82,08 por ciento.

En 1999, en los comicios que consagraron a la Alianza, ya se notó una caída. La concurrencia fue del 80,12 por ciento, y en 2003, en los comicios donde fue elegido Néstor Kirchner, el porcentaje fue de 78,21 por ciento.

Votos en blanco

El porcentaje de los votos en blanco, en cambio, se mantuvo en niveles históricos: 3,30 por ciento. A esos números se suma un porcentaje bajo de votos nulos, que llegó apenas al 1,14 por ciento, y 0,17 por ciento de votos recurridos. Dicho de otra manera, el 95,39 por ciento de las personas que concurrieron a votar lo hicieron positivamente por algún candidato.

Desde el regreso a la democracia, en 1983, el voto en blanco, con el que algunas personas expresan su disconformidad con la dirigencia política, su escepticismo o su desinterés por las propuestas que les hacen los candidatos, se mantuvo en ese nivel.

El menor nivel de voto en blanco, de 1983 a la fecha, se registró en 2003, con 0,89 por ciento.

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