miércoles, 16 de junio de 2010

EL CARNAVAL


EL CARNAVAL DE GUALEGUAYCHÚ

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Por Guillermo Cherashny

La asamblea popular de Gualeguaychú sólo puede existir con un gobierno como el de los Kirchner, que convirtieron a aquélla en una causa nacional. Cuando Uruguay autorizó la construcción de la planta de Botnia, el entonces estratega y Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cooptó a la abogada ambientalista Romina Piccolotti como Secretaria de Medio Ambiente y la apoyó para que armara una fundación en la que ella y su hermano colocaron a todos sus parientes y más 300 punteros del mismo Fernández. Muchos de estos ñoquis viajaron por todo el mundo financiados por el Estado, proceso que sólo terminó después de numerosas denuncias de corrupción contra la fundación.

La asamblea que mantiene el corte pidió recurrir ante la Corte Internacional de la Haya y el gobierno optó por seguir con el circo y, finalmente, cuando el citado tribunal se expidió en favor de la República Oriental del Uruguay, los asambleístas y sus abogados, convertidos en expertos en derecho internacional público, terminan interpretando el fallo de acuerdo a sus pretensiones alocadas.

Mientras tanto, el gobierno -que hace tiempo debía haber desalojado del puente a los asambleístas-, con su política de no criminalizar la protesta los dejó hacer. Y ahora, después del fallo concluyente que los asambleístas no quieren reconocer, éstos deben liberar la ruta. Pero en vez de hacer cumplir el fallo judicial y ordenar a la gendarmería el desalojo, el gobierno recurre a la estrategia de la aproximación indirecta, denunciando por violación de buena parte del Código Penal a 25 dirigentes de la asamblea, con lo cual no cambia nada. El caso es que la asamblea está delibrando, porque su dirigentes saben que los van a procesar y amenazan con denunciar, en su declaración indagatoria, a los funcionarios del gobierno que los apoyó, los usó y los tiró, con lo cual el Juez Federal de Concepción del Uruguay, Gustavo Pimentel, si se maneja de acuerdo a derecho, puede construir una megacausa que involucre a buena parte del gobierno y a los 25 dirigentes de la asamblea. Como vemos, un verdadero carnaval, muy coherente con la anemia institucional que impera en la Argentina.

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