sábado, 20 de noviembre de 2010

BOCHORNO


NUEVOS TIEMPOS SIGNADOS POR EL BOCHORNO

Por el Dr. Jorge R. Enríquez (*)

Como lo venimos señalando desde esta columna, el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner está teniendo consecuencias que aún no podemos predecir con precisión, pero que comienzan a producir reacomodamientos en el tablero nacional.

El gobierno ya es otro, aunque no se haya dado cuenta. Le falta el indiscutido vértice de sus decisiones, pero también es otra la oposición, que ha perdido su gran elemento aglutinador. El "espanto" que unía, antes que el amor, a tan diversas corrientes, ya no existe.

Es un momento de incertidumbre, de tensa calma, de movimientos subterráneos.

La muerte de Kirchner parece haber repercutido sobre todo en el llamado Peronismo Federal. Dentro de ese conglomerado, el anuncio de Carlos Reutemann de alejarse de la conducción de ese espacio ha sido un giro que ha dado lugar a múltiples lecturas, como sucede siempre con las marchas y contramarchas de un curioso dirigente, que ha hecho del silencio y de las medias palabras un estilo extraño que el tiempo dirá si continúa resultándole provechoso.

Solá y Das Neves oscilan. Hablan de un "nuevo tiempo", sin aclarar cuál es. A veces parece que se acercan al oficialismo, a veces dicen lo contrario.

Elisa Carrió salió de su mutismo para pelearse con otros sectores del arco opositor, por haber dado quórum en la sesión especial de la semana anterior sobre el presupuesto. Fue especialmente dura con el radicalismo, y de manera muy particular con su presidente, Ernesto Sanz, con quien nunca tuvo una buena relación.

Pero la UCR puede verse fortalecida como polo opositor si el Peronismo Federal queda licuado. Si bien no deja de tener sus disensos internos, como se vio en las duras negociaciones que precedieron a la elección de Ricardo Gil Lavedra como presidente del bloque radical en la Cámara de Diputados, si logra que aquellos no superen el nivel admisible y deseable en un partido democrático, su configuración de partido nacional, su arraigo en cada municipio de la Argentina y la recuperación que viene exhibiendo en el ánimo social sobre todo luego de la revalorización de la figura de Raúl Alfonsín, más el hecho de contar con dos de los precandidatos presidenciales con mejor imagen -Ricardo Alfonsín y Julio Cobos-, le permitirán aglutinar tras de sí a vastos sectores que jamás votarían por el kirchnerismo.

En cuanto al "espanto", no hay que pensar que haya muerto con Néstor Kirchner. Es cierto que en estos primeros días de viudez Cristina Fernández puede subir algunos puntos en la estimación social, pero la realidad argentina es muy dinámica y pronto no será vista como la mujer doliente que arrastra su duelo, sino como una gobernante que debe enfrentar numerosos problemas.

La política argentina se ha puesto muy fluida. Cualquier analista que arriesgue pronósticos categóricos corre el serio riesgo de cometer un papelón.

OSCURAS LLAMADAS EN LA SESIÓN SOBRE EL PRESUPUESTO.

Un escándalo de proporciones se produjo durante la sesión en que se debatía el presupuesto en la Cámara de Diputados.

Dos diputadas Cynthia Hotton (Valores para mi País) y Elsa Alvarez (UCR) declararon haber recibido llamadas de funcionarios nacionales y mensajes de texto en los que les pedían que votaran el proyecto del oficialismo o que se retiraran del recinto, a cambio de favores que las denunciantes no precisaron.

Puesto a consideración el asunto el pasado miércoles en la Comisión de Asuntos Constitucionales, identificaron a quienes habrían procedido de esa manera. Los nombres abarcan todo el damero kirchnerista, desde Julio de Vido a la diputada Patricia Fadel.

La reunión culminó con un nuevo escándalo. La diputada peronista Graciela Camaño, harta de los permanentes agravios de los cuales es objeto por parte del ultrakirchnerista Carlos Kunkel, hizo estallar en el rostro de éste una sonora cachetada.

Más allá de las agresiones permanentes, ladinas y solapadas que son una nota distintiva de ese legislador hacia sus pares en las sesiones de la Cámara Baja, nada justifica la actitud de la legisladora, que pocos minutos después reconoció su error e hizo público su arrepentimiento en diversos medios periodísticos.

En cuanto al tema de las presiones y ofertas del oficialismo, si las denunciantes no aportan mayores precisiones, es poco lo que la Cámara o la Justicia pueden hacer.

Pero a nadie le deben extrañar estas prácticas. Hablan de la fragilidad y vulnerabilidad de nuestro sistema político. Las negociaciones, en una democracia madura, se dan entre partidos, no mediante oscuras llamadas al recinto de operadores políticos de un partido a legisladores de otro.

Además, esas no son negociaciones legítimas, sino lisa y llanamente extorsiones o sobornos. ¿Cuáles eran las contraprestaciones ofertadas?

Ya sabemos que el kirchnerismo tiene el "modus operandi" del apriete. En ocasiones un diputado o un senador puede verse en la disyuntiva de seguir sus convicciones y perjudicar a su provincia, porque no se le girarán los fondos que necesita o no se harán obras impostergables, o aceptar esas presiones indebidas y no trasladar el peso de su conciencia sobre los intereses provinciales.

Creo que aún en esos casos, en los que no hay un hecho de corrupción por parte del legislador, no debe aceptarse ese trato indecoroso. Pero aquí nos enfrentamos a otro tema: se trata simplemente de un intento de soborno. Por lo menos, es lo que sugirieron las legisladoras.

Si estas son las prácticas que se van a mantener, el sistema permanece más allá de que su fundador haya perecido. Es este, y no ninguna política económica coherente, que no existe, el verdadero "modelo". Parece que se ha decidido, nomás, profundizarlo.

PEPE MUJICA, SIN FILTRO

El presidente uruguayo Pepe Mujica se caracteriza por hablar, como dicen ahora los jóvenes, "sin filtro".

Con sus modos campechanos, llama a las cosas por su nombre. Sus más recientes declaraciones sobre la Argentina no nos dejan bien parados, pero deberían ser escuchadas con atención.

Mujica dijo que la Argentina es un país cortado. Y lo ejemplificó con el velatorio de Néstor Kirchmer. "Ese velorio fue increíble", expresó.

No podía comprender que a funcionarios del gobierno no se les hubiera permitido asistir. Se refería tal vez a Cobos. Pero podría haber agregado que es también increíble que no se haya permitido asistir a dirigentes de la oposición o que a algunos que fueron no se les hubiera permitido saludar a la presidenta, como sucedió con el presidente del principal partido opositor, la Unión Cívica Radical.

Mujica también se negó, como lo habían propuesto algunos sectores de su partido, a fijar retenciones a las exportaciones. Y, lo que es digno de resaltar en quien proviene de la izquierda más dura y estuvo muchos años en la cárcel por su actividad en la organización Tupamaros, sostuvo que todo eso tiende a engordar al Estado.

¡Un izquierdista que teme engordar al Estado! Qué diferencia enorme con nuestra izquierda populista, anquilosada, estatista y, digámoslo de una vez, reaccionaria, porque se opone al progreso.

Los principios tradicionales e irrenunciables de una izquierda democrática, que son compartidas por otras fuerzas políticas de signo distinto, son la búsqueda de una mayor igualdad y del progreso social. Un Estado grande, fofo, ineficaz, dilapidador de recursos, no sirve a esos objetivos.

Del otro lado del río ya lo han comprendido. De este, seguimos aferrados a consignas vacías y a debates viejos, en los que nos enredamos mientras el mundo sigue su curso.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo por gentileza de su autor el Dr. Jorge R. Enríquez - Abogado - Periodista y ex legislador porteño

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