miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL CANTO DEL TERO


EL CANTO DEL TERO

“Grita en un lao, y pone los huevos en otro”



En la acción política se podrá ser cualquier cosa: fiel, leal hasta el suicidio; traidor encubierto o descubierto (panqueque), inútil para llegar al poder o para defenderlo, se podría considerar – como acción política – a los críticos del poder, ya sea a favor o en contra (para mí son solamente eso: críticos, como los de pinturas o de cine (¿comentaristas?) y se podría seguir desarrollando este tema, pero, sí, hay algo que no se puede hacer en la acción política y es en el fondo profundo de las políticas. en esto se debe ser perfectamente coherente y pase lo que pase, se haga lo que se haga, siempre se debe permanecer en el mismo camino (¡¿qué importa el discurso al público, a la gilada?!) una vez elegido el camino, es de suicida – en política –cambiarlo o, sencillamente, ofrecerse como blanco para que lo ejecuten. ejemplos: a montones (de Torrijos / Noriega en panamá a Saddam Husein en Irak).



En cambio tenemos el caso de Hugo Chávez, despotricando permanentemente contra los Estados Unidos (discurso público), pero que, sin embargo, le sigue vendiendo petróleo a pagarse en dólares.



¿Se mantiene o no en el camino?



¿Acaso no fue él quien echó a Carlos Andrés Pérez, el corrupto más grande de la historia de Venezuela, al decir de Alejandro Peña Esclusa?



¿Y qué era este Carlos Andrés Pérez? Era socialdemócrata. El partido Acción Democrática (AD) pertenecía a la socialdemocracia – la internacional socialista – que, en definitiva fue y es la defensora de los intereses económicos europeos en el mundo (aquí nos interesa en iberoamérica), que además tenia vinculaciones (desprendimiento) del guerrillero MIR venezolano.



¿Del golpe a Carlos Andrés Pérez a continuar vendiéndole petróleo a los Estados Unidos - en dólares -, no es mantenerse en la huella?



¿No es continuar siendo coherente en la política profunda?



Entonces, no compremos más los discursos para la gilada.



El resto va por cuenta de uno, sobre dónde quiere poner el acento.



Lic. Ricardo B. Molina Figueroa

Buenos Aires, Argentina

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