19/09
2008
La burbuja kirchnerista a punto de estallar
La crisis financiera internacional, no ha hecho más que afirmar la mirada cerrada que tiene el gobierno nacional en materia política y económica. Por qué el gobierno insiste en mantener los errores que lo llevaron a estrellarse contra un paredón, y los pasos a seguir por el Ejecutivo para proteger a nuestro país de los efectos del descalabro económico
“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”
Benjamin Franklin (1706-1790)
La crisis económica que se encuentra atravesando el mundo en la actualidad tras la quiebra de Lehman Brothers y el salvataje que efectuó el Tesoro norteamericano de 85.000 millones de dólares para salvar de la bancarrota a la aseguradora AIG, ha golpeado fuertemente a la Argentina , y por más que el gobierno lo niegue en forma sistemática e intente ocultar las consecuencias de la misma, los efectos son imposibles de esconder.
Fiel a la costumbre que viene manteniendo desde el 25 de mayo del 2003, el gobierno se niega a asumir los problemas que consumen al país y se centra en su idea cerrada que la economía argentina es fuerte y que va a poder resistir firmemente los embates de la caída mundial de la economía. Detrás de esta idea, está el entero convencimiento del matrimonio presidencial de que la crisis mundial no afectará a la Argentina , y quienes terminarán afectados serán los países del primer mundo; pensamiento que contrastan con lo que dicen los principales economistas y analistas del mundo, que con los datos en la mano, no dudan en aseverar que la crisis perturbará a todo el mundo, sin excepción, ya que es la más grande que se vive, después del crack de 1929 y la gran crisis de la década del ´30.
Este enceguecimiento que muestra el oficialismo ante esta vicisitud económica que vive el mundo, es el mismo que llevó adelante en el conflicto con el sector agropecuario, en el cual se terminó estrellando contra un paredón y que lo llevó a una humillante derrota en el Senado de la Nación , lo que hizo que desde vastos sectores del kirchnerismo se pusiera los pies sobre la tierra y se mirara más lo que pasa en la mirada y en la vida del hombre común; pero esto es vedado fuertemente por el matrimonio presidencial, que piensa que la única mirada que vales es la suya, y que siempre tienen la razón en todo lo que dicen.
Esta mirada del gobierno sobre la crisis, creyendo que no nos va afectar, lo único que hace es confirmar lo que desde el mismo oficialismo venían negando enérgicamente en las últimas semanas, y es que la Argentina está tan aislada del mundo, sin créditos internacionales, sin inversiones extranjeras en nuestro país y con una situación tan volátil desde lo político, que hace que el mundo no se haya fijado por la Argentina en el último tiempo, por lo cual la repercusión puede ser menor, pero no por un acierto en el manejo económico del gobierno, sino justamente por su gran debilidad, que es la incapacidad de comunicarse con el exterior y de trabar relaciones con los países adelantados del mundo y con los organismos internacionales de crédito.
El matrimonio presidencial, en vez de aprender de los errores que lo condujo a una situación muy frágil desde lo político después de la derrota en el Congreso en el tema de las retenciones móviles, se sigue afirmando en lo malo que ha venido realizando desde el 2003, y es en su ceguera a asumir los problemas que pasa el país y aceptar opiniones que no estén de acuerdo con la mirada cerrada de la realidad que ellos tienen.
Esta crisis no hace más que dejar al descubierto la falta de un plan consistente por parte del gobierno nacional, que no hace más que pensar en el día a día, sin mirar al futuro y ofrecer a la ciudadanía un plan a largo plazo. A lo largo de estos años, se han venido tapando pequeños baches, pero no se ha dado una solución sustancial al gran problema que tiene la economía nacional, que es la falta de una visión de desarrollo desde el Ejecutivo, que sirva para marcar las reglas que se seguirán en nuestro país en las próximas décadas.
En el medio de todo este ir y venir de opiniones, se ha escuchado decir una verdad que desde el gobierno nunca se aceptó, sino que por el contrario, se jactaba de dar muestras de la recuperación argentina luego de la crisis del 2001, y es que si la crisis no toca a la Argentina tan profundamente como a otros países, es sencillamente por el hecho de que los bancos argentinos desde hace 7 años que vienen financiando el consumo de la gente, no va más allá y dan préstamos para la construcción de nuevas empresas y la instalación de nuevos capitales en nuestro país, sino que se ha destinado a los pequeños capitales, de ahí que la crisis bancaria y financiera no sea tan drástica como si lo es en los países más desarrollados del planeta.
Ante esta situación, el gobierno tendrá que agilizar su ingenio para ver cómo sale la Argentina de la misma, ya que una de las principales repercusiones que va tener la misma en nuestro país, es la merma en la cantidad de las exportaciones de productos primarios, que ha sido la base del modelo kirchnerista, lo que va a apuntalar aún más la incipiente recesión y estancamiento económico que viene viviendo la Argentina desde hace varios meses. Si el gobierno no instala reglas de juego claras y se sigue sumergiendo en la discordia y la confrontación con los grandes capitales, los únicos que sufrirán las consecuencias de dichas acciones, serán los más de 40 millones de argentinos que esperan que sus dirigentes den una pronta solución a la crisis.
Mientras esta situación económica carcome al mundo, que se encuentra casi paralizado en la búsqueda de soluciones potables a la misma; en la Argentina kirchnerista todo parece transcurrir con normalidad, como si nada estuviera pasando. La presidenta Cristina Fernández asiste al teatro a ver la obra “Eva, el musical argentino”, interpretada por Nacha Guevara en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata , o asistimos impávidos al re-re-relanzamiento de la electrificación de la Línea General Roca, tantas veces anunciada y pocas veces concretada. Esta negación de la realidad, no hace más que sumergir aún más en las aguas profundas de la indiferencia internacional a nuestro país, de la cual costará mucho tiempo salir y volverse a instalar en el mundo.
En vez de prevenir futuras zozobras en materia económica ante la implacable realidad cambiaria y financiera, el gobierno se sigue involucrando en las interminables internas que sufre el Partido Justicialista desde la derrota parlamentaria en el tema rural el pasado 15 de julio; y el matrimonio presidencial se pasa el tiempo dividiendo a la clase política entre amigos y enemigos, entre aquellos con los que se puede hablar y aquellos con los que no, mientras la situación internacional explota ante nuestros ojos.
Si quienes tienen la responsabilidad de gobernar el país se sumergen en una burbuja y se niegan a aceptar lo que sucede a su alrededor, más allá de los datos incontrastables de la realidad que le acercan muchos de sus colaboradores, la oportunidad de salir poco lastimados y fortalecidos de la peor crisis financiera mundial en los últimos 80 años, serán pocas, y las consecuencias la terminarán pagando los habitantes de la Argentina , que reclaman actitud y capacidad de sus políticos para resolver las mismas.
Si el matrimonio presidencial sigue inmerso en la burbuja que ellos mismos se han dibujado desde su asunción al poder, que nuestro país es intocable y que la crisis pasará de largo por la Argentina sin que se sientan las secuelas, los efectos para nuestra economía pueden ser terribles y el aislamiento que estamos viviendo en la actualidad, puede ser aún mayor, con resultados totalmente inciertos e ineditos para la Argentina.
BWN Patagonia
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