lunes, 21 de junio de 2010

TAIANA Y BOUDOU


TAIANA Y BOUDOU EN EL JUEGO DE LA LEALTAD Y LA TRAICIÓN

Por Guillermo Cherashny (*)

"VOS SOS UN DESLEAL, NO SOS COMO BOUDOU", le habría dicho la Presidente al ex canciller Jorge Taiana, supuestamente por haber hablado con periodistas de Clarín o por no encubrir los negociados con Venezuela. Lo cierto que Taiana admite diferencias irreconciliables con la Casa Rosada después de cinco años de permanencia en el palacio San Martín. Además, se ufana de su trayectoria en el peronismo. Pero curiosamente fue detenido en 1975 por el gobierno de Isabel Perón, acusado de poner una bomba en un bar ubicado en Córdoba y Uruguay. El atentado era para matar a un Capitán de Navío, pero causó la muerte de dos inocentes. En ese acto terrorista estuvo acompañado por su primera esposa, también guerrillera. La segunda y actual, Bernarda Llorente, es una gramsciana de primer nivel que envenenó la mente de la juventud argentina. Por una extraña causalidad, cada vez que Taiana elige pareja es alguien que por las armas o por la influencia de los medios de comunicación quiere destruir las instituciones fundamentales de la república. Su caso no es el de los Kirchner, que nunca tomaron las armas pero sí el dinero del denominado “neoliberalismo".

Todo un modelo

Boudou, por su parte, puesto como ejemplo de “lealtad" por CFK, no tiene más remedio que serlo, para buscar el modo de no convertirse en la futura "María Julia" del kirchnerismo. Aunque todos creen que ese papel lo tiene bien ganado Ricardo Jaime. Una diferencia importante entre Taiana y Boudou es que este último, como sus jefes, es candidato firme a ir a parar a la cárcel. Por el contrario, Taiana, que goza de fuerte protección mediática, aspiraría a una embajada importante con el radicalismo o el peronismo federal, ya que está acostumbrado a caer parado. De ahí que la presidente no deje de tener razón, al menos en este caso, con sus apreciaciones sobre la lealtad.

Taiana no sólo siempre tiene cargos diplomáticos sino que también es un embajador artículo 5, es decir, de origen político, no de carrera. Sin embargo, se considera miembro de la casa y, más todavía, consideraría que su presencia es imprescindible para la política exterior argentina.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Guillermo Cherashny por gentileza del Informador Público

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