jueves, 2 de junio de 2011

PERÚ


¿HAY UN CANDIDATO MENOS MALO EN PERÚ?

Por Andrés Oppenheimer

Es difícil decir cuál de los candidatos presidenciales que compiten en la segunda vuelta electoral de Perú el domingo —Keiko Fujimori, de centro derecha, y Ollanta Humala, de centro izquierda— sería menos malo para la democracia peruana. Ambos tienen antecedentes horribles.

Fujimori es hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien durante su presidencia hizo un auto-golpe y cerró el Congreso en 1992, y hubiera tratado de permanecer eternamente en el poder si los países latinoamericanos y Estados Unidos no le hubieran puesto sanciones. Ahora está preso, cumpliendo una condena de 25 años por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

Keiko Fujimori dice que los hijos no tienen la culpa de los pecados de sus padres, y que ella era una adolescente en 1992, cuando su padre clausuró el Congreso. Pero el hecho es que pocos años más tarde Keiko reemplazó a su madre en el rol de primera dama de Perú, y que no hace mucho afirmó que el gobierno de Fujimori fue “el mejor de la historia de Perú”.

Humala, un ex oficial del ejército, estuvo involucrado en dos intentos de golpe militar, y fue candidato presidencial en el 2006 con un discurso radical de izquierda y el apoyo de Venezuela. Su padre, Isaac Humala, es un ex dirigente comunista y fundador del Movimiento Etnocacerista, que aboga por un régimen racista-indigenista, y su hermano Antauro está preso por la sangrienta intentona golpista contra un gobierno democrático en el 2005.

Ollanta Humala ahora niega que haya participado en esos intentos de golpe, y dice que su modelo ya no es el presidente venezolano Hugo Chávez. Pero el hecho es que Humala apoyó ambos intentos golpistas, y que la plataforma de su partido hasta hace pocos proponía la formula chavista para reformar la constitución y perpetuarse en el poder.

Entonces, ¿cuál de los dos sería el mal menor?

El escritor y periodista Alvaro Vargas Llosa —quien, como su padre, el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, respalda a Humala— me dijo que, de resultar electo, Humala no sería un peón de Chávez.

“No existe la más remota posibilidad de que Humala se quede un minuto más de los cinco años de su mandato”, me dijo Alvaro Vargas Llosa. “Eso lo cambió en el 2007, cuando rompió con Chávez y se acercó (al ex presidente de Brasil Luiz Inácio) Lula da Silva”.

¿Cómo puedes estar tan seguro, considerando que tanto Chávez como sus pupilos en Bolivia y Ecuador dijeron lo mismo en su momento?, le pregunté a Vargas Llosa. Me respondió señalando el hecho de que Humala tendría que gobernar con una minoría en el Congreso, que existe un amplio consenso pro-democracia y pro-libre mercado en Perú tras dos décadas de crecimiento económico, y que el establishment empresarial y gran parte de los medios están en contra de él.

“En el caso de Venezuela, Chávez no tenía un gran contrapeso”, dijo Vargas Llosa. “Aquí, si Humala va en contra del establishment, no dura cinco minutos”.

Hernando de Soto, un economista de fama internacional que se menciona como el probable primer ministro de Keiko Fujimori en caso de que resulte electa, me dijo en una entrevista separada que las credenciales democráticas de Fujimori son muy superiores a las de Humala.

“A diferencia de su contrincante, ella nunca apoyó un golpe”, dijo De Soto. “Por el contrario, luchó por la democracia en dos ocasiones cuando era primera dama. La primera vez, para librarse de Vladimiro Montesinos (el ex jefe de inteligencia) cuando éste dominaba el gobierno, y la segunda cuando se opuso a que su padre se presentara a un tercer mandato”.

¿Cómo puedes estar tan seguro de que un gobierno de Keiko no será controlado por su padre?, le pregunté a De Soto. “Porque ella ha declarado claramente que quiere limpiar su nombre de cualquier transgresión cometida por su padre”, respondió.

Mi opinión: Sé que voy a desilusionar a muchos de ustedes al no jugarme por uno de los candidatos, pero lo cierto es que dudo de la sinceridad de ambos. Me siento como Fernando de Szyszlo, el más reconocido artista viviente de Perú y uno de los mejores amigos de Mario Vargas Llosa, que en una entrevista del diario El Comercio dijo: “Lo siento, pero no puedo votar a ninguno de los dos”.

Supongo que muchos peruanos sienten lo mismo, y que votarán exclusivamente según su conveniencia económica. Los más pobres de los pobres votarán por Humala, y las nuevas clases medias emergentes votarán por Fujimori.

El domingo sabremos si después de dos décadas de crecimiento constante, periodo en donde el porcentaje de pobres cayó del 54 por ciento al 31 por ciento, Perú se ha convertido en un país de clase media, como Chile, o si todavía hay una mayoría de peruanos a los que no les llegó la prosperidad del país.

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