viernes, 27 de junio de 2008

LA PATRIA PERDIENDO

FRANKESTEIN Y EL CAMPO

Por Cosme Beccar Varela

La tragicomedia del campo sigue y la confusión aumenta. La mujer que usurpa la presidencia de la Nación decidió (?), repentinamente, mandar al Congreso las resoluciones ministeriales que aumentaron las retenciones a las exportaciones de cereales, para que sean ratificadas o derogadas.

Desde el Lunes 23/6 están reunidas las Comisiones de Agricultura y de Presupuesto de la Cámara de Diputados y asisten a voz en cuello los ruralistas, encabezados por De Angeli que es la estrella del "show". Lo festeja la prensa a más no poder, hasta lo siguieron al restaurant en que almorzó y relatan cómo fue objeto de calurosas felicitaciones del público. Una especie de héroe nacional el agitador de Gualeguaychú que está cortando el puente con Uruguay desde hace casi dos años y ahora se dedica a cortar las rutas de toda la Pampa húmeda y aledaños, viajando de un lugar a otro en avión particular, arengando y apareciendo en infinidad de programas de TV...

Cabe recordar que el hombre es de izquierda al igual que su jefe, Buzzi, quien se declaró admirador de Evo Morales, mostró su veneración por el "Che" Guevara en ocasión de inaugurarse una estatua del asesino internacional en la ciudad de Rosario y se jactó de que el panel directivo de la FAA, que él dirige, fué elegido por un padrón de asociados que incluye "justicialistas, socialistas, comunistas, del ARI,liberales e inervencionistas. ("La Nación", 19/10/2008, pag. 10). Estos dos dirigentes imponen sus métodos y, subrepticiamente, sus objetivos, a los dirigentes de la Sociedad Rural (SRA) y de Confederacaiones Rurales (CRA).

Las reuniones de los diputados, la casi totalidad de los cuales son desconocidos aunque dicen ser representantes del pueblo, son un aquelarre. El impávido Pinedo es el único diputado "opositor" más o menos conocido, pero su presencia es casi como una ausencia constatada. No ha dicho ni hecho nada que merezca ser registrado por la historia de este intríngulis. Tal vez siga la política de su jefe, Macri, de parecer opositor sólo en la medida exacta de no ser tomado en serio por la tiranía.

Entretanto, la prensa especula "ad nauseam" acerca de los votos que se necesitan para ratificar las malhadadas resoluciones y desde hace cuatro días están diciendo que no alcanzan, que Kirchner está preocupado, que los diputados oficialistas no quieren quedar mal con sus votantes (¡como si eso les importara algo!), etc. etc.

Pör su parte, los ruralistas por boca de De Angeli y Llambías han dicho que "si el proyecto se vota tal cual lo envió el Poder Ejecutivo, los productores vuelven a las rutas sin ninguna duda" ("Ámbito Financiero", 26/6/2008, pag. 2).

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Estos comentarios hacen creer que la tirania está debilitada por el conflicto y que es posible que pierda la votación en el Congreso. Sin embargo, creo que en este asunto hay una trampa más de las muchas que se han tendido al país desde que los usurpadores Kirchner están al frente del Estado.

Lo malo es que lo único que podemos hacer quienes estamos por afuera de este juego siniestro es tratar de entender cómo funciona la trampa pero no impedir que el país caiga en ella ya que, como he dicho cien veces, los "buenos patriotas" no han querido ni quieren organizarse para actuar conjuntamente con alguna efectividad.

Para entender la trampa empecemos por aclarar que quiere decir "ratificar" las resoluciones. Vimos que el Sr. Llambías ha dicho que lo que el campo rechaza es que el proyecto se apruebe "tal cual lo envió el PE". O sea, si el Congreso lo aprueba con alguna reducción del nuevo porcentaje de retenciones, eso sería aceptable, en principio, para los ruralistas. Hasta ahora el aumento es de 9 puntos, pasó del 35% al 44%; si lo reducen a 3 o 4 puntos de aumento, ¿se terminaría el conflicto?

Nada más fácil para el gobierno que mandar hacer esa pequeña pincelada de cosmética y obtener la aprobación de una ley que sería como una creación del impuesto "ex nihilo". En ese caso, el argumento de la protesta rural quedaría muy debilitado mientras que el Estado tendría nuevos recursos -que se sumarían a los ya enormes de que dispone- para seguir enriqueciendo indebidamente a funcionarios deshonestos y sobornando a su "clientela" de piqueteros y vendidos.

El campo, además de haber perdido por abandono de ventas y tareas y por endeudamiento a tasas enormes durante más de 100 días, también pagará ese nuevo impuesto. No sólo eso: el campo ha perdido porque el conflicto sirvió para inventar el liderazgo de De Angeli, Buzzi y otros dirigentes de izquierda que pululan en los grupos "autoconvocados". Ellos serán sus voceros y los provocadores de nuevas aventuras, siempre en favor de la "socialización" del agro. Dado que la tiranía tiene la misma ideología -por más que haya marxistas teóricos que la acusan de no ser suficientemente de izquierda-, ésta gana a dos puntas.

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Supongamos que el Congreso aprueba "tal cual" el proyecto del PE. En ese caso, el argumento de la inconstitucionalidad pierde mucho de su fuerza -¡si es que ese argumento tuviera alguna frente un Poder Judicial vendido!- y el campo será llevado de la nariz por De Angeli, Buzzi et similia a nuevos cortes de ruta etc. etc. etc.

Y empezaría de nuevo el caos, con menos apoyo popular pues la gente ya está harta del conflicto. Cuando ese hartazgo sea evidente, la tiranía puede iniciar la represión contra los propietarios de campo con diversas medidas coercitivas y aún de violencia por mano de terceros. El caos social perjudica a los "buenos padres de familia" y favorece a los promotores de medidas demagógicas.

Supongamos, por el contrario, que el Congreso rechaza la ratificación de las resoluciones. ¿Sería una derrota para la tiranía? No me parece. Más bien sería interpretada como una prueba de su amor a la "democracia", de respeto a las instituciones y quedaría consolidada para nuevas agresiones contra el Derecho.

Sin embargo, seguiría siendo verdad que durante más de 100 días el "gobierno" pudo mantener contra toda Justicia una medida inconstitucional, que lo era notoriamente así desde el primer día. Es decir, habrá mostrado una vez más que es "experto" en violar el Derecho y en provocar el caos sin perder el poder ni sus posiblidades de incrementarlo.

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Resumiendo: pase lo que pase en el Congreso, la tiranía saldrá ganando, y la Patria perdiendo, porque se ha frustrado una oportunidad más de constituir una verdadera oposición e impedir que surjan nuevos falsos líderes que se agregarán a los varios que ya contribuyen a la destrucción de nuestra Patria. El campo ha hecho lo mismo que el Dr. Frankesteis: ha creado el monstruo que acabará con él.

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