jueves, 26 de junio de 2008

SE PODRÁ LOGRAR ?

Entre el devenir constante que acucia al país nos encontramos nuevamente ante una reunión a la que fueron invitados “esos cuatro señores que se quieren quedar con todo”, convocada por la presidente.

Opinamos que pueden convocarse muchas reuniones. No obstante si las reuniones se hacen para hablar de la inseguridad y concurrimos con gente que comete ilícitos no sirven de nada, se podrán hacer reuniones tras reuniones para jamás alcanzar ninguna solución.

Se han mencionado reiteradamente gestos de grandeza por parte de la presidente que no fueron tales. Un verdadero gesto sería un pedido de perdón por parte de la misma y a renglón seguido que proceda a derogar la resolución 125.
El propio Código Aduanero dispone que los derechos de exportación se establecen por ley (art. 754). Su art. 755, piedra de la discordia, delega en determinados casos al Ejecutivo el gravar otros bienes con impuestos de exportación que ya hayan sido creados antes por ley. Por cierto, esa ley aún no existe: no sólo la resolución 125, sino las retenciones anteriores, son inaplicables por inconstitucionales y por no cumplir siquiera con el Código.

Ante este gravísimo error el gobierno no quiere dar ese paso que constituiría un verdadero gesto de grandeza que cerraría las bocas de muchos críticos.

Para realizar gestos de este tipo se necesita humildad, honestidad y un verdadero espíritu democrático.

Con los récords de recaudación que ha batido este gobierno ¿puede admitirse el argumento que este nuevo aumento confiscatorio, arbitrario e inconstitucional será para construir escuelas, hospitales y distribuir la riqueza proveniente del producto de la "Renta Extraordinaria " (invento K como el de los 20000 millones de dólares que los chinos invertirían en Argentina) que percibe el sector económico más importante del país?.

Creemos que no.

Hace cinco años que el gobierno debiera haber construido escuelas, hospitales y todo lo que los más necesitados requieren para tener una vida digna. ¿Adonde están esas obras tantas veces anunciadas y algunas de ellas también inauguradas en el aire?

El gobierno con un cinismo ilimitado sostiene haber disminuido la pobreza no obstante que el número de pobres llega a 13 millones, cifra que no incluye a familias con dos hijos que perciben 967 pesos y que tampoco considera indigentes a las familias con dos hijos que reciben 455 pesos mensuales.

Un gobierno que sostiene esta aberración ¿puede autodenominarse popular y defensor de los pobres?

Nuevamente creemos que no. En honor a la verdad pensamos que este gobierno ha trabajado y trabaja para los que más tienen, ejemplos sobran, la garrafa de gas para los que menos tienen cuesta más en proporción que el gas que pagamos los integrantes de la clase media.

Si observamos que al actual gobierno lo han votado los mismos que hoy protestan en su contra por las inconstitucionales retenciones, comprobaremos que los argentinos no sabemos votar.

Se dirá que muchos fueron engañados, que creyeron en el verso oficial difundido por periodistas funcionales al poder, que Cristina Fernández iba a aportar mayor calidad institucional, cultura, mejor imagen internacional. Esto era más irreal que las películas de Stallone, Shwarzeneger y otros donde los actores principales pueden luchar contra diez mil hombres solamente con una vela y la banderita de los Estados Unidos.

El verdadero debate que se impone hoy en nuestro país es el de la recuperación institucional, así como en 2001 se abogó por la recuperación de la autoridad presidencial y vaya si se recuperó que ahora es la única e indiscutida voz que decide y ejecuta. También se tiene que llegar a la verdadera distribución de la riqueza. De una vez por todas que la riqueza no vaya a los sectores cercanos al poder de turno que junto a los funcionarios íntimos del poder arman el entramado para aumentar sus ganancias en perjuicio de los que menos tienen.

Los miles de millones de dólares recaudados en estos últimos años, algunos sostienen que fueron 40000, de encontrarse vacantes, deben ser distribuidos para la creación de escuelas, de hospitales, en beneficio de la Quiaca y todos los lugares donde los niños y sus pobladores se mueren de hambre mientras los bolsillos de los amigos del poder se llenan injustificadamente.

El debate que se tiene que dar es el que se afane por retrotraer las retenciones a límites constitucionales y que las mismas sean distribuidas con la instrumentación de los controles que brinda la democracia, distribuidas entre los más pobres y siempre olvidados por los diferentes gobiernos.

No sirve de nada dar a conocer las cifras de cuánto se exportó de soja, girasol, trigo, etc. durante años y cuanto ganaron los ruralistas, si esas retenciones se hubieran aplicado a que la Argentina progrese, que las leyes las promulgue el Congreso de la Nación y no el ejecutivo, a eliminar los superpoderes y que la ley de coparticipación federal se cumpla.

Ha pasado mucho tiempo desde la promulgación de la Constitución de 1994 y es hora de que esto se haga.

Las leyes dictadas por el Congreso de la Nación, la Justicia llevada a cabo por el Poder Judicial y la ejecución de políticas de estado eficientes, honestas y serias por el Poder Ejecutivo harían de la Argentina una República democrática.



Alejandro Olmedo Zumarán.

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