martes, 17 de agosto de 2010

LA SALUD DE PATTI


El estado de salud del Subcomisario PATTI, es terrible.

Me gustaría dar otra noticia, pero según mi fuente, ingresó a Devoto desde una ambulancia, en un estado de extrema gravedad, estaba totalmente desestabilizado, con pérdida del control de sus funciones fisiológicas y casi ciego, los otros detenidos procedieron a asearlo, lo mejor que pudieron y él, balbuceaba un agradecimiento, sin poder valerse por si mismo.

Haber traslado al señor Patti, en estas condiciones, ha sido una barbaridad inhumana, donde se pretendió que los otros presos políticos lo cuidaran hasta que se muera. Dios no permitirá que ésto suceda.

Estuvo el primer día hasta que se resolvió derivarlo al Fleni.

Sin dudas, una víctima más de esta venganza de la dictadura democrática, cuyas armas ejecutoras de vindicta, son los jueces del régimen.

¿Quién no reventaría ante tamaña injusticia?

El fusible ha sido su cerebro. Quizás destellante de impotencia ante tanta prevaricación cometida para tenerlo preso.

Hombres excelentes como él, en la cárcel, mientras los miserables delincuentes, nos están matando y robando impunemente.

Este es un preso político que se suma a la larga lista de los ajusticiables.

Lorenzetti, Petracchi, Maqueda, Argibay, Highton de Nolasco y Zaffaroni, son los prevaricadores de más alto rango que convalidaron lo del juez federal Alberto Suáres Araujo y que son nombres que no debemos olvidar.

Debe denunciarse de inmediato a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya, que aquí en la Argentina, tenemos presos políticos muriendo, que aquí los tribunales, incluso el supremo, han violado las garantías del derecho interno y del derecho internacional, para ejecutar acciones contra una parte de la población que tiene en común haber vestido uniforme hace treinta años, cuando los perseguidos tenían 21 o 25 años y cumplían ordenes de un Estado en guerra contra el terrorismo que pretendía tomar el poder por las armas.

Mientras tanto, aguardaremos esperanzados, se recupere el señor Patti y el resto de los perseguidos y encarcelados políticos, cuyas familias están sufriendo y una gran parte de la población ve azorada e impotente cómo puede llegar a ser una próxima víctima del régimen.

¿Es que debemos esperar que truene el escarmiento?¿Tenía razón Perón?


Alcaide (R) Nelson D.Cremades

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