domingo, 8 de agosto de 2010

RECETA PARA ASESINAR UN BEBE



(Si se siguen todos los pasos, es infalible)

Por Malú Kikuchi



Isidro Buzzali Piparo, de una semana de vida, murió asesinado el jueves 5/8/10.

La crónica policial es reciente y conocida. Una salidera bancaria propiciada por alguien de la sucursal del banco Río de La Plata. Entes, seres o cosas, -no son humanos por lo tanto son difíciles de identificar-, después de asaltar a Carolina Piparo de Buzzali, 34 años, con un visible embarazo casi a término, le dispararon a matar.

Carolina sobrevive dificultosamente. Isidro nació por cesárea, pero el daño recibido dentro de la panza de su mamá le permitió existir sólo una semana. Carolina todavía no sabe que Isidro murió. Ella sigue en terapia.

Una pareja feliz, una familia bien avenida, esperando ansiosos la llegada del hijo, y en minutos, todo cambia. Sobreviene la tragedia. El bebé y su mamá nunca se pudieron tocar. Carolina nunca tuvo a su hijo en brazos.

Isidro murió, Carolina está mal. ¿Cómo se llega a este horror que es la continuidad de miles de horrores previos? Hay una receta infalible que Argentina practica diariamente.

Se necesita tiempo para perfeccionar la receta, no se puede hacer de un día para el otro, lleva años. Pero si se siguen los pasos imprescindibles con rigurosidad, el éxito está asegurado.

Para esta receta, se necesita: un país que democrática y periódicamente vote por candidatos cuya demagogia entusiasme, sin medir las consecuencias del populismo devenido en proyecto de gobierno.

Se necesita votar por personas y no por ideas claras sobre todos los temas que hacen a una nación, seguridad, trabajo, educación, salud, respeto por la ley, inserción en el mundo, estado de derecho, justicia.

Se necesita que votar por listas de desconocidos de los que se ignora todo, pero que llevan un mascarón de proa conocido en cualquier ámbito, aunque este no sea el político. Da lo mismo una actriz que un cantante, un corredor de autos o un moto nauta. Si no saben de política, mejor.

Además, es imprescindible contar con una total impunidad jurídica. Que lo asesinos y los ladrones, los violadores y los secuestradores sean tratados como víctimas de sus victimarios. La sociedad es responsable del accionar de los delincuentes.

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