jueves, 24 de febrero de 2011

BOLETAS DE COLOR ???


LA CONFUSIÓN EN EL CUARTO OSCURO, EL PELIGRO PARA EL GOBERNADOR

La estrategia naranja de Scioli para neutralizar a Sabbatella

Por el Dr. Carlos Tórtora

El equipo de campaña de Daniel Scioli concluyó un primer análisis sobre las proyecciones del “efecto Sabbatella”, esto es, cómo podría impactar en la composición del voto la colectora que está organizando el kirchnerismo. La observación de los resultados obtenidos por el moronense en las últimas elecciones indica que no pasó del 5,5% y que su capacidad de convocatoria se extiende como mucho a tres o cuatro partidos vecinos de Morón. El verdadero riesgo para Scioli de la operación Sabbatella es la confusión de boletas. Al entrar en el cuarto oscuro, todo aquel que no lleve la boleta preparada o que no esté debidamente instruido, podría confundir fácilmente la boleta del Frente para la Victoria con la de Nuevo Encuentro -el partido de Sabbatella- ya que ambas estarán encabezadas por CFK. Esta confusión tal vez le pueda hacer ganar a Sabbatella cientos de miles de votos que serían “robados” al sciolismo. En 1973, Jorge Abelardo Ramos, entonces presidente del Frente de Izquierda Popular, hizo valer su picardía obteniendo casi 800.000 votos porque llevaba en su boleta a Juan Domingo Perón, igual que el FREJULI.

Cuestión de colores

Así es que el contraataque de Scioli ya no pasaría por una supuesta resistencia a las directivas de CFK, que ya es casi inverosímil, sino por encontrar la forma de neutralizar el peligro de la poderosa boleta de la colectora de Sabbatella. La solución encontrada hasta ahora consistiría en que la Junta Electoral de Buenos Aires disponga que en la elección para gobernador las boletas puedan ser de distintos colores y no sólo blancas como hasta ahora. De este modo, la boleta sciolista sería naranja y la gente la distinguiría subliminalmente debido a la impresionante campaña que está llevando adelante la gobernación bonaerense utilizando ese color para la publicidad de los actos de gobierno, los auxilios en las rutas turísticas, la cartelería oficial, etc.

Sin duda alguna que, con tantos meses por delante hasta la elección, Scioli lograría que sus votantes sepan claramente qué deben buscar una boleta naranja. Pero siempre hay un problema. Se supone que tratándose de una elección unificada con la nacional, las boletas de Scioli y CFK irán unidas en una sábana -justamente de eso trata la operación de Sabbatella- y no se ve cómo las partes correspondientes a la provincia podrían ser de un color distinto a las de la Nación. Una solución sería que Scioli se niegue a unificar las boletas y entonces estaríamos frente a un conflicto político para nada menor. Esto podría facilitar bastante que el gobernador obtenga más votos que la presidente. De cualquier modo, en el terreno de estas decisiones Scioli tiene problemas, porque el PJ lo conduce Moyano, que oscila entre la Plata y Olivos, pero será el Frente para la Victoria el que tendrá la última palabra sobre la boleta. Tradicionalmente éste se compone con el PJ y varios partidos de izquierda, que en ningún caso responden al ex motonauta.

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