lunes, 16 de julio de 2007

CACEROLAS DE BARRO

Aún suenan en los oídos, el ruido de cacerolas y otros elementos portados por los ciudadanos, acompañando los golpes, con un lejano clamor: ¡ Que se vayan todos! .

La frustración, la bronca, tomadas de la mano con el desencanto y la desilución, marcaban un estado de ánimo ligado a la perdida de confianza en los " iluminados" elegidos de siempre.

Nada Cambió. En lugar de irse, vinieron más y los que debían renovarse ( por verguenza ajena) se atornillaron a sus sillones, como camaleones políticos de la corrupción. Como dueños de un linaje o casta, pululan ( Hay excepciones)cuán levantamanos, no afectados en la gimnasia de acumular riquezas.

Analizando los potenciales candidatos, especialmente del oficialismo y en distritos Bonaerenses, pretenden perpetuarse, simulando escudos de ética ( la gran desaparecida de estos tiempos) para profundizar el "cambio".- ¿Cual?-.

La Constitución de adorno, la corrupción, la inseguridad, la mentira, etc. siguen campeando en todos los estamentos del Gobierno. Una burla del destino a la limpieza que el Pueblo reclamaba y las Instituciones necesitan.

Cuesta entender, que la apatía, la despolitización, la inmovilidad, el silencio, el descontento no canalizado y la resignación, estén dominando al grueso de la población, que parece haber olvidado, que aquellas cacerolas no eran de barro.

Las instituciones todas, deben ser instrumento de cambio y nuestro voto el escarmiento de " sanguijuelas". Deberiamos arrojar las cacerolas de una sola vez para que el ruido despierte a la República e imaginar que las urnas en Octubre serán de acero, para que retumbe el voto, al que ya muchos llamamos " EN DEFENSA PROPIA".
Saludos
Lic. Francisco Scolaro

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