sábado, 25 de agosto de 2007

LA VALIJITA

Lo que ocultó la valijita con los
verdes de la discordia

Por Raúl Isman.
Docente. Escritor.
Miembro del Consejo Editorial.
de la Revista Desafíos y colaborador del periódico socialista El Ideal.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar
www.geocities.com/raulisman
http://raulisman.blog.terra.com

La visita que el líder de la revolución bolivariana y de la unidad de nuestra América, el comandante Hugo Chávez Frías, realizó por algo más de veinticuatro horas en nuestro país al despuntar agosto resultó opacada por el descubrimiento de una valija que pretendía ser introducida furtivamente por el aeropuerto de Ezeiza. Funcionarios argentinos y caribeños más algún exótico empresario eran parte del vuelo privado que los trajo con el suculento maletín. Lo más probable es que las rupias fueran una contribución del chavismo para algún sector afín en el escenario político argentino. Pero, no hay dudas que ya debería ser motivo de alerta y estimular la desconfianza del ciudadano crítico los histéricos gritos de cuanto fugador de divisas asoló nuestras sociedades, quienes batieron el parche con sus sonoras denuncias e hipócritas lamentaciones.
Narcotráfico, circulación de armas, coimas diversas resultaron señalados como motivación del dinero. Jamás se los escuchará denunciar las injerencias imperiales en financiamiento, influencia política y aún intervenciones militares. Pero lo cierto es que el aspaviento generado tuvo una consecuencia mayor y ciertamente peor desde le punto de vista de la información popular: el silenciamiento por parte de los medios de comunicación y la opinión pública con respecto al tratado firmado por ambos países; texto que se denomina “Tratado de seguridad energética entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Argentina (en adelante T.S.E). Es realmente lamentable- aunque explicable desde el punto de vista de los intereses de las fuerzas reaccionarias- que las cláusulas del compromiso ni siquiera sean conocidas por la sociedad. La siguiente nota está dedicada a analizar someramente el convenio, en el contexto de la situación político-electoral de nuestro país; aunque haremos algunas referencias a Venezuela.
No hay dudas que una de las fortalezas centrales del proyecto gobernante en el país lo constituye su clara inserción en el marco de la unidad latinoamericana. La oposición sólo balbucea denuncias, porqué ni siquiera se anima a decir que desea cambiar copernicánamente este rumbo, el único realmente favorable para nuestros pueblos. Comienza el acuerdo enunciando el contexto internacional de crisis energética (que en su faz nacional de acuerdo a los opositores pareciera originado en la impericia del gobierno argentino o según la versión Carrió producto que Kirchner y De Vido “se roban la energía”, en palabras de la embustera del contrato moral) definiendo los modos solidarios como respuesta eficiente al complejo desafío que implica el crecimiento económico, el desarrollo de condiciones de vida digna para nuestros pueblos y la provisión de (escasas) energías no renovables.
El gobierno bolivariano impulsa proyectos motivados- más que en razones de rentabilidad- en la necesidad de dotar de arquitectura económico-productiva al sueño de la patria grande. El Banco del Sur, la ayuda económica a los países más pobres, la integración energética son algunos de estos ítems, no debidamente apreciados en la región. Pero lentamente se abre camino la orientación referida, aunque para ello deba enfrentar no sólo la prepotencia imperial, si no también el sordo ninguneo de mandatarios que debieran estar en la misma vereda que transitan los pueblos.
El artículo I del tratado enuncia los objetivos de integrar productivamente los procesos de generación energética, produciendo intercambios tecnológicos y poniendo la cooperación prevista “de conformidad con las respectivas legislaciones de cada país”. Este párrafo, de apariencia leguleyo y rutinaria, sintetiza gran parte del cambio de rumbo operado en nuestra Argentina. En efecto, las privatizaciones han dejado en manos de tribunales del exterior la resolución de litigios con los permisionarios. El ejecutivo ha modificado parcialmente la situación referida, negociando con las empresas su renuncia a confrontar algunas cuestiones en el C.I.A.D.I.. En cambio, el acuerdo restituye el arbitrio nacional (de cada país) para la solución de diferendos. Es un paso práctico en la necesaria autonomía de nuestros estados con respecto a los grandes poderes globalizados. La oposición argentina debería pronunciarse acerca de si desean un país independiente o postrado ante los tribunales internacionales, bajo la mascara tan cara a López Murphi, Carrió, Macri o Lavagna de “integrarse al mundo”.
Por el segundo artículo del T.S.E. se conforma “Petrosuramericana”, empresa de carácter Gran (multi) Nacional orientada a la producción, almacenamiento de combustibles convencionales e investigación en energías alternativas. No citamos todo lo que refiere el apartado para normativizar la nueva compañía; pero igualmente se destaca que el marco legal y la incumbencia tribunalicia corresponde a cada estado nacional; con lo cual queda descartado todo resquicio legal que pudiera favorecer la influencia imperial.
El artículo tercero está dedicado a definir áreas de acción (petróleo, gas, energía eléctrica, energías alternativas).
En el cuarto apartado del T.S.E. se analizan diversos proyectos en las áreas energéticas referidas en el anterior. Para no fatigar al lector con glosas normativas, sólo diremos que le concede a nuestro país un área de extracción en la rica cuenca del Orinoco, pero el desarrollo del tratado es más complejo. Venezuela coloca así- como lo reafirmo explícitamente el comandante Chávez- su riqueza petrolera al servicio de la integración energética y la unidad latinoamericana.
Los restantes artículos refieren a las modificaciones hipotéticas, solución de controversias y entrada en vigencia del T.S.E.; colocando siempre la jurisdicción de carácter (bi) nacional en el ámbito de plena decisión soberana. Lo dicho entonces, el tratado es una expresión concreta y puntual de la superioridad estratégica de la coalición gobernante con respecto a la oposición. El desgraciado episodio valijero oscureció el debate; pero no modifica el escenario electoral, como marcan las encuestas. Ni siquiera la torpemente criminal actitud del ex funcionario Daniel Bariszat; que atropelló intencionalmente a un conjunto de manifestantes modifica el cuadro de cara a la elección. Contra la opinión de muchos analistas intencionados, periodistas al servicio de la derecha y políticos devaluados, parece ser que nuestros electorados marchan crecientemente hacia la madurez político-democrática.

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