EL CHAT DE LA CÁRCEL…
Por Jesús E. Scanavino (*)
La noticia acerca de la prueba piloto que se puso en marcha hace unos días por intermedio del ministerio de Justicia, a través del Servicio Penitenciario Bonaerense y la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia, que consiste en un sistema de videoconferencias por Internet, en tiempo real, para que los internos presos se comuniquen con sus respectivos defensores, es sin duda un adelanto importante, en especial tendiendo en cuenta que habría sido propuesto por los camaradas del Servicio Penitenciario, que son los únicos y mejores conocedores de estas cuestiones.
Y la idea es que en unos meses se sumen a la iniciativa todas las unidades carcelarias de la Provincia y los departamentos judiciales.
Pero –siempre un pero- creo que los tiempos que corren en nuestra provincia y el país en general, no son los propicios para este tipo de emprendimientos. Pienso que en el orden de prioridades de las necesidades de la comunidad y que el estado debe atender, esta cuestión debería estar entre las últimas, por poca que sea la inversión, que seguramente no es tan poca.
Los ciudadanos que han infringido la ley de manera gravísima –de lo contrario en nuestro país no estarían en la cárcel- , causando serios perjuicios de todo tipo a otros ciudadanos, ya cuentan con todas las garantías constitucionales y la protección del estado, que el resto de las personas, o al menos la mayoría, no contamos.
Los delincuentes reclusos tienen a su disposición, y gratis, un servicio médico de guardia permanente en exclusividad, como no lo tenemos el resto de los mortales; tienen a su disposición organismos, estatales y no gubernamentales, que velan constantemente por sus derechos humanos, como no tenemos el resto de los argentinos; se les provee rigurosamente de una dieta balanceada que comprende las cuatro comidas diarias, que muchos padres de familia no pueden conseguir para sus hijos; y también asistencia jurídica gratuita a cargo del estado, que al resto de los ciudadanos nos resulta onerosa.
El servicio que acaba de inaugurarse, para que los presos mediante video conferencias por Internet chateen con sus abogados, viene a resultar redundante y superfluo. Un lujo. O un excesivo empeño por las necesidades de los criminales que ya tienen holgadamente satisfechas.
En los EE.UU. –de donde fue copiado el programa- funciona regularmente desde hace mucho tiempo en varios estados. Seguramente la sociedad norteamericana –donde muy pocas cosas se hacen sin la aprobación del soberano- ha evaluado como oportuno instalar ese servicio que no es malo por cierto.
Pero en aquel país no hay comunidades aborígenes muriéndose hambreadas y desatendidas como en nuestro Chaco. Ni tienen los humillantes merenderos que abundan por aquí. En los hospitales tampoco hacen colas de noches enteras para obtener un turno, como en nuestro Gran Buenos Aires; y tampoco las víctimas del crimen deambulan impotentes ante la desidia estatal o la injusticia, ya que en aquel país, fueron las víctimas del crimen los primeros en tener a su disposición organizaciones de contención, y en favorecerse con servicios on line para todo tipo de gestión, incluido el acceso a Fiscalías para conocer la marcha de los expedientes, originados en los hechos por los que resultaron perjudicados.
Y en los EE.UU. en el orden de prioridades del gobierno, pagar puntualmente las deudas con los policías y penitenciarios, en especial con aquellos heridos o discapacitados por actos del servicio, está mucho antes que el chateo de los delincuentes.
Lamentablemente en nuestra querida argentina, el mensaje que todos los día nos envía el gobierno, es que al delincuente el estado lo trata mucho mejor que al resto de los ciudadanos, que con su esfuerzo sostienen todo el sistema.
Y uno termina preguntándose si a los hermanos aborígenes del chaco y tantos otros cientos de miles o millones de argentinos sufrientes, no les sería más conveniente estar preso. En la cárcel, bien alimentados y con todo el celo de la demagogia velando por sus necesidades. Y ahora también con Internet.
(*) Jesús Evaristo Scanavino es Comisario (RA) y Secretario de Organización de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (APROPOBA)
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