miércoles, 29 de octubre de 2008

FISURAS

REDRADO SE APRESTA A RENUNCIAR

Y AUMENTAN LAS FISURAS EN EL GOBIERNO

A fines de la semana pasada dimos a conocer las primeras disidencias registradas en la cumbre del actual gobierno y los enfrentamientos de Néstor Kirchner con varios de sus colaboradores que no dudaron en consignar con todas las letras su desacuerdo con la estatización de las AFJP. Ahora se conocen nuevos detalles expresivos de un ahondamiento de las fisuras que demuestran a esta altura de los acontecimientos,que el oficialismo se encuentra al borde de una ruptura interna pese a que un grupo importante de ministros que se reunió este fin de semana con el matrimonio presidencial, no renunció cuando Néstor K. les dijo que el proyecto debía aprobarse sin "modificarle ni una coma". Mascullando, se retiraron del recinto donde se desarrollaba el tenso debate pero hoy la disconformidad comienza a trascender en términos tan agudos, que hace prever la renuncia del presidente del Banco Central, Martín Redrado, que fue uno de los primeros en manifestar su oposición y en alertar sobre las consecuencias que provocaría, las que no fueron advertidas cuando se preparó la medida pensada hace uos quince días.

Desde el malestar de aquellos países cuyas empresas entregaron acciones con motivo de las inversiones de las AFJP - ahora tendrán como socio al Estado Argentino si prospera la propuesta - hasta la improcedencia de aplicar mayores controles a la venta local de dólares y a la exportación de divisas, un asunto "que sólo producirá una disparada del mercado negro", los argumentos de Redrado abarcaron globalmente el panorama económico. Su posición quedó más afirmada aún, cuando Cristina, no sin un dejo de desesperación en su voz, le rogó que fuera al Congreso para defender la ya resistida iniciativa del Poder Ejecutivo, tanto que muchos la comparan con la derrota sufrida con motivo del fallido incremento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.

Sin perder su compostura, Redrado le contestó que un paso de esa naturaleza no le corresponde al presidente del Banco Central, que es un tema totalmente ajeno a sus funciones y que en todo caso, debía ser el titular de la Anses, Boudou, quién tenía que cumplir con ese requerimiento habida cuenta de su cargo pero sobre todo, por haber sido el redactor del proyecto. La mirada de Cristina giró entonces hacia el jefe de Gabinete, Sergio Massa, a quién le dijo: "Massita, cuento con vos para este paso. Hay que convencer a los legisladores, incluso a muchos de los nuestros que están renuentes...". La respuesta de Massa fue directa y concreta: "Yo no tengo nada que ver con este asunto que, además, se hizo sin consultarme. Estoy arto que me puenteen. No soy "chirolita " de nadie..."

Exasperado, prácticamente a los gritos Néstor K. insistió en que "esto hay que concluirlo antes de los quince días" pero a esa altura de las circunstancias, los funcionarios preveían que la serenidad se perdía minuto a minuto y que el empantanamiento de la estatización ingresaría en un áspero terreno político. Esto era así, pues ya llegaban noticias de que muchos diputados nacionales - el proyecto ingresa por esa Cámara - que pertenecen al Frente para la Victoria, se mostraban renuentes, que los restantes bloques no lo apoyaría, que el radicalismo se pronunciaría por un sistema de estatal pero en términos muy distintos a la propuesta kirchnerista y que en resumidas cuentas, diputados y senadores querían asegurar que los cuantiosos fondos que se recibirían no fueran utilizados con otra finalidad distinta a la previsional. Para complicar más el panorama, ya tomaba estado público la carta documento que numerosos estudios jurídicos recomendaban a los futuros jubilados afectados en su patrimonio y su futuro, carta que debían dirigir a las AFJP responsabilizándolas si se daba el caso de no agotar los recaudos necesarios para mantener asegurada la custodia de los ahorros que le habían sido confiados. Más aún, todos los que se oponen a la estatización no dudan en señalar que se trata de "una expropiación de bienes ajenos que deben indemnizarse". Como para cerrar una primera etapa de esta conversación - por así llamarla - Redrado expresó "hasta aquí llegué" y señaló que pondría el caso a consideración del Directorio del Banco Central y que en el caso de que no surgierra un rechazo taxativo, dejaría el cargo esta semana no sin tomar precauciones. Más tarde, comentaría: "Las presiones que recibo son tremendas. Incluso con amenazas contra mi vida".

Aparece Kunkel

Durante todo el fin de semana se desarrollaron negociaciones de todo tipo que abarcaron a funcionarios, políticos, legisladores y empresarios, pero ninguna de ellas llegó a buen puerto. Frente al cariz de la situación y en el convencimiento de que el gobierno se quedaba sin fondos para continuar con su "modelo", los Kirchner convocaron al ex guerrillero Carlos Kunkel - hoy diputado nacional por el FpV - a los efectos de que convenza a los legisladores propios que se muestran renuentes pues no ignoran que entre otras cosas, ponen en juego su futuro político. Hubo dos reuniones muy importantes: una de ellas se realizó en un Hotel "cinco estrellas" del barrio de Monserrat y la otra, posterior, en una casona de la zona norte de la ciudad. Pese a que la reunión fue "a cuatro llaves", se supo que el debate fue álgido y severo. Kunkel hizo una disección del escenario político y económico y tentó a sus pares (¿pares?) para que defiendan al Poder Ejecutivo que aparecía jaqueado por ésta y otras circunstancias. Según parece, Kunkel recibió tibias respuestas pero no logró una expresión contundente que le permitiría llevar a Olivos o a la Casa Rosada la seguridad absoluta de un voto favorable. Más todavía, después de todas éstas gestiones y las que también en secreto se realizan en estos momentos, la duda permanece abierta y la imaginación que discurre en torno de sus propias personas hace que el nerviosismo de los Kirchner aumente por momentos.

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