martes, 15 de febrero de 2011

LA MÍSTICA


La mística ahora se mastica...
"Me llegó a Olivos una caja de 'Milanesa para Todos', de 1 kilo... Máximo me preguntó si serán así para todos… chicas, las que no quieran cocinar, largan la milanesa en el sartén o en el horno. Está buenísima, yo comí".
(Cristina Fernández)


Ante un gobierno que tildaron de “fraudulento”, un golpe volteó al presidente Castillo.
Fue en el año 1.943, un 4 de junio fue.
Y ese gobierno dictatorial hubiera quedado en un oscuro olvido histórico, o al menos hubiera ido a parar al fondo de las bibliotecas sosas, donde habitan todos esos libros de historia “diet”, de esos libros de historia que garrapatean los Lanata o los Pigna; si no fuera porque del gobierno nacido tras el golpe del 43 emergió la figura de un tal Juan Domingo Perón, por entonces Coronel del Ejército Argentino.
Esta semana estuve visitando a un lector de Gualeguay que amablemente me recibió en su casa. El hombre en cuestión es un hombre que ha sobrevivido a todos los vientos políticos (y de los otros) que soplaron en Argentina en los últimos setenta años.
Fue este lector quien me destacó un punto interesante con respecto al gobierno de facto nacido en junio de 1.943: “¿vio que ningún peronista se acuerda del golpe del 43?”.
Es verdad, pocas veces encontramos a peronistas de cualquier pozo, hablar o disertar sobre el golpe del 43. Los peronistas dan clase de todos los golpes de estado menos de éste en el que Perón moldeó sus políticas y sus contactos.
El lector que visité es un radical decepcionado, cosa habitual en los tiempos que corren, pero el hombre habla del peronismo con la misma decepción con la que habla de su partido. Argentino al fin, la política lo apasiona hasta hacerle subir la presión, así que tornamos la charla hacia otros rumbos para no terminar en la terapia intensiva del Hospital.
Al escuchar las palabras sabias de este radical decepcionado recordé inmediatamente las palabras de otro radical gualeyo con decepción medular que decía que había dejado de ir al Comité porque un día en la entrada lo palparon de ideas, y como le encontraron una, no le permitieron entrar.
Pero volviendo al tema de Perón y sus relaciones con el golpe al Presidente Castillo, efectivamente los peronistas eligen saltearse de la historia el golpe del 43. A decir verdad no es lo único que gustan esconder. Tienen muchos muertos escondidos en el placard de su historia y los muchachos del “movimiento” valetodo derrochan habilidad cuando de olvidar y hacer olvidar la parte de la historia que no les conviene se trata. Y si no que lo diga Isabelita, la viuda millonaria del General a la que le impusieron el ostracismo y la mudez.
Claro que es muy ampuloso decir que Perón nació golpista a la política de Argentina. A decir verdad, ese mote le queda más “holgado” que Marta. Más certero es decir que Perón, alto oficial del ejército argentino, aprovechó el gobierno golpista del que formó parte en el 43, para desde allí cincelar su esfinge.
Y allá está la esfinge del general mil caras que fue golpista y luego democrático presidente un par de veces (en la otra fue tirano), y luego abanderado de los pobres y perseguidor de ricos y quemador de iglesias y fue enamorado de actrices y bailarinas y paseador de moto y visitador de chicas estudiantes del colegio secundario, y estadista perseguido y perseguidor consuetudinario de justos y pecadores. El hombre se dio todos los gustos, hasta se dio el gusto de dejar una viuda millonaria viviendo en Europa.
La esfinge de Perón deja así de chiquitita la de Jano, que apenas si tenía dos caras. La esfinge de Perón siempre tuvo miles de caras, y casi todas, duras.
Otra que Mubarak, el ex presidente de Egipto al que Cristina Fernández y Florencia Kirchner visitaron en un par de oportunidades. El peronismo siempre se soñó faraónico.
Aquellos planes quinquenales proyectados por Perón, ese sueño de controlarlo todo que fue el IAPI, semilla de muchos enriquecimientos ilícitos. Para quienes tengan pocos años o memoria flaca, les cuento que el IAPI fue el Instituto Argentino de promoción del Intercambio, un título faraónico que escondía la verdad de la milanesa: Controlar todo el comercio de la Argentina para utilizarlo en beneficio propio. La propaganda, también faraónica, recalcaba falso argentinismo. Decía así: “con la argentinización del sistema bancario y la creación del IAPI, Argentina afirmará su potencialidad sobre pilares de oro, y alcanzará la plena manifestación de su grandeza”.
No, si Mubarak era un poroto. El “bueno” de Húgo Chávez ni siquiera había ingresado al club de los golpistas y tiranos, y ya el “movimiento valetodo” erigía por estos lares sus primeras pirámides.
Ya desde el 45 los faraones creían que con ellos, Argentina estaba condenada al éxito.
Cualquier parecido con el dislate del actual gobierno, Guillermo Moreno incluido, es pura coincidencia. De más está decir que el IAPI se convirtió en cueva de negociados por el cual algunos pocos amigos del poder hicieron fortunas a costa de los miles y miles que hacían cola para comprar un autito o intentar vender su cosecha.
Desde entonces, el peronismo ha perdido el pelo la vergüenza y otras cosas, pero nunca ha perdido sus viejas mañas. Cada día amanecemos con una noticia altisonante dentro de la vida del partido peronista. Nacional, provincial o local, los peronistas con su más sincera cara de piedra, enchastran con sus internas toda la política nacional.
Algunos lo llaman liturgia, yo prefiero llamar circo al ampuloso despliegue peronista que bajo la carpa del “movimiento” no sabe de límites a la hora de retener el poder.
Varios chicos mueren de hambre en Salta, eso queda en el norte bien al norte de Argentina. Su gobernador, un niño “bian” de la sociedad salteña devenido en Kirchnerista de la última hora… aclaremos que los Kirchneristas de la última hora son los gobernadores o intendentes que deben rogar un mango al Ejecutivo para poder gobernar. Así le pasó al niño Urtubey, al que el Estado ni siquiera terminó de enviarle los fondos prometidos tras la tragedia de Tartagal. En una provincia rica de una Argentina que se pavonea potencia y desde un gobierno que se cree el fundador de un proyecto nacional y popular, resulta que varios chicos se han muerto de hambre en los últimos meses. “El nene gritaba de hambre, y nosotros no pudimos darle nada”, dijo esta semana uno de los tíos del chico salteño muerto.
Cristina, que para eso es toda una estadista, agarra el micrófono, manotea la cadena nacional, se calza el trajecito Dior todavía de luto (el luto militante, pues ahora sabemos que el luto sentimental lo guarda una ex funcionaria de Néstor de apellido Quiroga…je), y acude rápida de reflejos a responder con un aporte gastronómico bien “nacional y popular”. Lanza el plan “milanesas para todos”. Anuncia el precio máximo de la milanesa popular: 21 pesos argentinos el kilo ya listas. “Usted las pone en el horno o en el sartén y listo”, dijo la presidenta esta semana, cambiándole sin querer el género a esa noble integrante de la batería de cocina, famosa por el poder que detenta su mango.
“Milanesas para todos”… la mística se mastica. Ella tiene su sartén por el mango… y está empezando a sospechar que si no soluciona el tema de los mangos… se le puede dar vuelta la tortilla. Por suerte para ella ya no hay golpistas, como Perón, pensando en voltear “gobiernos fraudulentos”.
Publicadas por Horacio Ricardo Palma
BLOG RAMOS GENERALES

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