domingo, 5 de octubre de 2008

CAMINO A LA VERDAD

Camino a la Verdad Completa

Los delitos son delitos no importa quién los cometa ni a que grupo pertenezca. A medida que esta investigación avance nos daremos cuenta de la situación política, social y económica que se vivía en nuestro país en aquellos años.

Por Alicia Velásquez


“Una verdad a medias en el fondo es una gran Mentira”.
Después de tanto tiempo de habernos presentado por todos los medios una versión oficial y parcial de los hechos ocurridos en el década del ’70 en nuestro país, parece que comenzamos a aceptar que hubo otra parte de la historia que no se nos ha contado por no ser políticamente correcta.

La apertura de la investigación de las causas Larrabure y Rucci me devuelven la esperanza de que todavía contamos con la suficiente reserva moral en nuestro sistema judicial que nos permitirá seguir siendo una República con todo lo que eso implica. Que la justicia le permita conocer, a través de los mecanismos de investigación, a los familiares de estas víctimas quienes fueron sus victimarios y proporcionarles el castigo que la ley dispone, nos devuelve a los ciudadanos la confianza y nos reafirma el derecho constitucional que todos somos iguales ante la ley.
Los delitos son delitos no importa quién los cometa ni a que grupo pertenezca. A medida que esta investigación avance nos daremos cuenta de la situación política, social y económica que se vivía en nuestro país en aquellos años. También nos iremos enterando, aunque la mayoría de la población adulta lo sabe, que organizaciones como Montoneros y el Ejercito Revolucionario del Pueblo no solo estaban integradas por militantes sociales que ofrecían obras de títeres para niños cadenciados en barrios marginados de nuestro País. También estaban compuestas por personas que convencidas de sus ideales usaban cualquier metodología: secuestro extorsivo, secuestro seguido de tortura y muerte o atentados para la consecución de su objetivo, tomar el poder por la fuerza para llevar a cabo la revolución, sin importar que su terrorífico accionar terminara con la vida de inocentes o con la desestabilización de un gobierno democrático.

De la misma manera en que la justicia toma en cuenta esta otra posibilidad y pone en marcha sus engranajes, también es necesario que tenga en cuenta que en los procesos judiciales que se están llevando a cabo en el país contra el terrorismo de Estado, también hay involucradas personas inocentes. Personas inocentes privadas de la libertad a las que no les asiste el derecho constitucional de ser inocentes antes que se demuestre lo contrario.

Y a esta conclusión no solo se llega permitiéndole al acusado defenderse, sino también aceptándoles las pruebas presentadas, aceptando su testimonio y verificándolo, aceptando las denuncias realizadas, en fin cumpliendo con el deber de la justicia que es investigar con seriedad e imparcialidad para llegar a la verdad.
Sí, aunque a la gente le parezca imposible, hay gente inocente en estos procesos.

Solo espero que a los jueces encargados de llevar a cabo estos juicios los invada la misma necesidad de llegar a la verdad completa e histórica que nos permita recuperar la confianza en nuestro sistema judicial y así fortalecer uno de los pilares fundamentales de nuestra República. Y no solo estemos en busca de condenas que permitan avalar y dar por ciertos hechos falsos o escondiendo otros que no son convenientes revelar.


Más información www.politicaydesarrollo.com.ar
Contáctenos politicaydesarrollo@gmail.com

No hay comentarios: