sábado, 4 de octubre de 2008

LOS MALES DE LA KK

Los dos males de Kirchner
viernes, 03 de octubre de 2008
A Néstor Kirchner le fallan los dos aliados que lo llevaron a la cima del poder: la caja y las encuestas.Así de compleja es la crisis que atraviesa su liderazgo casi un año después de la salida del Gobierno que imaginó como el sereno nacimiento de una dinastía.La pelea del campo lo había golpeado ante la opinión pública incluso más que a su esposa, la Presidenta. Aquella derrota lo descolocó. Se obligó a salir de escena y a ... Por Martín Rodríguez Yebra


conducir el Gobierno detrás de cámara, pero sus encuestadores amigos, viejos portadores de alegrías, aún le llevan malas noticias. Uno de los últimos sondeos reservados que le entregó una de sus consultoras habituales reveló que ni él ni su esposa ganarían hoy unas elecciones presidenciales en primera vuelta y que perderían en un ballottage contra cualquiera de los rivales que se miden en una encuesta tipo.

"Futurología pura", retrucan en el Gobierno. Cierto. El próximo presidente se elegiría en tres años y queda mucho por andar. Es tan cierto como que, en ese camino, el temblor financiero mundial nubló la ilusión de un repunte rápido con la receta del crecimiento económico. Las cuentas públicas siguen amenazadas pese a los intentos de torcer el rumbo con medidas -como la reapertura del canje- que hasta hace nada eran consideradas como simples herejías en Olivos, la sede del poder real.

El peronismo por ahora limita sus rebeldías frente a un liderazgo que entró en una curva descendente. Pero empieza a ser consciente de que, por primera vez en cinco años, Kirchner necesita a sus aliados al menos tanto como ellos a él.

Hugo Moyano vio el momento de jugar fuerte. Negocia el pago de una suma salarial extraordinaria y otra modificación del impuesto a las ganancias que quite presión a los trabajadores con salarios medios. Tiene para ofrecer su papel de garante de que las negociaciones paritarias no superen cifras que impulsarían más la inflación.

Y Moyano no es el único que tira sus cartas. Con la sutileza que los caracteriza, los intendentes peronistas del conurbano visitan semanalmente a Kirchner para rogarle que libere el dinero de obras públicas que están paralizadas. Ahogos parecidos desvelan a los gobernadores.

Igual que Moyano, los caciques peronistas se suben el precio: les toca convertirse en los impulsores de una victoria oficialista en 2009. En el plan de Kirchner, las elecciones legislativas del año que vienen serán un conjunto de disputas provinciales, con la menor exposición posible de la Casa Rosada.

En esa lógica, podría tener viabilidad el proyecto de reforma constitucional bonaerense -presentado por dos senadores del PJ-. El único objetivo sería permitir a Daniel Scioli ser candidato a constituyente para que arrastre la lista del Frente para la Victoria. Al gobernador no lo convence la idea; Kirchner la deja correr, atento al don de Scioli de mantenerse a salvo en las encuestas de imagen.

Aun así, ni en los sueños más felices el kirchnerismo imagina una victoria aplastante en 2009. "Un 30 por ciento es la gloria", resumió otro operador. Una oposición desgajada podría permitir un triunfo oficialista con tan poco.

Muchas cabezas del peronismo miran más lejos: con un 30 por ciento no alcanza para retener la presidencia. "Hoy nuestro mejor candidato sería Néstor, pero él nunca aceptaría volver si no supiera que gana seguro", deslizó un viejo conocido del marido de la Presidenta.

De eso hablan con medias palabras gobernadores como Jorge Capitanich, Juan Urtubey, Sergio Urribarri, Mario Das Neves o el propio Scioli. Intuyen, todavía sin creérselo del todo, que a alguno de ellos le puede tocar el desafío de liderar el poskirchnerismo.La Nación

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