viernes, 11 de febrero de 2011

FRASES POPULARES


¿Sabemos de dónde salieron esas palabras o frases? Acá te vas a enterar.... es interesante y divertido.

No es "El que se fue a Sevilla, perdió la silla", sino al revés: "El que se fue DE Sevilla, perdió la silla", pues, en la Edad Media, Alonso de Fonseca dejó Sevilla para ir a arreglar asuntos de su sobrino en Santiago de Compostela; al regresar a su ciudad, se encontró que SU silla estaba usurpada por dicho sobrino.

"Viva la pepa", "al tun tun", "poner los cuernos", ¿de dónde provienen las frases populares?
Palabras y frases populares como "bondi", "spam", "no quiere más Lola", "viva la Pepa" y otras son utilizadas cotidianamente con sentido inequívoco, pero a la hora de preguntarse qué las originó, las respuestas hacen agua. Un consuelo: sólo los paremiólogos -expertos en refranes- son capaces de dar respuesta a semejante incógnita. Lo que sigue es parte de sus desvelamientos.

La manera porteña de decir que uno va a subir a un colectivo, es "me tomo un bondi", pero resulta que esta palabra es una derivación brasileña de "bond" (boleto, en inglés), palabra que lucía en los pasajes de los tranvías que las compañías británicas habían instalado en San Pablo.
Como en portugués a las palabras terminadas en consonante se les suele agregar una vocal, "bond" se convirtió en "bondi". Más tarde, los porteños la adoptaron para designar al colectivo, que nunca fue inglés y cuyos pasajes jamás se llamaron "bond".

En cambio, "no quiere más Lola" es "made in Argentina ". Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: "Éste no quiere más Lola". Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.

"Spam" fue la primera marca de carne especiada en conserva que salió con abrelatas incorporado y los Monty Python -famoso grupo de comediantes que sintentizó en clave de humor la idiosincracia británica de los años '60 y '70- hacían un sketch con ella.
El sketch consistía en unos comensales desesperados porque en el restaurante todas las comidas del menú contenían "Spam". De allí a su aplicación al correo basura hubo un solo paso.

"A Seguro se lo llevaron preso" viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía "a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso", que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.

Los corderos, una vez destetados, siguen mansamente a su madre, en cambio los cabritos se disparan a los saltos hacia el monte y su pobre madre se vuelve loca tratando de ubicarlos. De allí lo de "más loca que una cabra" o "está rechiva".

"Hasta que las velas no ardan" se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo. La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado. Cuando se consumían, el turno había concluído, esto es, había sexo "hasta que las velas no ardan".

Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de "poner los cuernos". Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado.
Mientras tanto, el futuro marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos...

"A cada chancho le toca su San Martín" alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires , que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.

Contra lo que pudiese creerse, "viva la Pepa" no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir "viva la Constitución" -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban "viva la Pepa". Hoy, en Argentina , su significado se ha desvirtuado y se parece a "piedra libre".

Con la expresión "al tun tún", los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de "ad vultum tuum", que en latín vulgar significa "al bulto", y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy "al tun tun" indica algo hecho sin análisis ni discriminación.

"Atar los bártulos" alude a Bártulo de Sasso-Ferrato, jurisconsulto de la Edad Media, profesor de Derecho en Pisa, Bolonia y Padua, cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos.
Los estudiantes tomaban nota de ellas y luego ataban esos apuntes, a los que llamaban bártulos, para que las hojas no se les perdieran. Hoy la expresión alude a preparar una mudanza.

Lo de "atorrantes" viene cuando a principios del siglo pasado colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera frente a la Casa de Gobierno en lo que hoy es Puerto Madero. Estos tenían la leyenda "A. Torrant et Cie." (nombre del fabricante) bien grande a lo largo de cada segmento de caño y estuvieron más de un año hasta que por fin los enterraron. Mientras tanto "se fueron a vivir a los caños" cuantos vagos, linyeras y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho cuando la gente se refería al elemento que vivía ahí y más adelante, a toda persona pendenciera, de mal comportamiento, etc.

Finalmente, lo de "croto" viene del ministro Crotto (Obras Públicas y/o Transporte) de la década de los veinte cuando éste implementó la extensión de una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes dentro de la ciudad y posiblemente por la provincia de BsAs también. Hoy se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.

Acá te vas a enterar.... es interesante y divertido.

No es "El que se fue a Sevilla, perdió la silla", sino al revés: "El que se fue DE Sevilla, perdió la silla", pues, en la Edad Media, Alonso de Fonseca dejó Sevilla para ir a arreglar asuntos de su sobrino en Santiago de Compostela; al regresar a su ciudad, se encontró que SU silla estaba usurpada por dicho sobrino.

"Viva la pepa", "al tun tun", "poner los cuernos", ¿de dónde provienen las frases populares?
Palabras y frases populares como "bondi", "spam", "no quiere más Lola", "viva la Pepa" y otras son utilizadas cotidianamente con sentido inequívoco, pero a la hora de preguntarse qué las originó, las respuestas hacen agua. Un consuelo: sólo los paremiólogos -expertos en refranes- son capaces de dar respuesta a semejante incógnita. Lo que sigue es parte de sus desvelamientos.

La manera porteña de decir que uno va a subir a un colectivo, es "me tomo un bondi", pero resulta que esta palabra es una derivación brasileña de "bond" (boleto, en inglés), palabra que lucía en los pasajes de los tranvías que las compañías británicas habían instalado en San Pablo.
Como en portugués a las palabras terminadas en consonante se les suele agregar una vocal, "bond" se convirtió en "bondi". Más tarde, los porteños la adoptaron para designar al colectivo, que nunca fue inglés y cuyos pasajes jamás se llamaron "bond".

En cambio, "no quiere más Lola" es "made in Argentina ". Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: "Éste no quiere más Lola". Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.

"Spam" fue la primera marca de carne especiada en conserva que salió con abrelatas incorporado y los Monty Python -famoso grupo de comediantes que sintentizó en clave de humor la idiosincracia británica de los años '60 y '70- hacían un sketch con ella.
El sketch consistía en unos comensales desesperados porque en el restaurante todas las comidas del menú contenían "Spam". De allí a su aplicación al correo basura hubo un solo paso.

"A Seguro se lo llevaron preso" viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía "a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso", que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.

Los corderos, una vez destetados, siguen mansamente a su madre, en cambio los cabritos se disparan a los saltos hacia el monte y su pobre madre se vuelve loca tratando de ubicarlos. De allí lo de "más loca que una cabra" o "está rechiva".

"Hasta que las velas no ardan" se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo. La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado. Cuando se consumían, el turno había concluído, esto es, había sexo "hasta que las velas no ardan".

Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de "poner los cuernos". Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado.
Mientras tanto, el futuro marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos...

"A cada chancho le toca su San Martín" alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires , que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.

Contra lo que pudiese creerse, "viva la Pepa" no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir "viva la Constitución" -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban "viva la Pepa". Hoy, en Argentina , su significado se ha desvirtuado y se parece a "piedra libre".

Con la expresión "al tun tún", los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de "ad vultum tuum", que en latín vulgar significa "al bulto", y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy "al tun tun" indica algo hecho sin análisis ni discriminación.

"Atar los bártulos" alude a Bártulo de Sasso-Ferrato, jurisconsulto de la Edad Media, profesor de Derecho en Pisa, Bolonia y Padua, cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos.
Los estudiantes tomaban nota de ellas y luego ataban esos apuntes, a los que llamaban bártulos, para que las hojas no se les perdieran. Hoy la expresión alude a preparar una mudanza.

Lo de "atorrantes" viene cuando a principios del siglo pasado colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera frente a la Casa de Gobierno en lo que hoy es Puerto Madero. Estos tenían la leyenda "A. Torrant et Cie." (nombre del fabricante) bien grande a lo largo de cada segmento de caño y estuvieron más de un año hasta que por fin los enterraron. Mientras tanto "se fueron a vivir a los caños" cuantos vagos, linyeras y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho cuando la gente se refería al elemento que vivía ahí y más adelante, a toda persona pendenciera, de mal comportamiento, etc.

Finalmente, lo de "croto" viene del ministro Crotto (Obras Públicas y/o Transporte) de la década de los veinte cuando éste implementó la extensión de una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes dentro de la ciudad y posiblemente por la provincia de BsAs también. Hoy se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.

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